Embarazo y síndrome de fatiga crónica

Uno de los síntomas más notables y más debilitantes del embarazo para muchas mujeres es el agotamiento total, completo y absoluto. Gestar a un ser humano durante nueve meses es un trabajo duro y el cuerpo se cansa con mucha facilidad cuando se está embarazada. Pero, ¿Cuándo es normal este agotamiento y cuándo es el signo de una enfermedad más grave?

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es un trastorno que se caracteriza por un cansancio extremo que no se explica por alguna otra afección. El cansancio suele empeorar con las actividades físicas y mentales y el descanso no mejora la fatiga. El SFC se denomina a veces enfermedad sistémica de intolerancia al esfuerzo o encefalomielitis miálgica (EM).

Se desconoce la causa del SFC, pero las teorías sobre su origen incluyen el estrés psicológico, las infecciones víricas, los desequilibrios hormonales y los problemas del sistema inmunitario. Lo más probable es que la causa sea una combinación de factores y exposiciones. No existe ninguna prueba que confirme el diagnóstico de SFC - es un diagnóstico de exclusión: habrá que descartar muchas otras afecciones y causas de la fatiga antes de establecer un diagnóstico de SFC

Además de una fatiga extrema e interminable, el SFC puede provocar problemas de memoria o concentración, mareos, dolor de garganta, aumento de los ganglios linfáticos, dolor muscular y articular, dolores de cabeza y un sueño poco reparador. El SFC también puede provocar depresión, aislamiento social, restricción del estilo de vida e incapacidad para trabajar.

Se calcula que el SFC afecta a millones de personas en el mundo, pero la mayoría de ellas no están diagnosticadas. Las mujeres padecen el SFC con más frecuencia que los hombres. La mayoría de las personas son diagnosticadas entre los 40 y los 50 años, aunque los niños y los adultos jóvenes también pueden ser diagnosticados con SFC. No hay cura para el SFC, pero los cambios en el estilo de vida, incluyendo la higiene del sueño y el control del estrés, hacen que la enfermedad sea manejable.

Si ya te han diagnosticado SFC antes de quedarte embarazada, la buena noticia es que el SFC no aumentará el riesgo de complicaciones ni afectará negativamente a tu bebé, ni el embarazo empeorará el SFC. Algunas mujeres incluso afirman que el embarazo mejoró sus síntomas de SFC.

Mientras te esfuerces en controlar tu SFC controlando el estrés, comiendo bien y descansando lo suficiente, tu bebé será probablemente fuerte y sano. A pesar de que el SFC puede tener un componente genético en su causa, no hay pruebas de que una mujer con SFC tenga más probabilidades de tener un hijo con SFC.

Recuerda que estar cansada -incluso muy cansada la mayor parte del tiempo- mientras estás embarazada se considera bastante normal. El SFC lleva a una sensación duradera de agotamiento que limita tu capacidad de funcionar normalmente. Si crees que puedes tener SFC, habla con tu médico.

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