Chantaje emocional a los niños: ¿Debemos hacerlo?

"Si sigues haciendo berrinches así te enviaremos a un internado".

"Termina los deberes o no te dejaré ver la tele".

"Cómete las verduras o no habrá helado de postre".

"Si sacas buena nota en los exámenes, ese iPad es tuyo".

¿Quién no ha recurrido a estas tácticas más de una vez? Cuando los regaños repetidos no funcionan el chantaje emocional es a lo que la mayoría de los padres recurren como un atajo para la disciplina.

Empezamos a utilizarlo para algo tan trivial como obligarles a ir a la cama, o tan importante como sacar buenas notas en los exámenes. Aunque es eficaz a corto plazo, a menudo tendemos a ignorar los efectos a largo plazo que puede tener en nuestros hijos. Estamos dando el ejemplo de que sobornar está bien. Les estamos enseñando que está bien chantajear a los demás para conseguir algo. El chantaje emocional puede hacer que los niños se vuelvan inflexibles y el chantaje repetido puede frenar su propia toma de decisiones. Los niños no entienden la verdadera esencia de la tarea que se les pide y, en cambio, desarrollan una aversión por la misma, ya que se les chantajea para que la hagan.

Testimonio: Un día tuvimos unos invitados para comer y su hijo de 5 años se negó a comer. Mi hija comentó disimuladamente señalando con el dedo índice: "Después no vas a comer el postre". Me sentí avergonzada y pensé en dialogar con ella más tarde. Cuando intenté preguntarle por qué se había portado mal durante la comida, me dijo: "Pero así es, siempre hay condiciones, ¿verdad, mamá?". Me di cuenta del gran error de crianza que había cometido todo el tiempo.

Comer verduras se había convertido en algo condicional para ella; no es que se diera cuenta de lo positivo de comer sano. La corrupción, el soborno, el chantaje son las últimas cosas que cualquier padre querría inculcar a su hijo. Sin embargo, esto es exactamente lo que se suele hacer muchas veces. La libertad de elección y la independencia es lo que queremos para nuestros hijos y a veces hacemos justo lo contrario.

¿Cuáles son las alternativas al chantaje emocional? Hay que evitar estas tácticas, aunque a veces se pierda la paciencia y se vuelva a ser presa de él. Pero hay que evitarlo en la medida de lo posible. Intentar ser más paciente, escuchar al niño y pedirle alternativas. No funcionará siempre. Pero al menos sabrás que estás actuando correctamente, sin poner en peligro los valores que quieres transmitirle, porque tiene una larga vida por delante y se enfrentará a muchos retos. Pero ahora sabrá que no todo en la vida está condicionado. Al menos no las verduras con helado.

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