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bebes enfermos hospitalizados

La hospitalización de un bebé no debería interrumpir o ser un impedimento para la lactancia materna. Aunque desgraciadamente, muchas veces los protocolos hospitalarios son una barrera para el mantenimiento de la lactancia.

Cuando un bebé por motivos de salud debe ser ingresado en un hospital nos encontramos con una de las situaciones más difíciles por las que puede pasar una familia. Si el bebé está siendo alimentado con lactancia materna lo ideal es continuar haciéndolo en el hospital. Son muchas las madres que se sienten aliviadas al saber que pueden seguir dando el pecho a su bebé.

Es un derecho del bebé hospitalizado (Parlamento Europeo el 16/06/1986) que su madre pueda ingresar y permanecer con él.

La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés de menos de seis meses. Es ideal cuando el niño está enfermo, ya que le aporta las calorías, nutrientes y líquidos necesarios. Además de, anticuerpos y células vivas que fortalecen sus defensas y combaten las infecciones.

También ha sido demostrada su acción contra el dolor, ya sea debido a la enfermedad o por pruebas médicas, como análisis, sondas, etc. Los brazos de la madre son una fuente de consuelo y tranquilidad para el bebé especialmente cuando está pasando por una enfermedad y/o ingreso hospitalario.

Cuando un bebé está enfermo afecta a su alimentación (falta de apetito, dolor al tragar, dolor abdominal, alimentación con suero...). Siempre y cuando el equipo médico que atiende al bebé no diga lo contrario, la lactancia materna será muy beneficiosa.

Recomendaciones en casos de: (Siempre bajo indicación médica)

  • Diarrea aguda: es recomendable dar el pecho con frecuencia y a demanda para evitar la
  • deshidratación.
  • Vómitos repetidos: dejar unas horas de reposo hasta que se logre la tolerancia oral, ya sea con suero o pequeñas tomas de leche materna.
  • Bronquiolitis, neumonía, asma u otros problemas respiratorios graves: en estos casos puede que exista dificultad para comer. Son más recomendables las tomas directas al pecho que el biberón. Las tomas deben ser frecuentes y cortas. Si el bebé necesita de una sonda nasogástrica o un suero intravenoso, durante ese periodo, lo mejor es extraer la leche y reiniciar la lactancia lo antes posible.
  • Intervención quirúrgica: el bebé podrá tomar leche materna (no otras leches o alimentos) hasta 3 ó 4 horas antes de la operación sin incrementar el riesgo anestésico. La lactancia en ese momento le aportará tranquilidad por estar en contacto con su madre y además no sufrirá un ayuno muy prolongado.

Otros consejos:

  • Una vez ocurra el ingreso, comentar con el personal sanitario como se desea alimentar al bebé.
  • Usa un sacaleches en caso de tener que dejar alguna toma o vaciar el pecho.
  • Si el bebé no puede comer, es necesario cogerlo en brazos, acariciarle y darle muchos mimos. Necesita sentirse acompañado y seguro.
  • Si el bebé no tiene problema para alimentarse ofrecer el pecho a demanda.

**No dudes en pedir información o consultar cualquier duda con el personal sanitario que atiende al bebé. La estancia en un hospital siempre es dura y angustiosa, pide ayuda a familiares y amigos e intenta descansar siempre que puedas.