Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

leche-materna-composicion

Hasta que se produce la denominada subida de la leche, el recién nacido puesto al pecho adecuadamente y al menos 8 veces cada 24 horas, toma el único alimento que cubre sus necesidades y que está “fabricado” de manera exclusiva para el bebé: el calostro.

Es de aspecto más viscoso que la leche porque contiene más proteínas, anticuerpos, sales minerales y menos grasas que la leche definitiva. Por su alto contenido en anticuerpos es especialmente beneficioso para proteger al bebé de infecciones.

Además, su composición especial es de gran ayuda para la mejor digestión del alimento y ayuda a la expulsión de las primeras deposiciones (meconio).

A partir del 4º día y hasta el 10º-15º día el calostro va transformándose en la llamada “leche de transición”, y es a partir de entonces cuando la leche alcanza la composición de la “leche madura”.

La naturaleza es sabia y estos cambios fisiológicos que ocurren en la leche no hacen sino adaptarse a las necesidades del bebé para su mejor digestión y “aprovechamiento”.

Es interesante saber que incluso una vez alcanzada, la “leche madura” varía su composición a lo largo del día y durante la misma toma. Al principio de la toma la leche es más ligera (para ir adaptando al aparato digestivo) y al final la leche es más rica en grasas (como el postre de una comida), por tanto, es lo que más “engorda” y más sacia. Por este motivo no conviene mirar al reloj para saber si “ha terminado su toma o no”, eso sólo lo sabe el bebé y lo demostrará soltándose del pezón espontáneamente.

La lactancia materna no solo le proporciona alimento al bebé. Además, le aporta consuelo, cariño, compañía y seguridad.