Cuentos Infantiles

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laguna congelada

Dos niños estaban patinando sobre una laguna congelada. El día había empezado con un sol tibio de invierno, pero acababa de comenzar a nevar, por eso decidieron volver a sus casas. Y fue cuando se encontraban cerca de la orilla, donde la capa de hielo era más fina, cuando uno de los pequeños cayó al agua. Cuando su amiguito vio que daba manotazos intentando salir y que, cada vez más agotado, se hundía en el agua, fue a buscar una piedra y empezó a golpear el hielo con todas sus fuerzas. Al principio se resistía, pero, sin perder la calma, fue a buscar una roca de mayor tamaño y la dejó caer junto a su amigo. El hielo empezó a cuartearse y, al hacerse más grande el agujero, pudo sacarlo fuera vivo.

Cuando llegó el equipo de salvamento y vieron lo sucedido, no podían creerse lo que había conseguido aquel niño.

-Con esas manos tan pequeñas, ¿Cómo lograste romper tú solo el hielo para rescatarlo?-, le dijeron.

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El hijo preferido - Historias para Padres

Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel al que más quería. Y ella, dejando entrever un sonrisa, respondió:

"Nada es más voluble que el corazón de una madre". Y, como madre respondió:

El hijo predilecto, aquel al que me dedico en cuerpo y alma, es el hijo enfermo, hasta que consigo que se cure.

Es el que está lejos de casa, hasta que vuelve.

Es el que está cansado, hasta que descansa.

El que tiene hambre, hasta que se alimenta.

El que tiene sed, hasta que puede beber.

El que está estudiando, hasta que logra aprender.

El que está desnudo, hasta que encuentra ropa que ponerse.

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siete caballeros colores

Recursos educativos - Cuentos sobre la diversidad - Cuentos tolerancia

Fábula para trabajar la tolerancia y la diversidad, para aprender a aceptar las diferencias como valores y no como elementos discriminatorios.

Los siete caballeros de colores

Érase una vez, hace ya muchos años, en el Reino de los Colores había siete caballeros, todos muy valientes y osados y muy orgullosos de su color.

El caballero rojo decía muy satisfecho:

-Mi color es el más bonito. Mirad el fuego, las cerezas, las fresas y aquellas rosas rojas que parecen una llama viva.

El caballero anaranjado le replicaba siempre:

-El color rojo es el de la sangre, pero el mío es el color de las naranjas y de las mandarinas, y de las nubes cuando se pone el sol.

Enseguida se entrometía el caballero amarillo:

-Yo si soy hermoso. Mirad el sol, el oro, los limones, la miel y muchas flores del campo.

El caballero verde rompía a reír:

-El mundo es verde cuando está vivo. Mirad los montes, las praderas y los bosques.

Pero el caballero azul gritaba:

-Si de algún color es el mundo, ese es el azul. Mirad el mar y el cielo, que es una inmensa bóveda.

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¿Qué es una mamá?

¿Qué es una mamá?

Hace unos meses, cuando recogí a los niños del colegio, otra madre a la que conocía bastante bien se me acercó.

Olga estaba indignada.

Antes de que yo pudiera preguntar cuál era la causa de su enfado, me contó lo que había ocurrido.  Había ido a solicitar plaza en un centro escolar para uno de sus hijos y tuvo que rellenar un formulario extenso ante una de las secretarias del lugar. Olga iba con Cristina, la más pequeña, que comenzó a llorar desolada en su cochecito y, como es lógico, el cuestionario se atascó. La secretaria, amablemente, se prestó a completarlo tomando nota de sus respuestas.

Cuando le preguntó cuál era su profesión, ella, con el bebé en brazos, no supo qué responder. Al percatarse de su silencio, la secretaria intervino:

-Debe decirme a qué se dedica- explicó la mujer-, si trabaja usted o es simplemente un...

-Claro que tengo un trabajo- contestó Olga, -soy una mamá.

A lo que la mujer respondió:

-No podemos poner que es usted mamá- explicó. -Eso no es una profesión. Vamos a escribir aquí que se dedica usted a sus labores o que es ama de casa. ¿Qué prefiere?- fue la respuesta enfática de la secretaria.

Había olvidado por completo la historia hasta que un día a mi me ocurrió exactamente lo mismo, solo que esta vez fue en el Ayuntamiento.

La funcionaria era, obviamente, una mujer con carrera, eficiente y con un cargo de nombre sonoro, como rezaba en la placa de la puerta.

