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vacaciones viajes embarazo

Cualquier época del año es buena para viajar. Estar embarazada no es un inconveniente, siempre y cuando, el embarazo curse con normalidad.

Estar embarazada no es una enfermedad y hacer un viaje puede sentar a la mujer muy bien en un periodo de tanto cambio. Además, la pareja debe concederse esos momentos de intimidad antes de la llegada del esperado bebé.

Pero no debemos olvidar que ante cualquier desplazamiento que vayamos a realizar hay que adoptar medidas preventivas, y cuidar ciertos detalles.

El momento más recomendable para un viaje es el segundo trimestre de gestación. En este momento la futura madre aún se mueve sin dificultad, el peso no es excesivo, el volumen de la barriga aún es cómodo de llevar y ya se han superado los riesgos y (posibles) malestares del primer trimestre. Aunque siempre se debe consultar con el ginecólogo para que valore el estado de la mujer.

Medidas preventivas a tener en cuenta :

Se deben descartar destinos que supongan un riesgo evidente como pueden ser

  • zonas donde haya enfermedades transmitidas por mosquitos, agua o alimentos.
  • áreas geográficas donde exista la malaria.
  • áreas geográficas donde exista la fiebre amarilla.

Una vez elegido el destino se debe buscar antes de partir los hospitales y centros médicos cercanos, asegurándonos de que están preparados con especialistas en obstetricia.

Si viajas  a un país extranjero se debe acudir a los centros de Sanidad Exterior para informarse de si las vacunas pertinentes son compatibles con el embarazo.

Si se viaja a una zona costera, tener en cuenta que el calor húmedo hará a la mujer más propensa a padecer bajadas de tensión. Una correcta hidratación y evitar un exceso de calor son buenas maneras de prevenirlo.

Las contraindicaciones más destacadas para realizar un viaje son las siguientes:

  • Embarazo múltiple.
  • Sangrados o hemorragias, aunque sean leves, en cualquier momento del embarazo.
  • Antecedentes de abortos o partos prematuros.
  • Antecedentes de embarazo ectópico.
  • Problemas con la placenta.
  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Antecedentes de rotura de bolsa de líquido amniótico prematura.
  • Anemia grave.
  • Antecedentes de trastorno tromboembólico.