radiculopatía durante el embarazo

La radiculopatía es un conjunto de afecciones derivadas de una irritación o lesión. Esto provoca una presión sobre la raíz nerviosa de un nervio espinal, ya que la raíz se encuentra cerca de donde el nervio sale de la columna vertebral y sus células nerviosas individuales (llamadas neuronas o fibras) hacen sinapsis (se conectan) con las neuronas de la médula espinal. Esta afección, comúnmente llamada "nervio pinzado", suele ser el resultado de lo que los médicos llaman una hernia (prolapso) del núcleo pulposo. Este término significa que la parte central gelatinosa de un disco entre dos vértebras (un disco intervertebral) se sale de su sitio (un "disco deslizado"). Otras causas de este problema son la artritis, los espolones óseos y el tejido cicatricial de una operación. Estos problemas hacen que la abertura por la que sale el nervio espinal se estreche. Los médicos llaman a este estrechamiento estenosis foraminal. Otras situaciones que conducen a la radiculopatía son la diabetes y las lesiones en la propia raíz nerviosa. La radiculopatía se clasifica en radiculopatía cervical (que se produce en el cuello), radiculopatía torácica (que se produce en la parte superior de la espalda) y radiculopatía lumbar (que se produce en la parte inferior de la espalda). De estos tipos de radiculopatía, la lumbar (también llamada lumbo-sacra) y la cervical son las más comunes. Si tienes una radiculopatía lumbar, el embarazo puede agravarla. La razón es que el vientre en crecimiento ejerce una presión excesiva sobre la zona lumbar.

Las molestias en la zona lumbar, debidas a múltiples causas, se han notificado con una prevalencia variable durante el embarazo. Lo que está claro, sin embargo, es que el número de casos aumenta durante el tercer trimestre, debido al estrés físico del útero en crecimiento. La hernia de disco intervertebral, el tipo más común de radiculopatía en mujeres en edad reproductiva, afecta a 1 de cada 10.000 mujeres embarazadas.

La mayoría de las radiculopatías en el embarazo son radiculopatías lumbares. Esta afección provoca ciática, que es un dolor que se irradia desde la nalga, bajando por la pierna, a veces hasta el pie, con episodios de hormigueo y entumecimiento y a veces ardor. También se puede sufrir dolores en la parte baja de la espalda. El embarazo puede agravar los síntomas, debido a la tensión adicional que supone para la zona lumbar. También puedes tener problemas para estar de pie o caminar. Dependiendo de la localización de la lesión también existe la posibilidad de incontinencia urinaria o intestinal. La radiculopatía materna no tiene efectos directos sobre el feto.

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Los médicos pueden diagnosticar tu radiculopatía con una Resonancia Magnética (RM) que muestra el disco fuera de su sitio y que empuja una raíz nerviosa. La resonancia magnética es segura para el feto, pero a algunas personas les resulta desagradable, porque hay que estar tumbado dentro de la máquina de resonancia magnética durante un tiempo prolongado. Además de la RM, también se puede evaluar con un estudio de la velocidad de conducción nerviosa y otra prueba llamada electromiografía.

La radiculopatía puede tratarse con paracetamol para el dolor. Normalmente, las pacientes también toman antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para el dolor y la inflamación, pero los AINE deben evitarse durante el tercer trimestre, porque pueden causar problemas al feto. En concreto, los AINE pueden provocar el cierre prematuro del conducto arterioso, un vaso sanguíneo que permite que la sangre pase de la arteria pulmonar a la aorta (la gran arteria que transporta la sangre desde el ventrículo izquierdo del corazón) durante la vida del feto. Para contrarrestar los espasmos musculares, se pueden administrar medicamentos relajantes musculares, como la ciclobenzaprina, que se considera bastante segura en el embarazo. Los casos más graves pueden tratarse con corticosteroides inyectados en una región fuera de la médula espinal llamada espacio epidural en el nivel espinal apropiado. Se pueden administrar medicamentos opiáceos para el dolor intenso. Conllevan riesgos para el feto, pero pueden administrarse con mucho cuidado en mujeres que realmente los necesitan. Tú y tu médico debéis hablar de los riesgos y beneficios de cada medicamento y de las opciones para dejar o sustituir ciertos medicamentos, como los opiáceos.

La fisioterapia es un componente importante en el tratamiento de la radiculopatía. La terapia ocupacional también es útil; esta terapia ayuda a aprender a funcionar mejor con la enfermedad. En algunos casos, la medicación y la fisioterapia no serán suficientes y necesitará un tratamiento quirúrgico, que podría incluir la extirpación de la parte prolapsada del disco, la fusión de dos o más vértebras con la extirpación de todo el disco entre ellas, la implantación de un disco artificial o, en casos de estenosis espinal, la laminectomía descompresiva. En este último procedimiento, se elimina el hueso engrosado y otros tejidos que estrechan el canal espinal.

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