Refuerzo vacaciones infantil, primaria y secundaria

Recursos educativos y actividades para alumnos de infantil, primaria y secundaria de refuerzo y repaso para el verano 

¿Cuáles son los medios pedagógicos para garantizar la optimización del aprendizaje y la memorización a largo plazo de los conocimientos? ¿Qué estrategias deben utilizarse para presentar el contenido de un curso? ¿Cómo aprender a aprender?

El aprendizaje es un proceso compuesto por tres etapas sucesivas: codificación, almacenamiento y recuperación. Más concretamente, y en el contexto escolar, la codificación corresponde a la etapa en la que los alumnos descubren los nuevos conocimientos, en forma de lecciones impartidas por el profesor o a través de un libro de texto. La etapa de almacenamiento (o consolidación) coincide con la aplicación de estos conocimientos, es decir, su movilización, mediante ejercicios, por ejemplo. Esta etapa se realiza generalmente a través de sesiones de repaso fuera del aula, y su realización es responsabilidad del alumno. Esta etapa se manifiesta de forma más general mediante sesiones de repaso que pueden tener lugar fuera del aula cuando son responsabilidad del alumno (por ejemplo, haciendo hojas de resumen, o subrayando los puntos clave del curso). La recuperación, la culminación de todos los esfuerzos anteriores, consiste en la acción de recuperar la información de la memoria en un contexto que requiere su uso. Esto es lo que suele ocurrir cuando se evalúa a los estudiantes, en un momento más o menos cercano a las etapas anteriores (al final de un capítulo, trimestre, semestre, o al final del año, durante los exámenes nacionales). En esta concepción, las estrategias puestas en marcha en el momento de la codificación y el almacenamiento son, por tanto, decisivas para garantizar la fase de recuperación. El aprendizaje será "exitoso" si el nivel de rendimiento es satisfactorio en el momento de la recuperación, lo que se mide muy a menudo por la obtención de una buena nota, pero también por la capacidad de transferir los nuevos conocimientos en diversos contextos.

En el contexto escolar, el objetivo de todo aprendizaje es, por tanto, garantizar la consolidación de los conocimientos para asegurar la fase final de recuperación. â‡’ Â¿Cómo se puede promover este objetivo?

Material de apoyo para educadores y padres para trabajar en clase y en casa.

Cuentos Infantiles

Pulgarcito, Caperucita Roja, Los Tres Cerditos... Todos hemos sido arrullados por estos cuentos. Y continuamos la tradición con nuestros propios hijos. Los héroes se enfrentan a sus primeras experiencias vitales. El valor iniciático de los cuentos actúa entonces sobre la imaginación de nuestros pequeños.

El niño necesita que se le enseñe simbólicamente cómo resolver sus problemas. Y cuanto más sencillo sea el protagonista de la historia, más se reconocerá el niño en él. De ahí el interés por elegir libros adaptados a cada edad.

Los tres cerditos, por ejemplo, nos enseña que la vida no debe tomarse a la ligera. Ricitos de Oro nos muestra la dificultad de crecer, de dejar de ser un bebé y no ser todavía un adulto...

Los cuentos ayudan a desarrollar el habla, a poner la realidad en palabras. El uso de palabras para nombrar, describir y comunicar acontecimientos y emociones introduce al niño en el poder de las palabras. Poner una palabra a un miedo, a una angustia o a una alegría intensa, es mejor identificarla y así "ponerla a distancia", una distancia necesaria para entender y aprehender lo que se siente.

Fichas didácticas para infantil, primaria y secundaria

Láminas para Colorear

Refuerzo vacaciones infantil, primaria y secundaria

Poesías

Canciones

Actividades y manualidades

Métodos de aprendizaje eficaces

Los numerosos estudios que comparan la eficacia de diferentes métodos de aprendizaje en la retención de conocimientos han convergido en dos resultados sólidos: 1) releer pasivamente la información x veces, 2) repasar una gran cantidad de conocimientos de una vez (es decir, empollar) no garantiza la memorización a largo plazo. Además, estos métodos utilizados habitualmente por los estudiantes crean una "ilusión de dominio" que engaña sobre el riesgo de olvido y provoca un sentimiento de exceso de confianza a la hora de los exámenes, para luego decepcionarse con el resultado. La buena noticia es que estos mismos estudios han demostrado que métodos de aprendizaje mucho menos utilizados pueden, por el contrario, favorecer la consolidación de los conocimientos y evitar esta sensación de conocimiento y, por tanto, evitar el fracaso en la evaluación. Estos dos métodos son: el aprendizaje basado en pruebas y el espaciamiento de las revisiones a lo largo del tiempo (efecto prueba y efecto espaciamiento).

Aprendizaje basado en exámenes

Poner a prueba la memoria regularmente requiere que el estudiante se esfuerce por recuperar la información relevante de la memoria para generar una respuesta. Este es el esfuerzo cognitivo que todos hacemos cuando intentamos resolver un problema. Aplicado a lo largo del proceso de aprendizaje, este método permite consolidar los "caminos" que conducen a esta información, al tiempo que "multiplica" el número de estos caminos. Al realizar pruebas periódicas después de una nueva lección, los alumnos pueden comprobar su nivel de retención y comprensión del contenido. Las explicaciones adaptadas y la retroalimentación correctiva les permitirán reajustar sus conocimientos, si es necesario, orientando mejor el contenido a revisar.

Espaciar las revisiones en el tiempo

A diferencia del aprendizaje masivo, que da la sensación de tenerlo todo en mente sin esfuerzo, el espaciado permite reactivar los conocimientos aprendidos entre dos sesiones de repaso, lo que a su vez aumenta el esfuerzo cognitivo a realizar durante la siguiente sesión de repaso. Además, el sueño tendría un impacto positivo en la consolidación entre dos sesiones de revisión.

¿Por qué funcionan estos métodos?

La idea de que el aprendizaje debe realizarse sin esfuerzo es engañosa. Por el contrario, se necesita un esfuerzo para dominar y consolidar realmente los conocimientos. La investigación sobre el aprendizaje activo demuestra que no podemos memorizar a largo plazo sin dificultad y sin errores, ¡siempre que sea una "dificultad deseable"! Dificultad, porque el esfuerzo debe ser constructivo: los alumnos tienden a favorecer la relectura o la exposición repetida a un recurso didáctico. Pero estas prácticas, poco "costosas" y fáciles de aplicar, dan la ilusión de haber retenido algo, mientras que en realidad el aprendizaje es superficial y sólo moviliza la memorización a corto plazo; lo cual es deseable, porque los métodos verdaderamente activos deben motivar a los alumnos y adaptarse a su nivel de comprensión, ni demasiado fácil ni demasiado difícil, para no correr el riesgo de desengancharlos. Los estudiantes necesitan sentirse cómodos utilizando estos métodos y sentir que están progresando para poder beneficiarse de ellos.

Comparte este artículo!