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primeros auxilios

Llega el buen tiempo y los niños pasan la mayor parte del día haciendo actividades al aire libre, deportes, juegos, que a veces ponen en peligro su integridad física.

Es importante que ante golpes, caídas, heridas incluso fracturas sepamos como atender al niño en los primeros momentos, hasta que se acuda al centro médico más cercano.

Heridas leves, rasguños, raspones:

Se debe lavar la herida primero con agua a chorro, para arrastrar los restos de suciedad, arena, etc, que puedan quedar. Si estás en casa, lávala después con agua y jabón. Si estás fuera, utiliza una fuente o incluso agua embotellada. Desinfecta a continuación con un pañuelo o gasa mojada en alcohol o clorhexidina. No utilizar algodón ya que puede dejar restos en la herida. No utilizar preparados de yodo ya que se desaconseja en niños.

Heridas sangrantes:

Colocar un pañuelo o gasa limpia sobre la herida y aplicar presión hasta parar la hemorragia, al menos durante diez minutos. Si el pañuelo se empapa, no se debe retirar, sino poner otro encima. Si la herida es en un brazo o una pierna, se debe elevar sobre el corazón, y así disminuirá el sangrado. Si pasados 10 minutos el niño se queda pálido, tiene dificultad respiratoria, sudoración excesiva, disminución de la conciencia hay que acudir de inmediato al hospital o avisar a los servicios de urgencia.

Golpes en la nariz:

Se debe mantener al niño incorporado y ligeramente inclinado hacia delante. Se debe taponar con el dedo índice y pulgar los orificios de la nariz, respirando por la boca, hasta que cese la hemorragia. La sangre suele salir hacia fuera, pero también puede ir por la garganta, de ahí la postura indicada. Si la hemorragia no cede, hay que acudir a urgencias.

Golpes en la boca:

Se debe enjuagar la boca para ver el alcanze y la situación del golpe. Si se rompe un diente, siempre se puede llevar limpio (en suero o leche) a la consulta del dentista para que intente reimplantarlo. Si el diente es de leche, no se suele tratar.

Accidentes en los ojos:

Golpes, arena, son los más habituales. Debemos lavar el ojo irritado con agua, sin frotar, ni presionar pues se puede producir una herida o úlcera. En caso de que no cese la irritación, el picor y lagrimee en exceso se deberá acudir al médico. Las úlceras en la córnea no son graves y con el tratamiento adecuado mejoran a las 48 horas.

Golpes en la cabeza:

Calmar al niño, valorar dónde se ha golpeado, comprobar su estado de conciencia, si se adormila, si tiene jaquecas posteriormente, si está confuso. Si esto es así habrá que llevarlo al servicio de urgencias para descartar un traumatismo.

Fracturas:

Si sospechamos que el niño se ha roto un hueso (generalmente suele suceder en las extremidades), hay que acudir a urgencias de inmediato. Debemos intentar inmovilizar el miembro. Si es un brazo ponerle un cabestrillo. Si es una pierna, ponerla sobre un cartón o una madera y atarlo por tres puntos. No se debe mover, forzar ni manipular la zona antes de llegar al hospital.