Dictados

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Pincha en dictados y podrás acceder a todos lo textos para hacer dictados

Accede también al taller de lengua

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Ratio: 3 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivadoInicio desactivado

Pincha en dictados y podrás acceder a todos lo textos para hacer dictados

Accede también al taller de lengua

dictados infantiles

Textos para dictados 6º de primaria

21 - El gofio -harina de cereales tostados- es una de las herencias que Canarias conserva de sus antiguos pobladores. La colonización de las Islas y el descubrimiento de América aportaron nuevos ingredientes enriqueciendo un producto que llegó hasta nuestros días convertido en la base alimenticia de los canarios. Así, hoy el gofio se puede hacer de cebada -como los aborígenes- trigo, millo (maíz), centeno o bien de una mezcla de ellos. Irremediablemente unido a las comidas típicas, se consume preferentemente espolvoreado sobre leche, potajes o frutas, escaldado -mezclado con caldos-, amasados con agua o aceite y endulzado con frutos secos, miel o azúcar, y a toda hora del día. Inseparable compañero del pueblo canario, ha viajado con él en sus migraciones. Así llegó a América Latina, donde se ha incorporado a su cocina, sobre todo en países como Venezuela y Uruguay. También contribuyeron a expandirlo por Brasil los marineros portugueses, que se avituallaban en Canarias para sus travesías oceánicas. Del mismo modo, lo introdujeron en Cabo Verde o en Senegal, e integra hoy la dieta del pueblo saharaui, que lo conoció durante su etapa de colonia. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen del Gofio canario -denominación concedida en 1994- se encarga de velar por la pureza y calidad del alimento, en cuyo carácter natural reside su futuro.

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado

Pincha en dictados y podrás acceder a todos lo textos para hacer dictados

Accede también al taller de lengua

dictados infantiles

11 - Blanquita se quedó pensando en el invierno que se avecinaba y sobre todo en que debería dejar su amado charco para ir quién sabe a dónde. No le gustaba mucho la idea, pero nada podía hacer.
El tiempo pasó y llegó el día tan temido. Su papá los reunió a todos y les dijo que era hora de irse, que debían buscar un lugar donde hiciera calor porque el frío ya empezaba a sentirse bajo sus plumajes.

12 -  La hormiguita cuidaba mucho su mundito, lo limpiaba, lo protegía, regaba sus plantas y flores, arrojaba la basura sólo en su pequeño cestito y vivía en armonía con todos sus vecinos. También cuidaba especialmente el techo de su casita, ella decía que el techo de dónde uno vive es muy importante.

13 - Cubanito se fue a tomar sol y siguió haciéndolo casi todo el día. El sol nos da energía necesaria y un calorcito muy lindo, pero también hay que tener cuidado, hay que usar protección y no estar demasiado tiempo.
Cubanito lo sabía, pero, como con la mayoría de las cosas, no le daba importancia. Ese día empezó a aprender la lección.

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado

Pincha en dictados y podrás acceder a todos lo textos para hacer dictados

Accede también al taller de lengua

dictados infantiles

01 - Clementina era una linda niña, de dulce sonrisa y tierna mirada, tenía unos ojos muy grandes que brillaban siempre de alegría, de cabello negro y piel dorada. Vivía con su padre en el campo y tenía la grata compañía de su perrito llamado chispas, quien la acompañaba siempre en todo momento.

02 - La oruga se había convertido en una mariposa de impresionantes alas azules y naranjas, y alzó el vuelo. Ahora era mucho más hermosa que las flores y era libre, no como ellas que estaban ancladas al suelo por su tallo, prisioneras en aquel jardín y no podían ver más allá de sus propias narices, más allá de las tapias de aquel oasis.

03 - El vasito plegable de plástico rojo se abrió como un pequeño acordeón y empezó a saltar de banco en banco. Los chicos, asombrados, dejaron de atender a la maestra, entusiasmados con el vasito que se volvía a llenar una y otra vez de una bebida fresca y riquísima que nadie había probado nunca. Lo bueno era que bebían sin llegar a hartarse nunca,  y sin que ni siquiera se les hinchara la panza como les solía ocurrir cuando tomaban otras bebidas.