Cómo establecer normas y límites en bebés

Cuándo y cómo establecer reglas y límites a los bebés

Los beb√©s tienen una curiosidad natural por explorar su entorno. Cuando empiezan a moverse, alrededor de los 9 u 11 meses, se sienten felices de descubrir muchos lugares por s√≠ mismos. Sin embargo, todav√≠a no son conscientes de los peligros potenciales. Para garantizar su seguridad, es importante introducir algunas normas para ense√Īarles lo que pueden y no pueden hacer.

Alrededor de los 12 meses, los ni√Īos peque√Īos est√°n preparados para las reglas que les ense√Īan la forma de tratar con otras personas y objetos. A esta edad, las normas siguen consistiendo en mantener su seguridad, pero tambi√©n en limitar las acciones agresivas, como "s√© amable con tu amigo" y "puedes tocar esa planta, pero con mucho cuidado".

Independientemente de la edad, las normas tambi√©n hacen que los ni√Īos se sientan seguros y protegidos, sobre todo si se aplican de forma sistem√°tica. Saben qu√© esperar y tienen una idea clara de lo que es y no es aceptable. Los ni√Īos necesitan la supervisi√≥n de un adulto (por ejemplo, un padre o un educador). Sin esta orientaci√≥n, pueden sentirse ansiosos y perdidos porque se les da demasiada libertad.

¬ŅC√≥mo puedes ayudar a tu hijo a cumplir las normas?

  1. C√©ntrate en un n√ļmero reducido de normas importantes, como "s√© amable con tus amigos", "guarda los juguetes sin tirarlos", "c√≥geme la mano en la acera", "la tierra se queda en la maceta", etc. As√≠ ser√° m√°s f√°cil que tu hijo las recuerde y las cumpla.
  2. Haz que las normas sean claras, concretas, breves y adecuadas a la edad. A continuaci√≥n, apl√≠calas con coherencia. Antes de los 3 a√Īos, lo ideal es dar una sola instrucci√≥n a la vez. As√≠ ser√° m√°s f√°cil que tu hijo entienda y respete los l√≠mites.
  3. A la hora de establecer una norma, ten en cuenta la etapa de desarrollo en la que se encuentra tu hijo y sus comportamientos asociados. Por ejemplo, es normal que un ni√Īo peque√Īo sea curioso y quiera explorar. Depende de ti mantenerlo seguro en tu casa. Si es posible, crea una zona de juego segura. Por ejemplo, cubre las tomas de corriente y pon los objetos fr√°giles fuera de su alcance. Facilita tambi√©n objetos y lugares para que tu hijo explore (por ejemplo, vasos medidores, platos de pl√°stico, el contenido de un armario). De este modo, pueden divertirse sin escuchar constantemente "¬°no!", "¬°no toques eso!" y "¬°no hagas eso!".
  4. Redirige a tu hijo a otra actividad o redirige su acci√≥n cuando haga algo que no est√° permitido, porque antes de los 2 a√Īos, decir la norma no suele ser suficiente. Por ejemplo, si tu hijo lanza las piezas del puzzle a la torre de bloques de su hermana mayor, c√≥gele la mano y ay√ļdale a colocar las piezas en el lugar correcto dici√©ndole: "¬°Eso es, esta pieza va aqu√≠! " O llevar a tu hijo a otra habitaci√≥n para que juegue, en lugar de decirle una frase larga como: "No tires las piezas del puzzle porque est√°s destruyendo la torre de tu hermana y eso le hace da√Īo". Tambi√©n podr√≠as herirla. "Con los ni√Īos peque√Īos, las explicaciones largas no funcionan porque son dif√≠ciles de entender y recordar.
  5. Cuando tu hijo haga algo prohibido, dile "¬°para!" para detener la acci√≥n en lugar de "¬°no!", que suele decirse en tono desagradable y con el ce√Īo fruncido. El "¬°para!" se suele decir en un tono imperativo que no culpa al ni√Īo de la acci√≥n. Tambi√©n reduce la cantidad de veces que se dice ¬°no!
  6. Dile a tu hijo lo que puede hacer en lugar de lo que no puede hacer, ya que las prohibiciones son m√°s dif√≠ciles de entender para √©l, sobre todo si tiene menos de 2 a√Īos. Por ejemplo, en lugar de decir "no te metas el l√°piz en la boca", di "el l√°piz va en la mano". Los estudios sobre el desarrollo del cerebro demuestran que los ni√Īos no son capaces de procesar bien la negaci√≥n. Para ellos, una prohibici√≥n se convierte en una orden. Cuando le dices: "No tires el cami√≥n", tu hijo entiende "tirar" y "cami√≥n", y por eso lo tira a pesar de tu prohibici√≥n.

¬ŅPor qu√© hay que repetir las reglas a menudo?

Es normal tener que repetir las normas varias veces a un ni√Īo peque√Īo porque tarda en recordar lo que se espera de √©l sin necesidad de que se lo recuerden. A los 2 o 3 a√Īos, las partes del cerebro que controlan los impulsos a√ļn no est√°n completamente desarrolladas. Por eso puede desobedecer una norma aunque la conozca: simplemente no recuerda lo que hizo. Cuanto m√°s crezca, m√°s se desarrollar√° su cerebro y m√°s podr√° hacerlo.

Otras veces, tendrás que repetir la regla porque tu hijo no la entiende y por eso no la cumple. En este caso, vuelve a explicar la norma con palabras sencillas, haciendo hincapié en el motivo. Si tu hijo es lo suficientemente mayor, pídele que te diga la regla con sus propias palabras. Es una forma de comprobar que la entienden y de ayudarles a aprenderla.

Aunque tu hijo entienda y recuerde la norma, puede decidir desobedecerla para demostrar su independencia. Esto es normal. Todos los ni√Īos, especialmente cuando son peque√Īos, desobedecen las normas. Cuando esto ocurra, recu√©rdale pacientemente a tu hijo la norma que ha desobedecido y aseg√ļrate de que la cumpla. La coherencia a la hora de aplicar los l√≠mites es la mejor manera de asegurarse de que tu hijo entiende lo importante que es para ti y para √©l.

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