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tabaco gestacion

A estas alturas, toda mujer conoce los numerosos riesgos que el consumo de tabaco puede tener sobre el embarazo.

Mayor probabilidad de aborto, menor ganancia de peso del feto, aumento de partos prematuros, mayor probabilidad de complicaciones durante el embarazo y parto, incluso un incremento de la mortalidad perinatal.

La adicción al tabaco afecta de un modo evidente al crecimiento del feto, numerosos estudios indican que los hijos de madres fumadores pesan al nacer un promedio de 250 gramos menos que los hijos de madres no fumadoras (durante el embarazo).

Además los bebés de madres fumadoras, presentan mayor riesgo de  muerte súbita del lactante.

La nicotina y el monóxido de carbono son los agentes nocivos que atacan al feto mientras la madre gestante fuma. Y aunque ambos actúan negativamente sobre el bebé, la mayor toxicidad la aporta el monóxido de carbono, ya que produce una hipoxia crónica en el feto debido al incremento de los niveles de carboxihemoglobina en la sangre materna y en consecuencia (y en mayor grado) en la sangre fetal. Esto provoca la reducción del transporte de oxígeno a los tejidos y órganos del feto. Esta hipoxia es la que provoca la alteración en el desarrollo y crecimiento del bebé. De ahí el bajo peso de estos niños al nacer.

Las personas adultas tenemos la capacidad de mantener el equilibrio entre el contenido de oxígeno y la disponibilidad del mismo en nuestros tejidos, por este motivo no nos afecta en un grado tan alto como a los fetos.

En España además ha aumentado el número de mujeres adictas al tabaco, y estudios recientes indican que al confirmarse el embarazo, más del 50% de mujeres fumadoras continúan fumando a pesar de ser conocedoras de los riesgos que supone, no ya para ellas, sino para su bebé.

Los profesionales de la medicina recomiendan plantearse dejar de fumar antes de intentar quedarse embarazada, actualmente existen terapias farmacológicas y psicológicas que ayudarán a estas futuras madres a dejar esta adicción. Se ha comprobado que la motivación en cualquier paciente fumador es la baza más importante con la que cuenta su médico. En el caso de mujeres embarazadas o mujeres en edad fértil y con intención de tener hijos, la mayor motivación es la buena salud del futuro hijo. Muchas de estas mujeres confiesan que serían incapaces de dejar el tabaco, pero la idea de no perjudicar a su futuro bebé las hace estar más predispuestas a abandonar el hábito.

Es aconsejable que el médico, o profesional sanitario que las atienda, se implique correctamente y facilite toda la ayuda y apoyo necesario.