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saco plumas

Erase una vez un hombre que había calumniado a uno de sus mejores amigos sin más motivo para ello que la envidia que le tenía por el éxito que había conseguido con sus negocios. Tales fueron los infundios que lanzó sobre él que la ruina acabó pronto con su prosperidad. Pero el maledicente se arrepintió de lo que había hecho y fue a visitar a un sabio, al que le dijo:

-Quiero arreglar todo el mal que le he causado a mi amigo. ¿Qué puedo hacer?.

A lo que el venerable hombre le respondió:

-Toma un saco llenos de plumas y suelta una allá por donde vayas.

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el cachorro

El dueño de una tienda puso en venta unos cachorritos que había dado a luz su perrita. En cuanto colgó el cartel, un niño entró y preguntó su precio: -Entre 40 y 50 euros-, dijo el hombre.

El pequeño sólo tenía 5 euros, pero le preguntó si podía verlos. El hombre sonrió, silbó y, a los pocos segundos, salió de la trastienda su perra con cinco perritos. El último tardó más en salir. -¿Qué le pasa?- preguntó el chaval. El hombre le explicó que había nacido con un problema de cadera y que cojearía toda su vida.

El niño exclamó:

-¡Ése es el que quiero comprar!

El dueño le contestó:

-Si lo quieres, te lo regalo, no hace falta que lo compres.

-¡No quiero que me lo regale, porque vale tanto como los otros perritos!-, exclamó enfadado el jovencito.

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El camello sin cuerda

Recursos Educativos - Cuentos e Historias cortas para reflexionar

El camello sin cuerda

Estaba a punto de caer el sol y la caravana se preparó para pasar la noche en el desierto. El muchacho encargado de los camellos se acercó al guía y le dijo:

-Señor, tenemos un problema. Hay en total 20 camellos, pero sólo tengo 19 cuerdas. ¿Cómo podemos solucionarlo?.

El guía quiso tranquilizar al joven diciéndole:

-No te preocupes, los camellos no son muy listos. Acércate al que ha quedado suelto y haz como si lo atases. Verás que se quedará allí quieto, como si en realidad le hubieses puesto una cuerda del cuello y de las patas.

Siguió su consejo y, a la mañana siguiente, cuando la caravana volvió a ponerse en marcha, todos los camellos comenzaron a avanzar en fila. Todos, menos uno.

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ostra perla

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La perla y la ostra

Un maestro le explicaba a su alumno más aplicado cuál es el origen de las perlas:

-Son unos de los objetos más bellos de la naturaleza pero, paradójicamente, son fruto del dolor, de la herida causada en su interior por la entrada de una sustancia extraña. Sólo hace falta que un diminuto grano de arena se introduzca en la concha para que las células del nácar que las recubre por dentro comiencen a hacer su lento trabajo cubriendo, capa tras capa, el cuerpo invasor para proteger la parte indefensa de la ostra. El resultado de esa "herida cicatrizada" será la perla.

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sal vida

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La sal de la vida

El anciano maestro hindú estaba ya cansado de escuchar las constantes quejas de su aprendiz, así que pensó que debía enseñarle algo que le hiciera recapacitar. Una mañana, le pidió que le trajera sal y, cuando regresó, el maestro le dijo que echara un puñado en un vaso y que, a continuación, se la bebiera.

-¿Cómo sabe ahora el agua?-, preguntó el anciano.

-Muy salada-, respondió el discípulo poniendo cara de asco.

Aguantándose la risa, el maestro le indicó que repitiera la acción, pero en lugar de tirar la sal en un vaso lo hiciera en un lago. Caminaron sin prisas hacia un gran lago situado en medio de un vergel a las afueras de su aldea y cuando el discípulo cumplió la orden, el venerable maestro le pidió que bebiese.

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Los tres ancianos

Recursos Educativos - Cuentos e Historias cortas para reflexionar

Los tres ancianos

Una mujer que salía de su casa vio sentados en un banco a tres ancianos con aspecto de no haber comido en los últimos días. Se acercó a ellos y les invitó a pasar a su casa, donde les prepararía un buen desayuno. Pero, para su sorpresa, uno de los tres hombres le respondió: -Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos. -¿Por qué?, preguntó extrañada la generosa señora. El anciano con la barba más larga sólo le respondió: -Su nombre es Riqueza, dijo señalando a uno de sus compañeros. -El de este otro es Éxito y el mío, Amor. Ustedes decidirán a quién convidan, concluyó.