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calostro

¿Qué es el calostro? El calostro es la primera leche que tiene una mujer nada más parir.

Es una leche rica en proteínas y anticuerpos, de color amarillento, incluso anaranjado y muy espesa.

En contra de lo que se pueda pensar, las mamas de una mujer generan una cantidad de calostro muy pequeña, apenas unas gotas. Esto es así porque el bebé no necesita más.

Cuando un bebé nace debe eliminar el meconio (sustancia viscosa y espesa de color verde oscuro a negro compuesta por células muertas y secreciones del estómago e hígado que se encuentran en los intestinos del bebé), es decir, las primeras heces. Es importante para la salud del bebé que elimine esas primeras heces, que en muchas ocasiones tarda hasta 48 horas. El calostro actúa como un laxante natural y ayuda a su expulsión. Además recubre las paredes intestinales, aún muy inmaduras, lo que ayuda en los procesos digestivos e intestinales posteriores.

Es equivocado pensar que el bebé necesita mucho alimento nada más salir del vientre materno. Pensemos que su cuerpo está lleno del líquido amniótico que ha estado tragando mientras estaba en el útero. Todo ese líquido ha de ser eliminado, de ahí que los bebés pierdan siempre algo de peso en los primeros días de vida.

El calostro es tan graso y proteíco que aporta al recién nacido todos los nutrientes que necesita. Además le aporta anticuerpos de su madre que le ayudarán a combatir todos los agentes nocivos externos a los que ahora está expuesto.

El bebé ha de ser puesto frecuentemente al pecho en los dos primeros días de vida. En contra de lo que pueda suceder después, se le debe incluso despertar cada pocas horas y ponerle encima de la madre para que busque el pezón y succione. Esto estimulará la producción de calostro y en consecuencia de la leche. La llamada “subida de la leche” se produce entre el tercer y quinto día después del parto. Lo cual quiere decir que el bebé se alimentará de calostro, exclusivamente, durante casi tres días, o incluso más en algunas ocasiones.

Pensemos que el estómago de un bebé es del tamaño de una canica. Y teniendo en cuenta el gran valor nutritivo que tiene el calostro, pensar que un recién nacido pudiera tener hambre es del todo incongruente.

Para que el calostro deje paso a la llamada leche de transición lo único que la madre debe hacer es estar en contacto piel con piel con su bebé y que éste estimule el pecho mediante la succión. De este modo se conseguirá una subida de la leche satisfactoria y abundante.