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parto cesarea recuperacion

En muchas ocasiones y por diferentes circunstancias el embarazo no tiene como final un parto natural o vaginal. En esos casos, se debe recurrir a la cesárea.

¿Pero qué es y en qué consiste una cesárea?

La cesárea consiste en una incisión (laparotomía) en el abdomen, otra en el útero, para extraer, primero, el líquido amniótico y a continuación al bebé y la placenta. Es un proceso rápido, indoloro para la madre pues se realiza con anestesia epidural o en algunas ocasiones (las menos), anestesia general.

Las cesáreas sólo deben realizarse cuando el parto vaginal no es posible, no progresa, o hay riesgo de complicaciones. Veamos algunas de ellas:

Complicaciones para el bebé:

  • Sufrimiento fetal agudo (SFA) por aporte disminuido de oxígeno al feto.
  • Taquicardia o bradicardia fetales (el corazón late con excesiva o insuficiente rapidez).
  • Cordón umbilical enrollado al cuello o al cuerpo de tal manera que ponga en peligro la vida del bebé.

Complicaciones para la madre:

  • Útero demasiado pequeño o deforme.
  • Gestación múltiple.
  • Cérvix demasiado relajado (inc ompetencia cervical).
  • resencia de infección activa por herpes genital en la madre.
  • Evidencia de infección intrauterina.
  • Placenta previa.
  • Desprendimiento prematuro de la placenta.
  • Prolapso del cordón (salida del cordón por el canal vaginal).
  • La cabeza del feto es demasiado grande para pasar a través de la pelvis de la madre.
  • Trabajo de parto muy prolongado y poca dilatación.
  • Parto instrumental fallido (fórceps, espátulas o  ventosa obstétrica).
  • Posición anormal del bebé (por ejemplo de nalgas, transverso, de cara).
  • Madre de edad avanzada (más de 40 años).
  • Presencia de una enfermedad importante.
  • Hipertensión.
  • Cesáreas previas.

La cesárea debe estar justificada, ya que es una intervención mayor. La probabilidad de complicaciones posteriores graves en la madre, e incluso de muerte, en una cesárea es tres veces mayor que en un parto vaginal.

Dado que España es uno de los países en cabeza en el número de cesáreas realizadas, la OMS ha realizado algunas recomendaciones, y sugiere que el índice de cesáreas no debe superar el 10% de los partos.

La cesárea es una cirugía mayor, con todos los riesgos y consecuencias añadidos. Entre ellos:

  • Reacciones a la medicación.
  • Problemas respiratorios.
  • Hemorragias.
  • Infecciones.
  • Mayor riesgo de ingreso del bebé.
  • Mayor tiempo de ingreso hospitalario para la madre.
  • Aumento del dolor post-parto.
  • Mayor tiempo de recuperación.

A esto debemos añadir las dificultades en el inicio de la lactancia, debido a las molestias y dolores abdominales de la madre. Y también a la tardanza en la subida de la leche.

Además, al tratarse de una cirugía mayor, se priva tanto a la madre como al bebé de ese primer contacto físico, fundamental para ambos, pero especialmente para el recién nacido.

La recuperación de la cesárea suele ser más larga y dolorosa que un parto vaginal. La cicatrización llevará algunas semanas. El proceso de recuperación por lo demás es similar al de cualquier parto:

  • Retortijones leves o entuertos
  • Sangrado, secreciones y coágulos durante al menos cuatro semanas.

Sin duda, es mejor un parto vaginal, para la recuperación de la madre, para el bebé y para ese primer momento de contacto entre ambos. Por desgracia, a veces, las complicaciones hacen necesaria un tipo de intervención diferente, como el parto por cesárea. Si los profesionales médicos consideran que no hay otra opción, debemos dejar que nos guíen. Pero siempre que se pueda, debemos optar por un parto natural.