Mujeres con autismo ¿Cómo afecta al embarazo?

¿Cómo viven el embarazo las mujeres con autismo?

A medida que aumenta el número de mujeres a las que se les diagnostica el Trastorno del Espectro Autista (TEA), los investigadores están estudiando más detenidamente la relación entre el embarazo y el autismo. El efecto de este trastorno en el embarazo no se ha estudiado mucho, en parte porque el número de niños y hombres diagnosticados con TEA es cuatro veces mayor que el de niñas y mujeres.

El espectro incluye varias afecciones que antes se diagnosticaban por separado: el trastorno autista, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado y el síndrome de Asperger. Los síntomas varían mucho, lo que puede complicar la obtención de un diagnóstico. Es posible tener un TEA, ser muy inteligente y destacar en algunas áreas de la vida, pero seguir teniendo problemas de interacción social y comunicación. Al no leer bien las señales sociales, a una mujer con TEA le puede resultar difícil hacer amigos y evitará las situaciones sociales. También puede tener un comportamiento repetitivo que aleje a los demás, pero los síntomas no siempre son evidentes.

La variedad de síntomas de este trastorno del desarrollo puede hacer que una mujer no sea diagnosticada adecuadamente hasta que sea adulta, posiblemente hasta que esté embarazada o haya tenido ya hijos. Sin embargo, hay pruebas de que los síntomas del TEA pueden complicar el embarazo, y las mujeres afectadas por estos síntomas se benefician de un apoyo adicional durante el embarazo y la maternidad temprana.

Los problemas de comunicación pueden complicar la relación médico-paciente. Las mujeres con TEA pueden tener problemas para comunicarse con los profesionales médicos, especialmente con aquellos que tienen poca experiencia en el trato con pacientes con TEA.

Durante una visita prenatal, a una mujer con TEA puede resultarle difícil establecer contacto visual con el médico o parecer que escucha lo que se le dice. Puede hacer expresiones faciales que no se corresponden con lo que dice el médico o tener comportamientos repetitivos. Si un profesional médico asume que una mujer no está escuchando o interpreta su comportamiento como despectivo u ofensivo, puede provocar una ruptura entre médico y paciente. A la inversa, si una mujer con TEA se siente juzgada o malinterpretada por su diagnóstico, también puede perjudicar la comunicación médico-paciente.

Los problemas de comunicación pueden haber llevado a una mujer con TEA a sentirse socialmente aislada. Sin amigos ni contactos, no tendrá acceso a los recursos que ofrece un sistema de apoyo.

El estrés sensorial es otro problema potencial. Debido a una mayor sensibilidad a lo que ocurre en su cuerpo, a los cambios hormonales que acompañan al embarazo y a la aversión del TEA a alterar lo que es familiar y rutinario, una madre con TEA puede sentirse excesivamente ansiosa o preocupada mientras está embarazada.

La mala imagen de sí misma puede suponer otro problema. Una mujer que experimentó el rechazo social en la infancia debido a un comportamiento TEA no diagnosticado puede verse a sí misma de forma negativa. Como madre, puede tener dificultades para comunicarse con los profesores y otras personas implicadas en la vida de su hijo. Puede que no sea capaz de defender sus necesidades durante el embarazo o las de su hijo después, si tiene una mala imagen de sí misma.

Por otro lado, está especialmente capacitada para entender a un niño con TEA.

Una mujer con TEA tiene más posibilidades de tener un hijo con TEA. Aunque las causas del autismo son complejas, un estudio de 2017 descubrió que el TEA se debe probablemente a factores genéticos en un 90% de los casos. Aunque muchas personas brillantes, exitosas y bien adaptadas tienen TEA, un diagnóstico e intervención tempranos pueden ayudar a su hijo a trabajar en las habilidades que necesitan mejorar.

Si estás embarazada y te han diagnosticado un TEA, aquí tienes algunos pasos que pueden facilitar tu embarazo:

  • Informa a tu médico o matrona de tu diagnóstico en la primera visita prenatal.
  • Pregunta si tu médico o matrona tiene experiencia en el trato con pacientes con TEA.
  • Los estudios sugieren que las mujeres embarazadas con TEA se ven beneficiadas por el apoyo de un médico que conozca su condición.
  • Reconoce que cualquier ansiedad que sientas puede atribuirse a tu trastorno.
  • Acércate a un recurso de apoyo para obtener información y conexiones. Hay grupos que proporcionan apoyo y responden a las preguntas.
  • En las semanas siguientes al nacimiento, intenta programar algún tiempo de tranquilidad regular para poder recuperarte de la estimulación sensorial de un nuevo bebé.

El autismo suele diagnosticarse a los dos años. Si crees que tu hijo puede ser autista, infórmate. La intervención temprana es la forma más eficaz de ayudar a un niño a trabajar con sus diferencias y a superarlas.

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