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¿Qué pescado comer durante el embarazo? ¿Qué hay que evitar?

Las mujeres embarazadas lo saben: el pescado ofrece una riqueza nutricional incomparable. Pero ten cuidado, algunos contienen mercurio y representan un verdadero peligro para el feto. ¿Con qué pescados hay que tener cuidado?

Recomendaciones para el consumo de pescado en embarazadas, y madres que amamantan en relación con la presencia de mercurio.

El pescado no puede faltar en la dieta de las mujeres embarazadas, ni en el periodo de lactancia. Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para el desarrollo del sistema nervioso central, el crecimiento del cerebro y el desarrollo de la vista del bebé, antes y después del nacimiento. Los pescados grasos como el salmón, la trucha, el arenque, los bocartes y las sardinas son una buena fuente de Omega-3. También muy ricos en yodo, los productos del mar son los aliados de una dieta saludable.

Pero algunos pescados, especialmente los de gran tamaño, pueden contener cantidades muy altas de mercurio, que pueden afectar al desarrollo neuronal del feto.

¿Qué pescados se pueden comer en el embarazo? ¿Qué pescados no se deben comer en el embarazo?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), recomiendan:

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Grupo 1 - consumir varias raciones a la semana

150 gramos por ración.

Trucha, Salmón, Sardina, Parrocha, Bocarte, Caballa (Xarda), Merluza, Pescadilla, Bacalao, Bacaladilla, Lenguado, Gallo, Congrio, Sepia, Calamar, Pulpo, Pescados de piscifactoría.

Todos los pescados y mariscos que no están incluidos en los grupos 2 y 3.

Grupo 2 - Limitar el consumo a unos 300 gramos por semana

No consumir ningún otro de los pescados de este grupo en la misma semana.

Atún blanco o Bonito del Norte (fresco o en conserva), Rape (Pixín), Cabracho, Lubina (salvaje), Mero, Raya, Salmonete grande (mayor de 300gr).

Grupo 3 - Evita el consumo.

Pez espada o Emperador, Tiburones (Cazón, Tintorera, Marrajo...), Atún Rojo, Aguja, Lucio, Anguila.

¿La razón? Mercurio. Presente de forma natural en suelos, lagos, océanos y ríos, el mercurio también es producido por la industria (combustión de residuos, minería, procesamiento de pulpa y papel) y se libera con mayor frecuencia en los ríos y el mar. Los peces pequeños que se alimentan de plancton con mercurio son a su vez comidos por peces más grandes, que acumulan altos niveles de mercurio. Cuanto más grande es el pez y más tiempo vive, más mercurio se almacena en su carne.

Los peces de piscifactoría, como el salmón, están protegidos de esta exposición: por un lado, su vida es relativamente corta y, por otro, las aguas en las que crecen se controlan regularmente.

Pescado y mercurio: ¿qué riesgos tiene para el bebé?

Es importante saber que el mercurio en su forma metilada (metilmercurio) no afecta a la madre, pero representa un peligro real para el feto. El cerebro es el principal objetivo: el sistema nervioso central del feto es especialmente sensible a la acción tóxica del metilmercurio.

Según todos los estudios clínicos, los daños neurológicos en los niños expuestos durante el embarazo al metilmercurio se traducen en un peor rendimiento en las pruebas que exploran el desarrollo neuroconductual. Sin embargo, los datos disponibles no permiten evaluar el pico de exposición que resulta nocivo. Aunque se sabe que el metilmercurio es tóxico y su consumo va en aumento, sigue siendo difícil relacionar cualquier patología con una dosis específica.

Embarazo: Sobre el pescado crudo

El mercurio no es el único peligro. El embarazo tampoco es el momento de albergar un parásito. Para evitar infecciones alimentarias como la listeriosis, es aconsejable cocinar bien todos los productos animales: carne y pescado.

  • Por lo tanto, durante el embarazo olvídate de:
  • Pescado crudo o poco cocinado (sushi, sashimi).
  • Pescado ahumado o marinado (salmón, trucha).
  • Mariscos crudos.

Además, pueden albergar un parásito alimentario, la anisakiasis, responsable de la anisakidosis, la enfermedad del gusano del arenque.

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