Cuentos Infantiles

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Los Dos Amigos y el Oso - Cuentos para Niños

Recursos educativos - Cuentos infantiles

Los dos amigos y el oso

Choli vivía solo en compañía de su perrito, se querían mucho los dos e iban siempre juntos a todas partes. -No tengo más amigo que tú -solía decir el niño. Y el perrito movía la cola alegremente. Aquella mañana había ido a pescar al lago, como de costumbre.

De pronto, de entre los árboles, salió un gran oso y Choli echó a correr sin darse cuenta que el rabo de su perro había quedado apresado entre una ranura del hielo.

Tanto miedo tenía que en aquel momento ni siquiera pensó en su buen amigo y sólo se preocupó de ponerse a salvo. Ágilmente trepó por el primer tronco de árbol que encontró y ya se hallaba mitad de camino cuando oyó los ladridos de su perrito pidiéndole ayuda.

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La Tortuga y el Mar - Cuentos para Niños

Recursos educativos - Cuentos infantiles

La Tortuga y el Mar

En una lejana isla, vivió hace muchos años un pescador con su hijo Laszlo.

Su única riqueza consistía en una pequeña barca y una red para pescar.

El producto de la pesca lo vendían, y así podían atender a sus necesidades. Pero había días en que echaban la red al mar y la sacaban vacía.

Sucedió un día que Laszlo, al dirigirse a su casa, vio a un grupo de chiquillos que golpeaban brutalmente a una pobre tortuga. Laszlo, que era un niño muy bondadoso, se dirigió a los que tenían apresado al animalito y enojado les dijo:

-Sois malos, y Dios os castigará si hacéis eso.

La tortuguita miró a Laszlo con sus ojillos saltones, y éste la cogió entre sus brazos, alejándola de aquellos lugares.

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El Campanero - Historias para Pensar

Recursos Educativos - Cuentos e Historias cortas para reflexionar

El Campanero

En un pueblo de Brasil, vivía un hombre humilde y sin ninguna formación que trabajaba en la iglesia tocando las campanas. Pero llegó una orden del obispado, que decidió que todos los empleados de las parroquias tenían que haber realizado estudios primarios. Para el campanero, demasiado mayor para ponerse a estudiar, aquello significó quedarse en paro. Sin nada que hacer, fue a la plaza a fumarse un cigarrillo. Pero no tenía tabaco de liar y le pidió a unos amigos si le podían dar un poco. Como tampoco tenían, le dijeron: "Tú tienes tiempo libre, si vas a comprar a la ciudad de al lado, te daremos una comisión".

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Verdades parciales - Historias para Pensar

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Verdades parciales

Se cuenta que un profeta, rodeado de todos sus discípulos, llegó a una ciudad para difundir sus doctrinas y hacer a sus habitantes un poco más sabios. A los pocos días de abrir las puertas de la escuela en la que se había instalado, se les unió un estudiante que dijo: “Señor, en esta ciudad reina la frivolidad, a nadie le interesa aprender. Si pretendéis inculcar alguna idea en sus corazones, vais a tener un duro trabajo”. El maestro, que lo estaba escuchando atentamente, le contestó: “Tienes razón”.

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La Pequeña Granja y la Vaca - Historias para Pensar

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La Pequeña Granja y la Vaca

Un filósofo y su joven discípulo paseaban por los alrededores de un pueblo, cuando divisaron una pequeña granja. Tras llamar a la puerta para pedir un vaso de agua, les recibió un humilde matrimonio y sus tres hijos, vestidos con pobres harapos. Al preguntarles de que vivían, el granjero les contó que una vaca les daba leche, con la que hacían mantequilla y queso para autoconsumo y venta.

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Una pastora Ye-yé

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Una pastora Ye-yé

En un lugar muy lejano, rodeado de verdes llanuras, una comunidad de ovejas tenían establecido su reino.

Allí se encontraban los mejores pastores del mundo, los cuales eran elegidos por la Oveja Reina según sus virtudes.

