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¿Cómo controlar el dolor después de la cesárea?

No nos vamos a mentir, una cesárea no es precisamente un placer, sobre todo en los días posteriores. El dolor es inevitable, pero puede gestionarse con medicamentos, medicina alternativa y una buena mentalidad. Lo primero es entender que estos dolores no duran. Así que toma nota y sigue algunos de estos consejos.

¿Dolor? ¡Una realidad!

A muchas madres les sorprende mucho la violencia del dolor en los días siguientes a la cesárea. No tenían ni idea de que pudiera doler tanto, sienten como un fuego en todo el abdomen. Aunque no todas las mujeres son iguales cuando se trata de dolor. Ningún estudio puede explicar las diferencias de apreciación en la famosa escala de dolor.

Algunos médicos lo explican por el hecho de tener un buen estado muscular antes del embarazo, lo que limitaría los dolores. Otros dicen que hay diferencias en la intervención, dependiendo de si los nervios estaban más o menos afectados... En fin, algunas madres nunca entenderán por qué reaccionaron tan mal ante este dolor, mientras que otras lo toleran muy bien y al día siguiente ya están caminando sin problemas. Algunas pueden tardar hasta tres semanas en poder caminar recto sin apretar los dientes.

No lo digo para asustarte, sino para que sepas que si te pasa, ¡no estás sola! No, esto no es un dolor psicosomático. No, no eres un quejica. Sí, te duele. Tal vez incluso demasiado. Para estar tranquila, no dudes en describir tu dolor a las enfermeras, que tras examinarlo, evaluarán si se trata de un proceso de curación normal o si hay complicaciones.

¿Por qué duele?

Es importante responder a esta pregunta, para poder tolerar psicológicamente mejor el dolor. Porque no hay nada peor que no saber, y con demasiada frecuencia, el personal de las clínicas y los hospitales no tiene ninguna formación en materia de cesárea.

La cesárea es una intervención quirúrgica, no lo olvidemos, no es benigna, aunque la gente que te rodea te diga "oh, no pasa nada, no eres la primera en este estado, no serás la última". ¿Le decimos lo mismo a un accidentado que sale del quirófano? Así que es una operación con varios pasos:

  • La incisión en la piel: con un bisturí, el médico hace un corte vertical en la piel en la parte superior del pubis. Por lo general, no es la cicatriz lo que más duele al principio. Incluso si el cuidado que se tiene es esencial para una buena regeneración de los tejidos. La cicatriz puede dar tirones y hormigueos en las semanas siguientes a la cesárea.
  • Separación de los músculos: no, el médico no "cortará" directamente los músculos abdominales por la mitad, sino que los separará con los dedos. Sin embargo, para acceder a este nivel, debe incidir en la membrana que rodea los músculos (la aponeurosis). Esta pared no se suturará después, la cicatrización será natural.
  • La incisión del peritoneo: es la membrana que rodea las vísceras. Esta parte es la más dolorosa, porque cuando el tránsito vuelva a funcionar, lo hará sobre una zona cicatrizada. El dolor es similar a las fuertes contracciones del principio.
  • La apertura del útero: el último golpe de bisturí que consiste en alcanzar finalmente al bebé. Esta es la histerotomía. La cicatrización del útero será dolorosa, hasta que recupere su tamaño inicial, tarda al menos dos semanas.

¿Levantarse? Sí, a tu ritmo

Todo el personal te animará a levantarte al día siguiente. Con técnicas más o menos diplomáticas, ¡dependiendo de tu suerte! Sí, cuanto antes te levantes, más rápido te recuperarás. Eso es innegable. También evitará complicaciones, como la flebitis. Así podrás cuidar de tu bebé con más facilidad y optimizar tu regreso a casa. Esa es la teoría. Pero hay mujeres que sienten que no pueden levantarse, les falta el aire, tiemblan  y lloraba, lo que no hace más que aumentar el dolor y te vuelve más vulnerable al personal sanitario que te empuja a caminar, sin tener en cuenta tu sufrimiento. Aquí que sigue este consejo:

"Toma el tiempo que necesitas. Si no es hoy, será mañana. No importa, lo conseguirás. No escuches a nadie, tu habitación es tu espacio vital. No dejes que nadie te desmoralice."

Recupera el control de tu mente y tu cuerpo. Tienes derecho a decir "¡no!". Haz lo que quieras, nadie debe obligarte. Así que tu decides tu tiempo para caminar y no cuando la enfermera te obligue. Espera a que tu bebé duerma tranquilamente y que no hayan visitas, salvo la de tu pareja o acompañante, para pasearte por los pasillos, tranquilamente, ¡a tu ritmo! Y sin sentirte culpable.

Si no puedes levantarte para atender a tu bebé, o para ir al baño o al aseo, no dudes en pedir una silla de ruedas. Nadie te lo ofrecerá y, sin embargo, creo que es lo más obvio.

La solución farmacológica

Si conoces el proceso de antes, durante y después del parto, podrás tomar el dolor con más paciencia.

Cuando salgas de la operación, no tendrás ningún dolor. Normal, siguen siendo los efectos de la anestesia local que dura hasta 24 horas. Se te pondrá una suero (que no contiene analgésicos, sino que está dirigido a la hidratación) y una sonda urinaria durante la operación, que se retirará lo antes posible al día siguiente para evitar infecciones (salvo contraindicaciones: sangre en la orina...).

