Sobreprotección infantil | ¿Qué es? ¿Cómo puedo evitarla?

¿Cómo evitar la sobreprotección infantil?

Los medios de comunicación a veces informan de sucesos desafortunados que nos dan la impresión de que el peligro está a las puertas, cuando no es necesariamente así. Esto nos lleva, inconscientemente, a tener más miedo por nuestros hijos. Además, las familias actuales tienen muchos menos hijos que en el pasado. Se han convertido en el centro de atención de sus padres, que hacen todo lo posible para que sean felices. Además, algunos padres ansiosos o que han sido desatendidos cuando eran niños quieren evitar que sus pequeños se enfrenten a situaciones preocupantes o difíciles. En este contexto, puede ser difícil saber si nuestro enfoque de la protección y la seguridad es adecuado.

La diferencia entre proteger y sobreproteger

Tu hijo necesita protección, pero no sobreprotección. Proteger significa satisfacer las necesidades de seguridad, amor, apego y estimulación del desarrollo de tu hijo. Por otro lado, estás sobreprotegiendo a tu hijo si haces por él cosas que podría hacer por sí mismo o si quieres evitar la más mínima herida o tristeza. Así, en lugar de coger a tu hijo de 2 años para subir o bajar las escaleras, por ejemplo, enséñale lo que tiene que hacer y deja que suba o baje, permaneciendo a su lado para ayudarle si es necesario.

Cuando sobreproteges a tu hijo, se siente dependiente de ti, lo que puede dificultar el desarrollo de su independencia. Además, al impedirle hacer ciertas cosas o enfrentarse a determinadas situaciones desagradables, le envías el mensaje de que no crees en sus capacidades. Por ejemplo, si le sigues dando de comer con la cuchara cuando ya es capaz de comer por sí mismo, puede llegar a creer que te necesita para comer. Por eso, aunque creas que estás haciendo lo correcto, sobreproteger a tu hijo puede hacerle sentir incompetente.

Ignora el alarmismo y utiliza tu propio juicio para distinguir los peligros reales de los que no lo son. Hablar de ello con familiares y amigos o personas de confianza también puede ayudarte a dar un paso atrás y ver la situación de forma más objetiva.

Explorar y equivocarse: esencial

Explorando y cometiendo errores, tu hijo aprende mucho y desarrolla su inteligencia. Desde los 9 meses hasta los 3 ó 4 años, tu hijo es curioso y muy activo. Mira por todas partes y aprende mucho de todos los objetos que llegan a sus manos. Por ejemplo, se fija en sus formas, en sus texturas, en el ruido que hacen al golpear el suelo, etc. Estos descubrimientos son esenciales para el desarrollo de su inteligencia.

Por lo tanto, es mejor dejar que tu hijo explore su entorno a su antojo dejando un cajón o armario del que hayas retirado los objetos peligrosos (enfoque protector), en lugar de cerrar todos los cajones y armarios para evitar inconvenientes (enfoque sobreprotector).

También es tentador sobreproteger al niño impidiendo que se equivoque o haciéndole creer que su error no es un error para evitar que se sienta desvalorizado. Sin embargo, cometer errores permite a tu hijo aprender. Por ejemplo, si derrama leche mientras llena su vaso, proponle amablemente que te ayude a limpiarlo. De este modo, tu hijo aprenderá que limpiar después de un estropicio es normal. Cuando se dé cuenta de que ha sido torpe o desordenado, también tratará de encontrar nuevas estrategias para no volver a hacerlo. Esto le permite desarrollar su inteligencia y sus conocimientos.

Por eso, lo mejor es escuchar a tu hijo si te dice que puede hacer una tarea, aunque el resultado no sea perfecto. Si quiere vestirse solo, los colores de su ropa no siempre coinciden. Pero no dejes que esto sea el final de la historia; en cambio, alégrate de sus nuevas habilidades.

Deja que se equivoquen y ayúdales a entender sus errores. Por ejemplo, di: "¿Por qué crees que se ha derramado la leche en el suelo? ¿Qué tendrías que hacer para mantener la leche en el vaso la próxima vez? "Confía en la inteligencia y las capacidades de tu hijo, así como en tus habilidades como madre o padre.

¿Qué es un padre helicóptero?

Ser un "padre helicóptero" es una expresión para describir al padre que parece estar siempre "volando" sobre su hijo para advertirle de posibles peligros y dificultades. ¿Qué explica esta actitud y cuál es el impacto en el niño?

El padre helicóptero tiende a ser sobreprotector. Aunque lo hagan por el bien de su hijo, este comportamiento puede ser perjudicial para la independencia y la confianza del niño. Hay muchas razones por las que los padres pueden querer tratar de mantener a sus hijos fuera de los problemas.

Algunos padres están desesperados por evitar que su hijo pequeño se haga daño o experimente emociones difíciles. Otros sobreprotegen a su hijo para aliviar su propia ansiedad. El deseo de superarse también puede llevar a los padres a hacerlo. Quieren ser los mejores como padres o quieren evitar que su hijo cometa errores.

Por supuesto, el padre helicóptero actúa con buenas intenciones, pero sobreproteger a su hijo puede ser perjudicial para su desarrollo. Un niño necesita tener una variedad de experiencias y explorar el mundo por su cuenta para ser más independiente, desarrollar la confianza y aprender a gestionar sus emociones. Esto significa que el niño debe experimentar éxitos... pero también fracasos.

Sin quererlo, el padre helicóptero envía un mensaje al niño de que el mundo no es seguro para él. El niño entiende que no puede afrontarlo solo y que no es capaz de hacer las cosas por sí mismo.

Trucos para evitar ser un padre helicóptero

¿Crees que eres un padre helicóptero? Aquí tienes algunas estrategias que te ayudarán a proteger a tu hijo pequeño sin sobreprotegerlo:

Acompaña a tu hijo en lugar de hacer las cosas por él. Muéstrale lo que debe hacer para tener éxito en una tarea, como vestirse, ir a una zona de juegos por sí mismo o utilizar los utensilios.

Cuando tu hijo explora y comete errores, aprende. Si tu hijo ha derramado una taza de cereales, invítale a recoger el desastre contigo. Si tu hijo está molesto o enfadado, ayúdale a expresar sus sentimientos con palabras. Y si tu hijo se ha peleado con un amigo, ayúdale a resolver el problema.

Propón a tu hijo retos realistas y adecuados a su edad o pregúntale qué reto le gustaría superar, como tirarse por el gran tobogán del parque o aprender a rallar una zanahoria. Entonces, guíalos en sus desafíos, pero no hagas las cosas por ellos. Mantén la confianza. Recuerda que no existen los padres perfectos. Confía en tus capacidades y en las de tu hijo.

Adapta tus intervenciones a la edad, la personalidad y las necesidades de tu hijo.

Habla con las personas de tu entorno (por ejemplo, tu pareja, tus amigos, tus padres) sobre tus miedos o emociones cuando tu hijo esté pasando por un momento difícil. Esto puede ayudarte a desdramatizar la situación. No dudes en pedir ayuda profesional si tus preocupaciones o tu ansiedad son demasiado difíciles de gestionar.

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