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estimular inteligencia 0 a 3 meses

Estimulación temprana - Actividades y juegos para estimular y desarrollar la inteligencia del bebé de 0 a 3 meses

-Tumba al bebé boca abajo, colócate de frente a él y háblale con cariño, buscando que te mire. De esta forma lo estarás animando a que levante la cabeza, fortaleciendo así, los músculos de los brazos, del cuello y de la espalda. Al principio la levantará unos segundos y luego irá aguantando cada vez más, hasta que sobre los tres meses llegue a sostenerse con los brazos.

-El bebé no tiene conciencia de su cuerpo, para ayudarle a reconocer sus manos como parte de él, puedes colocar un sonajero pequeño o cascabeles atado con suavidad a sus muñecas. El sonido le ayudará a encontrar sus manos. Además de crearle un estímulo que le hará mover los brazos fortaleciendo así sus músculos.

-Túmbate boca arriba y pon al bebé sobre ti boca abajo. Permanece un rato en esta posición abrazándolo firmemente. Esto le transmitirá seguridad y consuelo.

-Coloca al bebé sobre tus brazos, de costado, es decir, de espaldas hacia a ti y con la cara hacia fuera (piel con piel). Pasea por la habitación, alternando de vez en cuando costado izquierdo, costado derecho. Este ejercicio provocará conexiones en las células de su cerebro.

-Con el bebé boca arriba, sobre una superficie plana, acércate hasta que tu abdomen toque los pies del bebé. Cuando te sienta agitará las piernas y si le presionas con suavidad en la parte baja de sus dedos, el bebé extenderá y flexionará las piernas alternándolas. Esto ayuda al desarrollo motor.

-Con el bebé desnudo tumbado boca arriba, puedes aprovechar cuando lo estás cambiando) acaricia su barriga mientras le hablas. Luego, con los labios presionados sobre la barriga, háblale, cántale, haz ruidos, cosquillas y acaba con muchos besos. Con este ejercicio el bebé irá tomando conciencia de su cuerpo y además le ayuda a socializar.

-Tumba al bebé con el cuerpo y la cabeza hacia abajo. Pon delante de él un objeto de colores llamativos. Una vez levante la cabeza para mirarlo, vete moviéndolo despacio de un lado a otro, para que lo siga con la mirada. Este ejercicio los puedes ir complicando con el tiempo, haciendo círculos con el objeto.

-Aprovecha cuando bañes y cambies al bebé para dejarlo desnudo un rato, hazle suaves caricias, cosquillas y masaje. Le ayudará a conocer y tener conciencia de su cuerpo y también reforzará el apego entre ambas partes.

-Coloca al bebé desnudo sobre mantas, telas, toallas de diferentes texturas suaves (lana, felpa, franela...) Esto estimulará el sentido del tacto.

-Cuando estés en casa haciendo tareas domésticas ligeras y que no conlleven riesgos, coloca al niño o niña en una mochila o portabebés en tu pecho. Mientras te muevas por la casa el balanceo mejorará el equilibrio del bebé. Además se sentirá cálido y seguro.

-Con el bebé tumbado boca arriba, sujétale las piernas y mueve como si pedaleara en bicicleta mientras le cantas. Favorece la coordinación.

-Incita al bebé para que empuje y patalee con sus piernas. Ponlo boca arriba y coloca tus manos contra sus pies y presiona con suavidad, el bebé extenderá y doblará las piernas contra tus manos.

-Las primeras semanas de vida el bebé suele tener los puños cerrados, para estimular que los abra, acaricia con tus labios los puños. Con esto extenderá y flexionará las manos, un buen ejercicio para que más adelante pueda coger y soltar cosas.

-Coloca al bebé de espalda y sujeta firmemente sus manos, tira con suavidad de ellas hacia un lado para que su cuerpo y cabeza gire hacia allí. Vuelve a poner boca arriba y vuelve hacerlo girar hacia el otro lado. Repite varias veces, alternando.

-Coloca al bebé boca abajo en una superficie plana y firme. Coloca sus manos bajo el pecho y vientre. Elévalo unos centímetros de la superficie sin perder la posición. El bebé comenzará a agitar piernas y brazos, simulando la postura de gateo. Estimula la actividad motora.

-Mientras bañes al bebé, sujétalo y alterna movimientos de piernas y brazos dentro del agua. Sujeta su cuerpo firmemente y muévelo de un lado a otro de la bañera.

-Cuando el bebé se despierte, llámalo por su nombre varias veces y espera a que gire la cabeza hacia ti. Cuando esto suceda, acércate y háblale y acaríciale. Aléjate hacia el otro lado de la habitación y repite la actividad.

-Estimula al bebé con nuevos sonidos, nuevas texturas y olores para que experimente nuevas sensaciones.

-Coloca el dedo en la palma de la mano del bebé y cuando cierre, acaricia su puño, para que vuelva abrirlo. Repite varias veces alternando las manos.

-Coloca al bebé boca abajo en una manta. Pon un juguete llamativo delante de sus cara. Colócate detrás del bebé y presiona sus pies, él empujará contra la presión y hará que se impulse hacia el objeto. Repite para que vaya avanzando hacia el juguete.

-Vete soplando las diferentes partes del cuerpo del bebé a la vez que las nombras.

-Cuando tengas al bebé sentado en su hamaca, ofrécele tus dedos índices para que los agarre, cuando lo haga mueves sus brazos suavemente en diferentes direcciones. Estimula el desarrollo motor.

-Mientras lo estés secando después del baño, dale besos por el cuerpo, juega con sus dedos, junta sus manos y pies para aplaudir y mientras habla con él.

-Toma al bebé en brazos en posición erguida y con la espalda contra ti. Pasea con él por la calle, el parque, la casa, etc. Ve mostrándole cosas y dale tiempo para que las observe.

-Coloca al bebé boca abajo y desnudo sobre una manta y unta tus manos con aceite de bebé, frótalas para calentarlo y comienza a darle un suave masaje al bebé, desde el cuello hacia los hombros, por los brazos hasta las manos, por la espalda hasta las nalgas y por las piernas hasta los pies. Repite boca arriba.

-Pon al bebé boca arriba y estira sus piernas despacio y con suavidad mientras le hablas. Una vez rectas dale unas palmadas en las plantas de los pies. Cuando reaccione doblando los dedos de los pies y las rodillas, apláudele.

-Ata un peluche o pelota blanda con una goma o elástico y cuélgalo sobre la cuna de forma segura y de manera que el bebé pueda darle manotazos y pataleos.

-Pon al bebé boca abajo sobre una pelota grande e hinchable, sujétalo firmemente por los lados y balancea la pelota despacio hacia adelante y hacia atrás. Es un ejercicio muy relajante para el bebé.

-Sujeta al bebé por debajo de los brazos y ponlo en posición vertical, debe rozar con sus pies la superficie de una mesa. Cuando sienta el contacto empezará a patalear, muévelo arriba y abajo durante unos segundos siguiendo el ritmo de sus piernas para permitirle dar saltos.