Parto: ¿Cómo gestionar las visitas al hospital o maternidad?

Todo el mundo lo ha estado esperando durante 9 meses y ahora todos tienen prisa por conocerlo. Entre las llamadas telefónicas y las visitas al hospital de maternidad, y luego las visitas improvisadas a tu casa, te toca gestionar las visitas. Por el bienestar de tu bebé y el tuyo propio.

Nuevo ritmo de vida

Como habrás deducido, aprender a gestionar las visitas es, sobre todo, aprender a decir que no. Entre el llanto, la alimentación, el cambio, el baño... puede que te sientas rápidamente un poco abrumada por esta nueva vida que comienza. Un objetivo: dar prioridad absoluta a la comodidad de tu familia, tu bebé, tu pareja y de ti misma.

Para ello, establece un horario de visitas (en la maternidad y, sobre todo, en casa) y corre la voz entre tus familiares y amigos. Explícale que necesitas descansar, que tienes que dedicarle tiempo a tu pequeño y que simplemente no podrás disfrutar de visitas improvisadas. Ten muy claro que estás tratando de establecer una rutina y que nada debe interrumpirla.

En la sala de maternidad ¿Cómo gestionar las visitas?

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  • Las primeras horas las pasas descansando y estableciendo una nueva intimidad con tu bebé y tu pareja. No dudes en decirle a tu familia que quieres quedarte en tu burbuja.
  • Mantén tus visitas cortas: Si te sientes cansada, diles de forma sencilla que te has alegrado de verles, pero que aún necesitas recuperarte.
  • Incluye una hora ideal para las visitas en el mensaje de texto que anuncia el nacimiento: conciencia a tus seres queridos con delicadeza, sus visitas serán un verdadero placer si tienen lugar en un ambiente tranquilo.
  • ¿No quieres visitas mientras estés en el hospital o maternidad? No te preocupes. Prepara a tus seres queridos y hazles saber que te alegrarás de recibirlos cuando vuelvas a casa.

Consejos Muchas veces no nos atrevemos a expresar nuestros deseos de mantener la calma por miedo a herir a alguien. Pide ayuda a las matronas y a las enfermeras. Saben cómo manejar esta situación.

En casa Â¿Cómo gestionar las visitas?

Las primeras semanas después del parto no son fáciles. Entre la lactancia materna o el biberón, las noches acortadas e incluso el dolor, date tiempo para adaptarte a esta nueva vida.

  • A menudo, los familiares se sienten divididos entre el sentimiento de "obligación" de visitar rápidamente al recién llegado, el miedo a parecer desinteresados y el temor a molestar. No lo dudes, ¡habla!
  • Limitar el número de visitas al día: No es necesario invitar a todos a la casa al mismo tiempo. Limita el número de visitas que recibes al día para conservar tu energía y pasar más tiempo con tu bebé.
  • Limitar la duración de las visitas: Fija un horario y una duración de las visitas y explica a tu familia que estás cansada. Así te sentirás mejor.
  • Para las visitas sorpresa. ¿Por qué no poner una nota en la puerta de entrada, en el felpudo o en la puerta para informar a tus visitantes de que estás demasiado cansada para recibirlos? La llegada de un recién nacido es agotadora, así que no te sientas culpable si no tienes ganas de recibir visitas.
  • Pide a tus invitados que se laven las manos: No es el momento de arriesgarse, ya que tus seres queridos probablemente querrán coger a tu bebé.
  • Pide a tus invitados que no se acerquen si están resfriados.
  • No se puede fumar.
  • Aprovecha para pedir a tus amigos o familiares que te ayuden con las tareas domésticas. O ayudarte con las compras (si no te arriesgas, no ganas).
  • Tómate un descanso. Deja que tus invitados hagan de anfitriones.

No dudes en decir lo que sientes o lo que quieres. Y no te sientas culpable.

El papel de papá también es el de gestionar las visitas, incluso si eso significa espaciarlas o acortarlas ligeramente.

Consejo: Si ya tienes hijos, es probable que los mayores tengan rabietas, hablen en voz alta o se comporten para llamar la atención. ¡Y eso es normal! Toda la atención está ahora en el nuevo bebé. Dile a tus familiares que abracen a los niños mayores cuando lleguen, antes de recoger al bebé, por ejemplo.

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¿No te apetece tener visitas?

El agotamiento, el deseo de privacidad... Hay muchas buenas razones para querer limitar las visitas. Aprovecha una fiesta familiar o una cena organizada por amigos para ver a todos al mismo tiempo. Y organiza una visita al trabajo para presentar a tu hijo o hija.

A fin de cuentas, se trata de ti y de tu bebé. Depende de cada uno de nosotros encontrar la mejor manera de preservarlo.

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