Cuentos Infantiles

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

O-Yuki la cieguecita

Recursos educativos - Cuentos para niños

O-Yuki la cieguecita

Hace mucho tiempo nació en el Japón una niña que se llamó O-Yuki.

Esta niña sufrió un accidente de caballo cuando era muy pequeñita y, a consecuencia de esto, quedo ciega.

Conforme crecía fue haciéndose más hermosa, pero su defecto la imposibilitaba para cualquier trabajo.

Como le gustaba mucho la música, se dedicó a ella por completo, y tanta era su afición, que aventajaba incluso a sus propios maestros, quienes no se cansaban de escuchar a tan singular alumna.

O-Yuki iba siempre acompañada de su fiel perrito Tambo, que era un animal muy inteligente y dócil.

O-Yuki estaba un día ensayando al piano una composición, cuando oyó que la llamaban por su nombre:

Ratio: 2 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado

navidad con paz

Recursos educativos - Cuentos Navidad - Navidad Con Paz

Navidad con Paz, vídeo cuento de Navidad que contiene el villancico, Llega La Navidad. Narrado y cantado por Miliki.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

el abeto

Cuento de Navidad titulado El abeto. Recursos Educativos

Vídeo cuento navideño que trata de la insatisfacción de un pequeño abeto debido a su tamaño. Ansía ser mayor para codearse con otros grandes árboles o surcar el mar en forma de mástil. Convertirse en árbol de Navidad al principio le entusiasma, pero ¿cuánto durará?.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Cuentos para niños La Golondrina y la Ovejita

Recursos educativos - Cuentos para niños

La Golondrina y la Ovejita

Cuando murió Filippo, propietario de grandes fincas, dejó la mayor parte de sus propiedades a su hija Evita. A cada uno de sus tres hijastros les correspondió una más pequeña, pero ellos ya eran mayores y sabrían abrirse camino en la vida, mientras que Evita era todavía una niña pequeña.

Pero los muchachos, que eran muy ambiciosos, decidieron entregar a la niña una pequeña cabaña que hasta entonces había servido para guardar el ganado que requería más cuidados.

Así el hermano mayor se quedó con la finca más bonita, las caballerizas y la granja; el segundo, con el molino y las vacas, y el tercero de los hermanos se quedo con unas grandes extensiones de terreno y los rebaños de corderos.

El último de los hermanos fingió compadecerse de la pequeña y le dijo:

-Toma, Evita; esta hermosa oveja es para ti, para que te haga compañía y te proporcione leche para alimentarte.

-Gracias, hermano- Contestó la niña, que era muy inocente.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

vacia llena

¿Vacía o llena? - Cuentos para Reflexionar

Alicia estaba compartiendo un relajante paseo con su padre una mañana de primavera cuando éste, de improviso, se paró en una de las curvas del camino. Tras un breve silencio, le preguntó: "Además del trino de los pájaros, ¿qué más oyes, Alicia?". La niña puso todos sus sentidos en ello y le contestó: "Papá, ahora mismo me parece oír una carreta que se acerca lentamente por detrás de nosotros". "Exacto -continúo su padre-. Y, si aguzas el oído, verás que es una carrera vacía".

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

tortuga charlatana

La Tortuga Charlatana - Cuentos para Reflexionar

Erase una vez dos patos que se hicieron amigos de una tortuga muy charlatana. Un día, cuando el verano tocaba a su fin, los ánades hablaron de lo agradable que era su casa en invierno y, antes de que la tortuga empezase uno de sus interminables monólogos, le preguntaron si quería ir con ellos. "Ya me gustaría", respondió su nueva amiga. "Pero no tengo alas para volar como vosotros", añadió. "Eso no es problema. Si quieres, podemos llevarte con nosotros. Sólo te pondremos una condición: que permanezcas callada durante todo el viaje. ¿Podrás hacerlo?", le preguntaron los patos, "¡Claro que puedo!", dijo el reptil muy molesto.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Cuentos infantiles

Recursos educativos - Cuentos infantiles

Laila y Aixa

En una pequeña ciudad vivía una pobre viuda con sus dos hijas, Laila y Aixa.

Las dos hermanas bordaban primorosamente y con el producto de su trabajo vivían las tres.

Aixa, tenía un carácter dulce y reposado, pero Laila, a pesar de ser muy buena chica, era menos trabajadora que su hermana u perdía mucho tiempo en otras cosas.

En cierta ocasión en que se anunciaron grandes fiestas, las dos hermanas recibieron muchísimos encargos.

-¡Virgen Santa!- exclamó Laila al verlos-, no podremos acostarnos en un mes.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

parabola amor

La parábola del Amor - Cuentos para Reflexionar

"Conseguiré moldearte", le decía el hacha a un pedazo de hierro mientras descargaba toda su fuerza sobre él. Pero cada golpe que le daba, era ella la que iba haciéndose muescas en el filo, que pronto quedó totalmente inservible. "Ya me encargaré yo de este trabajo", aseguró el serrucho mientras hincaba sus dientes en el trozo de metal, con el mismo resultado que la anterior herramienta.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

dos hermanos

Los dos hermanos - Cuentos para Reflexionar

Dos hermanos, Juan y Pedro, mantenían una buena relación pero apenas se veían. Un día, el primero de ellos se encontró con un amigo común que le dijo que Pedro no estaba en su mejor momento, en el trabajo no le iban bien las cosas y su mujer estaba enferma y no podía cuidar a sus hijos como querría. Viendo la gravedad del asunto. Juan hizo las maletas y se presentó por sorpresa en casa de Pedro.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

La Ceguera del Triunfo

La Ceguera del Triunfo - Cuentos para Reflexionar

Un león estaba tranquilamente dormitando bajo uno de los pocos árboles que quedaban en la sabana cuando un insolente mosquito interrumpió su siesta. El insecto quería retarle a un enfrentamiento y el felino, cada vez más enfadado, aceptó para quitárselo de encima cuanto antes.

El mosquito no le dejó ni reaccionar y empezó a picarle sin parar, ahora en la cola, ahora en las orejas, ahora en el morro...
Por su parte, el león sacaba toda su fiereza en cada zarpazo intentando espantar al endiablado insecto, aplastarlo contra el suelo o atraparlo, por fin, entre sus fauces.