Mitos sobre la leche de fórmula para bebés

Est√° comprobado que la lactancia materna es lo mejor para los beb√©s. Sin embargo, por diversas razones, la lactancia materna no siempre es posible. Esto ha dado lugar a una importante industria de f√≥rmulas. Las f√≥rmulas est√°n estrechamente reguladas por la Administraci√≥n de Alimentos y Medicamentos (FDA) y, aunque la informaci√≥n que difunden las empresas que fabrican y comercializan el producto suele ser cierta, eso no ha impedido que se difunda mucho folclore sobre las f√≥rmulas. De hecho, existe casi una cierta m√≠stica en torno a la b√ļsqueda de "la f√≥rmula perfecta".

Cualquier decisión sobre la alimentación con fórmulas debe consultarse con el pediatra. Dicho esto, he aquí una recopilación de afirmaciones, en gran parte míticas, sobre la leche de fórmula y alguna información que refuta todas o parte de ellas.

Mito n¬ļ 1: La leche de f√≥rmula es id√©ntica a la leche materna. Las empresas de preparados para lactantes se han esforzado mucho a lo largo de los a√Īos para que sus preparados sean cada vez m√°s parecidos a la leche materna. Han modificado los tipos y niveles de grasas, prote√≠nas e hidratos de carbono. Sin embargo, es imposible duplicar lo que proporciona la naturaleza. La leche materna no s√≥lo proporciona los anticuerpos de mam√° que combaten las infecciones, sino que tambi√©n contiene muchos compuestos, algunos no bien dilucidados, que pueden ser beneficiosos.

Mito n¬ļ 2: Es mejor buscar leche de f√≥rmula baja en hierro. Este mito proviene en gran medida de la percepci√≥n err√≥nea de que el hierro afecta negativamente a los movimientos intestinales del beb√©. Los estudios han demostrado que, aunque el hierro puede hacer que las heces sean de color verde, no hay suficiente hierro en la leche de f√≥rmula como para afectar a los movimientos intestinales de ninguna otra manera.

Sin embargo, dejando de lado los movimientos intestinales, veamos por qu√© el hierro est√° ah√≠ en primer lugar. El hierro comenz√≥ a a√Īadirse a la leche de f√≥rmula en la d√©cada de 1970 debido a la alta prevalencia de la anemia por deficiencia de hierro. Uno de los problemas de la anemia es que a muchos les parece s√≥lo un n√ļmero: por lo general no se ve (excepto, quiz√°, en el caso de la anemia grave, cuando alguien puede parecer p√°lido), no se huele, no se siente ni se saborea la anemia. Sin embargo, el efecto sobre el crecimiento y el desarrollo de un ni√Īo es real. Aunque nadie quiere que un beb√© se sienta inc√≥modo por el estre√Īimiento, es una pena que un ni√Īo tenga complicaciones por la anemia ferrop√©nica. Conclusi√≥n: SI crees que tu beb√© puede estar estre√Īido, habla con su pediatra para que le ponga remedio. Pero ten en cuenta que la leche de f√≥rmula baja en hierro no es uno de ellos.

Mito n¬ļ 3: Un cambio de leche de f√≥rmula suele ayudar a un beb√© que regurgita, o a un beb√© inquieto, o a un beb√© con deposiciones que no parecen normales. Si bien es cierto que el pediatra puede diagnosticar una verdadera alergia a la leche o una intolerancia a la lactosa que puede mejorar con un cambio de f√≥rmula, estos problemas no son tan comunes como muchos padres podr√≠an pensar. La mayor√≠a de las veces, se cambia la leche de f√≥rmula del beb√©, el problema (picores, c√≥licos o problemas de defecaci√≥n) persiste y, antes de que te des cuenta, ¬°hay varios tipos de leche de f√≥rmula en el armario de la cocina!

Muchos pediatras dir√≠an: "Si encuentras una f√≥rmula que parece ayudar al problema de tu beb√©, sigue con ella". Sin embargo, es probable que ellos est√©n a favor de un enfoque diferente. En primer lugar, ¬Ņel problema es realmente un problema? Algunos beb√©s simplemente regurgitan y se les pasa el problema, y del mismo modo, hay una variedad de patrones de evacuaci√≥n normales. Las regurgitaciones pueden solucionarse alimentando al beb√© en posici√≥n vertical o d√°ndole de comer con m√°s frecuencia, o puede que el pediatra tenga que hacer pruebas para detectar un problema m√°s grave. La inquietud puede responder a medidas tranquilizadoras, como sostenerlo y mecerlo con frecuencia. Comenta el problema con tu pediatra, que puede recomendarte una serie de medidas que no impliquen un cambio de f√≥rmula.

Mito n¬ļ 4. Si la leche de f√≥rmula no parece saciar a mi beb√©, debo empezar a ponerle cereales en el biber√≥n. No. Las visitas peri√≥dicas a la consulta del pediatra garantizar√°n que tu beb√© recibe suficiente alimento. Los beb√©s peque√Īos pueden parecer muy ansiosos por que chupan cualquier cosa que entre en contacto con su boca. Adem√°s, lloran por muchas razones, algunas de las cuales no tienen nada que ver con el hambre. Incluso los beb√©s que "quieren comer cada hora" no necesitan necesariamente grandes cantidades, y desde luego no necesitan cereales.

Aunque los cereales se utilizan a veces a una edad temprana para ciertas afecciones -la enfermedad por reflujo gastroesof√°gico, por ejemplo-, en la mayor√≠a de los beb√©s peque√Īos pueden causar m√°s problemas de los que resuelven. Ciertamente, el equilibrio nutricional de lo que recibe el beb√© cambia cuando se le a√Īaden cereales. Es mejor a√Īadirlo m√°s tarde, con la cuchara, cuando la degluci√≥n del beb√© est√° m√°s establecida. Y aunque no hay grandes estudios sobre los s√≥lidos tempranos y la creciente incidencia de la obesidad en los ni√Īos, es ciertamente plausible que esta pr√°ctica sea una preparaci√≥n para la sobrealimentaci√≥n m√°s adelante.

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