Al día siguiente, se sentirá el dolor más intenso, ya que el tránsito reanudará sus funciones, después de haber sido dormido durante la operación. La reanudación se caracteriza por espasmos y gases. Es entonces cuando el fármaco puede limitar el dolor. También pueden recetarte analgésicos como el paracetamol para reducir el dolor de estómago y de espalda. La zona lumbar puede ser muy sensible porque es donde se administró la anestesia en la parte inferior de la columna vertebral. Este dolor puede durar hasta varias semanas si no se trata con métodos suaves.

Eventualmente, si no estás amamantando, se te puede recetar fármacos más fuertes (morfina). Si tienes náuseas debido a estos fármacos, pida antieméticos para tolerarlos mejor. Cuidado: la morfina puede provocar estreñimiento... que puede ser muy doloroso después de una cesárea.

La cicatriz: por lo general, como la zona aún está dolorida, no dolerá de inmediato. Cada día, una enfermera comprobará el estado de las suturas. Al principio no tendrás que hacer nada en este punto. â‡’ Tipos de incisiones y puntos de sutura en la cesárea

La idea, por supuesto, no es inyectarse fármacos para reducir el dolor. Pero durante los primeros días, si realmente no puedes hacer soportar el dolor, no dudes en pedir este tipo de tratamiento. También es una cuestión de su salud mental, y de tu disponibilidad para cuidar de tu hijo en las mejores condiciones.

Osteopatía para el tratamiento del dolor

En el caso de las cesáreas, la osteopatía puede tratar todo el espectro del dolor.

A partir de las primeras horas después del parto, el osteópata puede intervenir para ayudar a la madre en su proceso de recuperación.

Las técnicas, muy suaves, se centran en la cicatriz y la pelvis. En primer lugar, el osteópata trabaja sobre los tejidos para limitar las adherencias (los filamentos de tejido conjuntivo que hacen que la cicatriz sea más dolorosa y menos flexible). También equilibran la columna vertebral y la pelvis para limitar las zonas de tensión y facilitar la instalación de todos los órganos.

Este trabajo preventivo, entonces en profundidad, ayudará al cuerpo a recuperarse mejor del evento traumático para los tejidos y órganos, que es la cesárea.

Luego, en los días y semanas siguientes a la operación, el enfoque es aún más global:

La osteopatía tiene en cuenta todo el cuerpo, nada está disociado. Así, para actuar sobre la descongestión visceral, que puede ser un factor de trastornos intestinales y dolores uterinos, se manipulan el cráneo, la columna vertebral y los miembros inferiores.

Algunos ejercicios para realizar nada más llegar a planta

Nada más llegar a la habitación, puedes actuar con suavidad sobre las zonas de dolor. La base de todo es:

Respiración para abrir el diafragma y toda la región abdominal. Basta entonces con respirar profundamente por el vientre durante 5 segundos, luego se bloquea durante 10 segundos, para luego soplar suavemente sobre 10 segundos. Ya te sentirás mejor y evacuarás las zonas de tensión. "

Otro ejercicio igualmente sencillo trabaja en profundidad estirando la columna vertebral y relajando la pelvis:

Sentada en la cama con las manos bajo las rodillas, simplemente lleva la barbilla hacia el pecho mientras haces que la espalda se redondee. A continuación, gira lentamente la barbilla hacia cada hombro.

El pequeño consejo que lo cambia todo: nunca utilices los músculos abdominales para levantarte las primeras veces, ¡te dolerá demasiado! Primero rueda hacia un lado, levantando el pecho hacia un lado al principio. Una vez que te encuentres en posición sentada en el borde de la cama, entonces primero baja el torso hacia las rodillas, levanta las nalgas de la cama y luego enderézate lo mejor que puedas, para estar vertical. No olvides poner una silla o un soporte a tu lado para ayudarte a caminar.

Ten cuidado. Vacía la vejiga con la mayor regularidad posible, ya que cuando está llena, tira del tejido y provoca dolor.

Comer para tener menos dolor

Es totalmente posible adoptar una dieta analgésica para aliviar el dolor. El primer día, el centro impondrá automáticamente un caldo o un plato muy ligero para los intestinos sensibles después de la operación. Después de estas 24 horas, te toca a ti tomar las riendas. Estos son algunos consejos:

  • Hidratación eficaz para diluir el torrente sanguíneo, lo que provoca menos contracciones musculares y elimina las toxinas.
  • Evitar todos los cereales y azúcares lentos, que ralentizan el tránsito.
  • Procura mantener un buen equilibrio ácido-base evitando ciertas combinaciones de alimentos como los cereales y las proteínas. Por ejemplo: arroz + pescado = malo. Cuando acidificas tu cuerpo (nada que ver con el sabor ácido de los alimentos), tus músculos se contraen y desarrollas una cristalización en tus articulaciones (responsable de la artritis). Después de una cesárea, quieres que tus músculos estén relajados para sanar mejor.

Espero no haberte asustado demasiado, pero es importante conocer el proceso, "el conocimiento es poder". Una vez más, no olvides que el dolor es una cuestión puramente personal y que cada caso es diferente (al igual que tu parto). Y el mejor analgésico sigue siendo tener a tu pequeño en brazos, mirarlo con ternura y decirte a ti misma: ¡que ha valido la pena todo el dolor!

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