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como cuidar espalda

Cuidados de la espalda para prevenir lesiones durante la gestación

El dolor de espalda durante el embarazo es muy común, especialmente en los últimos meses cuando los ligamentos se aflojan y el crecimiento del bebé afecta la postura. Los cambios físicos causados por el embarazo son factores de riesgo a la hora de sufrir lesiones en la espalda.

Una de las razones principales por la que la espalda corre riesgo de lesión es por el aumento de peso y volumen del abdomen. Esto ejerce una presión adicional sobre el arco en la parte inferior de la espalda y también puede tensar las articulaciones.

Los cambios hormonales durante el embarazo hacen que los ligamentos se relajen, afectando a la columna y pelvis.

Si no estás en forma, tienes sobrepeso o fumas, es más probable que experimentes dolor de espalda o ciática durante la gestación. El ejercicio regular puede reducir este riesgo.

Tratamiento de la lesión de espalda durante el embarazo

Si sufres una lesión de espalda mientras estás embarazada, los ejercicios sencillos y el uso de soporte para la espalda suelen ser suficientes para reparar la lesión. En casos muy raros, las mujeres embarazadas pueden tener una lesión grave, como una hernia discal.

Muchas mujeres tienen problemas de espalda existentes antes de quedar embarazadas, como escoliosis, espondilolistesis o una afección del disco lumbar. A veces, sus problemas de espalda mejoran durante el embarazo, pero a veces empeoran. Es importante mencionar cualquier problema de espalda al equipo médico.

Consulta a tu médico si necesitas tomar medicamentos para controlar el dolor de espalda. El paracetamol es uno de los analgésicos más seguros durante el embarazo.

Una lesión de espalda no debe afectar el trabajo de parto. También es posible la administración de epidural. Consulta con el médico.

Cómo proteger tu espalda

Puedes proteger la espalda durante el embarazo evitando o cambiando algunos hábitos. Especialmente los últimos meses de embarazo.

Evita levantar objetos pesados. Si tienes que levantar algo pesado, dobla las rodillas, mantén la espalda recta y aprieta el suelo pélvico y los músculos abdominales. Asegúrate de que el objeto que estás levantando permanezca cerca de tu cuerpo.

Procura tener siempre una buena postura. Intenta mantener tu pelvis simétrica. Cuando estés de pie el peso debe caer en ambas piernas y la espalda recta. Evita estar de pie por mucho tiempo. Siéntate derecha con el trasero en la parte posterior de la silla y tus pies en un taburete si es necesario.

Evita actividades que puedan lastimar tu espalda. Como doblarte o subir escaleras o pendientes muy empinadas.

Duerme de lado con una almohada entre las rodillas. Para salir de la cama, rueda hacia un lado con las rodillas juntas. Luego usa tus brazos para apoyarte mientras balanceas tus piernas en el suelo.

Usa zapatos con tacones bajos (no planos). Con buen soporte para el puente/arco. Evita los tacones altos.

Puede ser útil y de ayuda un cinturón/faja para el embarazo.

Fortalecer la espalda

La actividad física regular es importante cuando estás embarazada y puede proteger la espalda. Si el médico no te dice lo contrario, puedes hacer ejercicio suave como caminar o natación. Habla con un fisioterapeuta para que te recomiende ejercicios específicos para fortalecer la espalda.

Estira la parte inferior de la espalda arrodillándote a cuatro patas con la cabeza en línea con la espalda. Empuja hacia el suelo tus lumbares y abdomen. Después haz el movimiento inverso y con la cabeza hacia abajo. Mantén la postura durante unos segundos y luego relájate. Repite 10 veces.

Mantenga tus músculos abdominales fuertes con ejercicios de inclinación pélvica. Acuéstese de espaldas con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el piso. Inclina la pelvis y las caderas hacia atrás para que la curva de la espalda quede plana en el suelo. Mantén durante 3-5 segundos. También puedes hacer este ejercicio de pie o sentada en una pelota de gimnasio.

Las terapias complementarias como el yoga y pilates pueden ayudar bastante, pero siempre consulta primero con el médico.

Habla con el médico si el dolor de espalda es severo o si dura más de 2 semanas.

Algunas veces, el dolor de espalda puede ser un signo de parto prematuro o una infección del tracto urinario. Consulta de inmediato si también tienes sangrado de la vagina, dolor al orinar o cualquier signo de parto prematuro.