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epidural

La epidural consiste en la administración de fármacos anestésicos a través de un pequeño catéter colocado en la espalda, en la zona lumbar. De esta forma la mujer embarazada pierde la sensibilidad de cintura para abajo.

Antes de aplicar la epidural se hacen unas pruebas rutinarias: analítica y electrocardiograma. Además, el anestesiólogo habla con la mujer para descartar posibles problemas, como alergias.

Las técnicas de relajación que se aprenden en las clases de preparación al parto son muy útiles a la hora de recibir la epidural.

¿Cómo se administra la epidural?

El encargado de administrar la epidural es el anestesiólogo, de acuerdo con la matrona y el ginecólogo.

La parturienta se tiene que colocar de lado y en posición fetal o sentada sobre la cama o camilla. El anestesiólogo tiene que localizar el espacio epidural.

La punción se realiza entre la 2ª y la 5ª vertebra, y la mujer debe de permanecer muy quieta para evitar posibles errores.  Una vez se ha practicado la punción, se coloca un catéter para que los fármacos se vayan dosificando.

La epidural se administra cuando la dilatación del cuello del útero es de unos 4 cm. Y necesita de 10 a 25 minutos para hacer efecto.

Efectos secundarios o complicaciones que pueden aparecer (poco frecuentes):

  • Bajada de tensión, mareos.
  • Dolor de espalda.
  • Seguir sintiendo el mismo dolor.
  • Dolores de cabeza persistentes.
  • Pérdida de sensibilidad en las piernas.
  • Visión borrosa.
  • Alergia a los fármacos.
  • Infección o hematoma epidural.

La epidural no está indica en los siguientes casos:

  • Llevar un tatuaje en la región donde se realiza la punción.
  • Problemas ginecológicos que afectan a la placenta.
  • Cuando hay desviación en la columna vertebral o cuando se ha sometido a operaciones esa zona.
  • Cuando la mujer tiene problemas de coagulación.
  • Si se padece alguna infección grave o trastornos neurológico.