Estos pastores cruzaban los caminos de una a otra parte del país, cosechando granos y demás alimentos para que las ovejas, pudiesen comer durante el invierno cuando los campos estuviesen cubiertos por la nieve.

Así, todos los niños que como buenos pastores habían estado en aquel lugar eran felices para siempre.

Por esto, un cierto día Rosarín, sabedora de las maravillas de aquel reino, dijo su hermanito: ¡Cuánto me gustaría ser pastora en aquel lejano país!

Bah, Rosarín, -Le dijo éste-. ¿No comprendes que las ovejas no querrían a una niña que lo único que sabe es bailar?

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Operación Navidad - Cuentos para Niños

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Operación Navidad

Tanto escuchó Nicolás de la Navidad que se venía que comenzó a detallar los preparativos de las fiestas.

Observó cómo se adornaban e iluminaban cada vez más las calles, los comercios, los apartamentos, los edificios todos. Cómo hasta las personas parecían caminar, hablar y sonreír diferente.

Decidió, con sus amigos del edificio, esperar a su padre cuando regresara de su trabajo. Lo abordaron a la entrada, como un mes antes de la nochebuena.

- Queremos que esta Navidad no sea la de todos los años - le dijeron, sin más.

- ¿Qué sugieren?- les respondió el padre - No podemos gastar casi nada extra. Y los padres de ellos, creo, que tampoco. No deja de ser importante. El Niño Dios nació pobre y sería un homenaje recordarlo con las cosas más sencillas. Alguna buena nueva se nos ocurrirá entre todos.

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El Castillo que Cambió de Colores - Cuentos para Niños

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El castillo que cambió de colores

Carlucho XVIII, “Príncipe de Las Tierras al Sur de la Laguna Roja” – a quien podemos llamar Carlucho Dieciocho o Carlucho Décimo Octavo y, sus íntimos, en lo más íntimo, y no en presencia de sus Padres Reyes, podían llamar Carlitos o Charlie - se había alejado hasta las orillas del río que bordeaba su palacio, acompañado de uno de los sacerdotes del monasterio cercano.

Acababan de salir de uno de los refugios del camino, donde estuvieron cobijados por el paso de una lluvia reciente. Como por esa mañana, era notorio, no seguiría lloviendo, decidieron continuar su paseo.

No teniendo otra cosa más que hacer, Carlucho XVIII miró hacia las aguas del río.

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Una bicicleta azul con alas

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Una bicicleta azul con alas

Niña Soliluna - que aún no tenía ese nombre, porque todavía no había nacido - apenas si podía dormir. Se sentía muy sola y triste porque en el vientre de su madre no encontraba una bicicleta azul con alas.

Desde que la había visto en sueños, no pensaba en otra cosa.

Para colmo, se había montado en ella y había dado unas vueltecitas por la Plaza Principal de ciudad en la que iba a nacer, bordeando sus aceras, y aromando a todos con las flores de su alegría.

Usando el cordón umbilical como un periscopio - al igual que lo había hecho otras veces - miraba hacia ese mundo de afuera ansiando encontrarla.

- ¡Ah, si la encontrase, aunque sólo fuera en sueños! - se dijo para sí, mientras le daba unas cuantas pataditas al vientre materno.

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 El mejor Arquero del Rey

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El mejor Arquero del Rey

Este era un Rey que tenía el mejor palacio de todos los palacios del reino, y de todos los reinos vecinos. Porque tenía los mejores arquitectos de éste y los otros reinos. Se lo habían construido con las mejores piedras para tener los mejores muros, las mejores torres, los mejores torreones, las mejores almenas, con los mejores fosos, los mejores puentes levadizos y las mejores puertas. Con las mejores habitaciones, las mejores ventanas, los mejores salones, las mejores salas, los mejores corredores, los mejores pasadizos, los mejores pisos y los mejores techos.

Las mejores capillas y – por qué no -, las mejores mazmorras y prisiones. Como, también, los mejores patios y las mejores plazas arboladas, con las mejores fuentes, de éste y otros reinos.