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Sin duda, el hecho de superar una enfermedad en primera persona no es fácil puesto que hace falta una gran fortaleza, resistir los diferentes tratamientos médicos, tener firmeza y espíritu positivo. Pero la enfermedad no sólo afecta a la persona sino también, a los familiares más cercanos. En ese caso, se trata de una situación que se vive de otra forma y a veces, el entorno no sabe muy bien cómo actuar y cómo tratar al paciente.

Cómo ayudar a un enfermo de cáncer

En primer lugar, se valora mucho la iniciativa de mostrar normalidad y restar dramatismo. Es decir, lo aconsejable es que los temas de conversación no se reduzcan a la enfermedad, sino que igual que sucedía antes, haya otras actividades de las que poder hablar. El cáncer también ha tenido su reflejo en series de televisión como Sexo en Nueva York, lo que ha servido para darle cierta normalidad al tema.

Por otra parte, conviene preguntarle directamente al paciente si le gusta que hablen de ese tema, por el contrario, prefiere hacer otro tipo de cosas. Al final, se trata de ayudarle a él, por tanto, se debe tener en cuenta su criterio antes que cualquier cosa.

Por otra parte, el núcleo más íntimo sí que podría consultar la ayuda de un psicólogo para poder obtener unas pautas de conducta adecuadas al nuevo contexto familiar. El cáncer es una enfermedad que no sólo afecta al plano físico sino también, al familiar, por ello, merece la pena aprender a indagar un poco más en positivo desde la Inteligencia Emocional.

Esta semana hemos celebrado el Día Mundial del Cáncer Infantil. Una cita con la conciencia social y con una enfermedad que cada vez muestra un porcentaje más alto de curación.