Cuentos para Reflexionar

Cuentos e historias para pensar y reflexionar que enseñan cosas sobre la vida.

vacia llena

¿Vacía o llena? - Cuentos para Reflexionar

Alicia estaba compartiendo un relajante paseo con su padre una mañana de primavera cuando éste, de improviso, se paró en una de las curvas del camino. Tras un breve silencio, le preguntó: "Además del trino de los pájaros, ¿qué más oyes, Alicia?". La niña puso todos sus sentidos en ello y le contestó: "Papá, ahora mismo me parece oír una carreta que se acerca lentamente por detrás de nosotros". "Exacto -continúo su padre-. Y, si aguzas el oído, verás que es una carrera vacía".

tortuga charlatana

La Tortuga Charlatana - Cuentos para Reflexionar

Erase una vez dos patos que se hicieron amigos de una tortuga muy charlatana. Un día, cuando el verano tocaba a su fin, los ánades hablaron de lo agradable que era su casa en invierno y, antes de que la tortuga empezase uno de sus interminables monólogos, le preguntaron si quería ir con ellos. "Ya me gustaría", respondió su nueva amiga. "Pero no tengo alas para volar como vosotros", añadió. "Eso no es problema. Si quieres, podemos llevarte con nosotros. Sólo te pondremos una condición: que permanezcas callada durante todo el viaje. ¿Podrás hacerlo?", le preguntaron los patos, "¡Claro que puedo!", dijo el reptil muy molesto.

parabola amor

La parábola del Amor - Cuentos para Reflexionar

"Conseguiré moldearte", le decía el hacha a un pedazo de hierro mientras descargaba toda su fuerza sobre él. Pero cada golpe que le daba, era ella la que iba haciéndose muescas en el filo, que pronto quedó totalmente inservible. "Ya me encargaré yo de este trabajo", aseguró el serrucho mientras hincaba sus dientes en el trozo de metal, con el mismo resultado que la anterior herramienta.

dos hermanos

Los dos hermanos - Cuentos para Reflexionar

Dos hermanos, Juan y Pedro, mantenían una buena relación pero apenas se veían. Un día, el primero de ellos se encontró con un amigo común que le dijo que Pedro no estaba en su mejor momento, en el trabajo no le iban bien las cosas y su mujer estaba enferma y no podía cuidar a sus hijos como querría. Viendo la gravedad del asunto. Juan hizo las maletas y se presentó por sorpresa en casa de Pedro.

La Ceguera del Triunfo

La Ceguera del Triunfo - Cuentos para Reflexionar

Un león estaba tranquilamente dormitando bajo uno de los pocos árboles que quedaban en la sabana cuando un insolente mosquito interrumpió su siesta. El insecto quería retarle a un enfrentamiento y el felino, cada vez más enfadado, aceptó para quitárselo de encima cuanto antes.

El mosquito no le dejó ni reaccionar y empezó a picarle sin parar, ahora en la cola, ahora en las orejas, ahora en el morro...
Por su parte, el león sacaba toda su fiereza en cada zarpazo intentando espantar al endiablado insecto, aplastarlo contra el suelo o atraparlo, por fin, entre sus fauces.

generosidad

La Generosidad - Cuentos para Reflexionar

Hacía tiempo que no me cruzaba con mi vecino y me paré un rato a hablar con él. Me comentaba que las cosas no le iban bien del todo, pero que había otros que realmente lo estaban pasando mal, como una familia del barrio que tenía siete hijos y que llevaban varios días sin apenas probar bocado. Aquello me dejó tocado y decidí llevarles un saquito de arroz para, al menos, aliviar un poco su necesidad.

La Ventana - Cuentos para Reflexionar

La Ventana - Cuentos para Reflexionar

Había una vez dos hombres enfermos que compartían habitación en un hospital. Aunque era muy pequeña, tenía una ventana. Al paciente que estaba junto a ella, le dejaban sentarse cada tarde una hora, en la que le describía a su compañero, que sólo podía estar boca arriba, lo que veía. Según contaba, la ventana daba a un parque en el que había un lago, un bosque y, detrás de los árboles, la ciudad. El hombre acostado escuchaba todas las explicaciones y disfrutaba de cada minuto como si él mismo pudiera verlo.

Una de esas tardes, pensó que por qué el hombre de la ventana podía disfrutar de ver lo que pasaba fuera. “¡Por qué no puedo ser yo?”, se preguntó. Y una noche, mientras él permanecí a despierto mirando al techo, su compañero se despertó con tos y ahogos y trató desesperadamente de llamar a la enfermera. Él no hizo nada. A la mañana siguiente, la enfermera encontró al hombre muerto y se llevaron el cadáver.

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