Discusiones entre hermanos: ¿Cómo afrontarlas?

Los hermanos siempre se llevan más o menos bien. Por lo tanto, lidiar con los conflictos entre hermanos es una tarea casi diaria para los padres. Hay muchas soluciones para esto. Algunos se basan en la autoridad, otros en la comunicación.

Tómate el tiempo necesario para entender los conflictos entre hermanos

Las peleas entre hermanos y hermanas son todos diferentes. Por lo tanto, es necesario tomarse el tiempo necesario para comprender cada situación y así poder gestionarla lo mejor posible. A veces los hermanos menores molestan a los mayores, a veces los mayores se burlan o ignoran a los menores. Los niños pueden pelearse por un juguete o simplemente porque están muy cansados. Para entender el conflicto, cada niño debe dar su versión de la historia y explicar por qué está enfadado.

Conflicto entre hermanos: Celos

Los niños pueden tener dificultades para encontrar su lugar. Piensan que el amor de los padres es algo que se reparte entre hermanos y hermanas. Para tranquilizar a los niños, es imprescindible hacerles entender que no hay ninguna diferencia entre ellos.

Los celos deben ser comprendidos por los padres. Los niños más pequeños envidian la libertad de los mayores y los mayores envidian la atención que los padres prestan a los más pequeños. Explicando a cada niño que su edad tiene un impacto importante en la actitud de los padres hacia él, es posible reducir las tensiones. También es importante aceptar que los niños sienten celos. Es un sentimiento muy natural que construye cada persona.

Gestión de conflictos adecuada a la edad

Gestionar los conflictos entre hermanos es también tener en cuenta la edad de cada niño. Muchas disputas están relacionadas con la edad de los distintos miembros de la familia. A medida que el niño se hace más independiente, se producen más discusiones. En el caso de los niños pequeños, los primeros pasos suelen generar el enfado de los mayores, que ven desaparecer sus juguetes y pertenencias.

Alrededor de los 6 años, los niños dejan la escuela infantil para ir a primaria. Eran los más grandes de su ciclo y se han convertido en los más pequeños. También dejan la diversión y el juego por el estudio. Este es un periodo difícil y a veces se siente en casa. Los niños abandonan a sus hermanos menores, considerados demasiado pequeños, en favor de sus mayores. El equilibrio de los hermanos se vuelve frágil.

La entrada en la adolescencia es también una etapa difícil que puede afectar al entendimiento entre hermanos. Es esencial que los padres sean pacientes y apoyen a sus hijos cuando entran en la vida adulta.

Mantenerse al margen de los conflictos entre hermanos

Los conflictos y las discusiones pueden ser desagradables, pero no deben evitarse automáticamente. Al contrario. Ayudan a los niños a encontrar su lugar, a desarrollar y mostrar su personalidad, y a ganarse el respeto. La mayoría de las discusiones duran poco tiempo.

Es imprescindible intervenir cuando los niños se pelean, se insultan, dañan sus pertenencias o cuando el conflicto se prolonga demasiado. Antes de castigar, es importante identificar la causa del conflicto y la responsabilidad de cada niño. ¡Así la reprimenda será medida!

Conflictos entre hermanos: Saber castigar

El castigo elegido es muy importante. Es fundamental adaptarlo a la edad del niño y a la magnitud del mal comportamiento. La mayoría de las veces, debes aplicar el mismo castigo y ser flexible. Por ejemplo, puedes aislar a cada niño durante unos minutos o pedirle que ordene su habitación o la sala de juegos. Cada niño debe disculparse si ha hecho daño a su hermano, pero también si ha roto un juguete. La disculpa puede ser verbal o en forma de dibujo.

Hay que estar atentos a las sanciones. Cuando es imposible saber la verdad sobre un conflicto, el castigo debe ser limitado o una simple advertencia. Los castigos indebidos pueden ser muy negativos, ya que aumentan las tensiones entre los hermanos.

Dirigir las actividades y alabar los momentos de acuerdo

Para limitar los conflictos, hay que orientar las actividades y dar prioridad a las que gustan a todos. Esto aumentará el número de momentos de acuerdo. Estos momentos deben ser destacados, felicitados y, por qué no, premiados. Pasar tiempo juntos fomenta el buen entendimiento entre hermanos y hermanas y también limita los conflictos.

La equidad en el tratamiento de los conflictos entre hermanos es esencial para garantizar el buen entendimiento dentro del grupo de hermanos y de la familia. Es importante dejar que los niños se relacionen entre sí, pero también castigarlos para que entiendan sus responsabilidades.

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