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pecho bebe

Esta es la principal razón de que muchas madres primerizas tengan dificultades para amamantar a sus bebés, que estos no se agarren al pecho correctamente, lo que puede resultar frustrante para los pequeños y sumamente doloroso para las madres.

Aquí tienes unos consejos que puedes seguir y así asegurarte de que tu bebé se agarra correctamente al pecho en cada toma:

Asegúrate de que el bebé tiene la boca bien abierta y de que baja la lengua antes de agarrarse al pecho.

Coge un seno con la mano, colocando el pulgar en la parte superior y los otros cuatro dedos por debajo de la areola mamaria (la zona circular y más oscura que rodea al pezón). Separa bien el pulgar de los demás dedos para que la boca del bebé pueda abarcar no solo el pezón sino la mayor superficie posible de la areola cuando se agarre al pecho.

Desliza suavemente el pezón desde la mitad del labio inferior del bebé hacia el mentón para inducirlo a abrir la boca.

Cuando el bebé haya abierto bien la boca y baje la lengua, acércalo rápidamente al pecho (no acerques el pecho al bebé). El bebé debería poder abarcar con la boca la mayor superficie posible de la areola.

Asegúrate de que la nariz del bebé está casi tocando tu pecho (no apretada contra el pecho), sus labios están orientados hacia fuera (no fruncidos hacia dentro) y de que ves y oyes tragar al bebé. (Podrás saber si bebé está tragando observando si se le mueve la mandíbula inferior e incluso la oreja y la sien.)

Cuando el bebé se haya agarrado al pecho correctamente, es posible que sientas dolor durante unos 30 a 60 segundos (en el momento en que el bebé estará tirando del pezón y la areola para introducírselos en la boca), pero luego ese dolor debería desaparecer. Después sentirás pequeños tirones mientras el bebé vaya succionando. Si sigues sintiendo dolor, interrumpe la toma y vuelve a colocarte al bebé en el pecho. Si persiste el dolor tras corregir la postura, habla con tu médico para descartar otros posibles problemas, como una infección mamaria.

Probablemente el bebé succionará de cuatro a cinco veces seguidas y luego hará una pausa de entre cinco y 10 segundos. El bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando el flujo de leche. Al final de la toma, conforme vaya descendiendo el flujo de leche, probablemente el bebé cambiará el patrón de succión a tres o cuatro succiones seguidas con pausas de más de 10 segundos.

La mayoría de los bebés sueltan el pecho por iniciativa propia. Si tu bebé no suelta el pecho y empieza a succionar solamente con la parte delantera de la boca, puedes introducirle un dedo por la comisura de la boca (entre las encías) y luego girar el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. Luego, trata de hacer eructar al bebé y ofrécele el otro pecho.