cancer cervical

Cáncer del cuello uterino

El cáncer cervical se desarrolla en el cuello del útero de una mujer (la entrada al útero desde la vagina). Afecta principalmente a mujeres sexualmente activas de entre 30 y 45 años.

Síntomas del cáncer cervical

El cáncer de cuello uterino a menudo no presenta síntomas en sus primeras etapas. Si tiene síntomas, el más común es el sangrado vaginal anormal, que puede ocurrir durante o después de las relaciones íntimas, entre períodos, o un nuevo sangrado después de que haya pasado la menopausia.

Otros síntomas del cáncer cervical pueden incluir dolor y malestar durante las relaciones, flujo vaginal inusual o desagradable y dolor en la parte inferior de la espalda o la pelvis.

Si el cáncer se disemina fuera de su cuello uterino hacia los tejidos y órganos circundantes, puede desencadenar una serie de síntomas, entre ellos:

  • Dolor en la parte baja de la espalda o pelvis
  • Dolor severo en su costado o espalda causado por sus riñones.
  • Estreñimiento
  • Orinar o hacer caca con más frecuencia de lo normal.
  • Perder el control de su vejiga (incontinencia urinaria) o perder el control de sus intestinos (incontinencia intestinal).
  • Sangre en la orina.
  • Hinchazón de una o ambas piernas.
  • Sangrado vaginal severo

Debe contactar a su médico de cabecera si experimenta:

  • Sangrado postcoital.
  • Sangrado fuera de sus periodos normales.
  • Nueva hemorragia después de la menopausia.

El sangrado vaginal es muy común y puede tener una amplia gama de causas, por lo que no necesariamente significa que usted tenga cáncer cervical. Sin embargo, su médico debe investigar un sangrado vaginal inusual.

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Detección de cáncer cervical

La mejor manera de protegerse contra el cáncer de cuello uterino es acudir a los controles que se le indiquen para realizar el examen de detección cervical (anteriormente conocido como "prueba de frotis").

A las mujeres de 25 a 49 años se les ofrece exámenes cada 3 años y a las de 50 a 64 años se les ofrece exámenes cada 5 años.

Durante el examen cervical, se toma una pequeña muestra de células del cuello uterino y se analiza bajo un microscopio para detectar anomalías. En algunas áreas, la muestra de detección se revisa primero para detectar el virus del papiloma humano (VPH), el virus que puede causar células anormales.

Un resultado anormal de la prueba de detección cervical no significa que definitivamente tenga cáncer. La mayoría de los resultados anormales se deben a los signos del VPH, la presencia de células precancerosas tratables, o ambas, en lugar del cáncer en sí.

¿Qué causa el cáncer cervical?

Casi todos los casos de cáncer cervical son causados ​​por el VPH. El VPH es un virus muy común que puede transmitirse a través de cualquier tipo de contacto sexual con un hombre o una mujer.

Hay más de 100 tipos (cepas) de VHP, muchos de los cuales son inofensivos. Sin embargo, algunos tipos pueden causar cambios anormales en las células del cuello uterino, que eventualmente pueden provocar cáncer cervical.

Se sabe que dos cepas, HPV 16 y HPV 18, son responsables de la mayoría de los casos de cáncer cervical. No tienen ningún síntoma, por lo que las mujeres no se darán cuenta de que lo tienen.

Pero estas infecciones son muy comunes, y la mayoría de las mujeres que las tienen no desarrollan cáncer cervical.

El uso de protección durante las relaciones ofrece cierta protección contra el VPH, pero no siempre puede prevenir la infección porque el virus también se transmite a través del contacto piel con piel del área genital más amplia.

Desde hace unos años, la vacuna contra el VPH se ha ofrecido rutinariamente a niñas de 12 y 13 años.

Tratamiento del cáncer cervical

Si el cáncer cervical se diagnostica en una etapa temprana, generalmente es posible tratarlo con cirugía.

En algunos casos, es posible dejar la matriz en su lugar, pero es posible que sea necesario extraerla. El procedimiento quirúrgico utilizado para extirpar el útero se llama histerectomía.

La radioterapia es otra opción para algunas mujeres con cáncer cervical en etapa temprana. En algunos casos, se usa junto con cirugía o quimioterapia, o ambos.

Los casos más avanzados de cáncer cervical generalmente se tratan con una combinación de quimioterapia y radioterapia.

Algunos de los tratamientos pueden tener efectos secundarios significativos y duraderos, como menopausia temprana e infertilidad.

Complicaciones

Algunas mujeres con cáncer cervical pueden desarrollar complicaciones. Estos pueden surgir como resultado directo del cáncer o como un efecto secundario de tratamientos como la radioterapia, la quimioterapia y la cirugía.

Las complicaciones asociadas con el cáncer cervical pueden variar desde relativamente pequeñas, como sangrado de la vagina o tener que orinar con frecuencia, hasta amenazar la vida, como sangrado grave o insuficiencia renal.

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