Cuentos Infantiles

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Recursos educativos - Cuentos infantiles

Un hombrecito como uno

Cuentos infantiles

Desde la tarde de un día cualquiera, en una ciudad que uno no sabe cómo se llamaba, vivía un hombre en un sanatorio.
Era un hombrecito como tú o como yo. Era un hombrecito como uno, a veces feliz, a veces no tanto.
La casa era grande. Él recorría sus pasillos. Conversaba con otros pacientes, incluso con los enfermeros y vigilantes.
Jugaba en sus patios, en sus corredores o en sus espacios abiertos. Descansaba en sus jardines. Y se aburría de todo. Y a veces de nada.
Un día llegó un médico joven y les propuso un test de personalidad, con muchas preguntas.
El hombrecito leía y respondía. Leía y respondía. Hasta llegar a una que decía: “¿Qué es lo que más te gusta de la gente?”.
El hombrecito sintió que aquella pregunta servía para algo. Y como servir para algo puede ser importante, pensó:

Ratio: 4 / 5

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Recursos educativos - Cuentos sobre el agua

El agua me da frío

Cuentos sobre el agua

Había una vez una niña llamada Doris que asistía a la escuela Parvularia de la comunidad. Su mamá Doña Dora siempre tenía problemas con ella porque todas las mañanas Sonia no quería bañarse antes de ir a la escuela.

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos sobre el agua

Yo cuido el agua que uso

Cuentos sobre el agua

Había una vez un niño llamado Fernando, su mamá era una maestra de la Escuela local que le llamaba cariñosamente Fer, vivían en el Volcán de San Salvador, donde la comunidad recoge agua lluvia en un tanque de captación.

Ratio: 3 / 5

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Recursos educativos - Cuentos sobre el aseo

¡Cuidado con la dentadura!

Cuentos sobre el aseo

El papá de Luis es dentista. A su casa van muchas personas a que le arreglen la dentadura. Un día, fue un vecino de Luís que tenía nueve años, le dolía mucho las muelas y lloraba.

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos sobre el agua

¿Qué pasó en la laguna?

Cuentos sobre el agua

Había una vez una laguna muy hermosa con agua clara y transparente, parecía un espejo.

Allí vivían muchos animales: ranas y renacuajos, nadaban patos, se veían garzas y unos cuantos peces.

Todos eran muy buenos vecinos, todas las mañanas se saludaban y salían a buscar su alimento.

Así vivieron un día y otro, un mes y otro, un año tras otro.

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Recursos educativos - Cuentos infantiles - Cuentos animales

La hormiguita

Cuentos animales

Había vez y vez una hormiguita tan primorosa, tan concertada, tan hacendosa, que era un encanto.
Un día que estaba barriendo la puerta de su casa, se halló un ochavito. Dijo para sí: ¿Qué haré con este ochavito? ¿Compraré piñones? No, que no los puedo partir. ¿Compraré merengues? No, que es una golosina. Pensolo más, y se fue a una tienda, donde compró un poco de arrebol, se lavó, se peinó, se aderezó, se puso su colorete y se sentó a la ventana. Ya se ve; como que estaba tan acicalada y tan bonita, todo el que pasaba se enamoraba de ella. Pasó un toro, y la dijo:

-Hormiguita, ¿te quieres casar conmigo?
-¿Y cómo me enamorarás? -respondió la hormiguita.

El toro se puso a rugir; la hormiga se tapó los oídos con ambas patas.

-Sigue tu camino -le dijo al toro-, que me asustas, me asombras y me espantas.

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos infantiles

El baile sin cabeza

Cuentos infantiles

Al principio de los tiempos, no era que había un diablo en el mundo.
Existían tres: el Diablo Viejo, la Diabla Vieja y el Diablito Chiquitico.
¿Te imaginas? Si el mundo está como está, con un solo diablo, ¿Cómo estaría con tres?: era una verdadera diablura.
A falta de los hombres – porque, según parece, el mundo era tan grande y salvaje que aún no habían aparecido –, las diabluras de los diablos caían sobre cada uno de los animales que por agua, tierra y aire andaban. Ni más, ni menos.
Cansados de todas las cosas que los diablos les hacían para molestarles – sin contar de las que se inventaban para jugar con ellos o, sólo, por quitarse el aburrimiento - los animales decidieron reunirse en una gran asamblea.

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos sobre los amigos imaginarios

Tomás y su sombra

Cuentos sobre los amigos imaginarios

Sombras hay muchas. Pero como Justiniana, pocas. Y, cuando hablo de sombra no estoy hablando de un fantasma. No. No es una de esas sombras, ni siquiera una aparición…
En este caso, aunque tenga nombre propio y todo, se trata de una sombra de verdad, verdad.
De las que desde siempre lo acompañan a uno y van delante, detrás, de un lado o del otro. De las que se proyectan en las paredes, en los muros o cuando uno pasa por delante de una luz que se encuentra detrás de un biombo iluminado.

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos para reflexionar

El niño negro

Esta es la historia del señor que vendía globos en el parque. Los tenía grandes, pequeños, rojos, verdes, amarillos, azules, de rayas y de puntos. Cuando los niños dejaban de comprar, soltaba un globo y este se perdía en el firmamento. El espectáculo atraía a los niños, pero al mismo tiempo tenía sumido en profunda reflexión a un niño negro que no compraba, sino que observaba en silencio al vendedor de globos.

El niño negro

Ratio: 5 / 5

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Recursos educativos - Cuentos infantiles

Este cuento sirve para trabajar los derechos del niño y la niña - Derecho a que se respeten las ideas de los demás.

El cuento del lobo

El cuento del lobo

El bosque era mi hogar. Yo vivía allí y me gustaba mucho. Siempre trataba de mantenerlo ordenado y limpio. Un día soleado, mientras estaba recogiendo las basuras dejadas por unos excursionistas, sentí pasos. Me escondí detrás de un árbol y vi venir a una niña vestida en forma muy divertida: todo de rojo y su cabeza cubierta, como si no quisiera que la vieran. Andaba feliz y comenzó a cortar flores de nuestro bosque, sin pedir permiso a nadie, quizás ni se le ocurrió que estas flores no le pertenecían. Naturalmente, me puse a investigar. Le pregunté quién era, de dónde venía, a dónde iba, a lo que ella me contestó, cantando y bailando que iba a casa de su abuelita con una canasta para el almuerzo. Me pareció una persona honesta, pero estaba en mi bosque, cortando flores. De repente, sin ningún remordimiento, mató a un zancudo que volaba libremente, pues también el bosque era para él. Así que decidí darle una lección y enseñarle lo serio que es meterse en el bosque sin anunciarse antes y comenzar a maltratar a sus habitantes.