Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

angustia separacion

Alrededor de los 8 meses, muchos bebés experimentan lo que se conoce como angustia de separación.

En principio no suele haber una causa evidente, ni motivo que pueda causar el llanto desconsolado en cualquier momento. Suelen llorar mucho durante el día, se dan despertares frecuentes durante la noche, solo desean estar en brazos, y si puede ser de mamá, mejor que mejor.

Muchos padres pueden pensar en que están saliendo los dientes, en una mamitis exacerbada, pero no, simplemente están experimentando su primer proceso de desprendimiento y eso les hace sentir inseguros.

La principal causa de esta angustia es que al comenzar a independizarse, el bebé se siente separado de su madre, a quien hasta ese momento vio casi como una prolongación de su cuerpo. Adquiere mayor movilidad, se inicia la alimentación complementaria, empieza a explorar objetos, espacios, y empieza a querer aventurarse a ese mundo nuevo. Ahí se inicia su independencia.

Todos estos cambios, naturales y esperables al mismo tiempo crean esa inseguridad en el bebé. Son momentos en los que rechaza a personas queridas para él, familiares, solo desea estar con su madre.

Muchas veces la familia o los amigos no comprenden al bebé, no entienden ese rechazo, el llanto incontrolado, la mamitis repentina. Pero debemos comprender la fase en la que el bebé se encuentra, los cambios continuos a los que se enfrenta.

Este comportamiento no significa que haya retrocedido en su evolución, en su desarrollo madurativo, muy al contrario, esta angustia se produce por su crecimiento.

Pero el desarrollo de su cerebro se hace despacio y un bebé de este tiempo no puede comprender que mamá se ausentará y volverá un poco más tarde. No comprenden lo que significa el tiempo, el futuro. Si su madre se va, él no entiende que volverá. Él solo ve a su madre marchar y el sentimiento de angustia es lo único que experimenta, en ese momento.

Cuando los niños entran en esta fase, los padres, especialmente la madre debe estar preparada para afrontarlo y brindar a su hijo toda la confianza, cariño, apoyo, consuelo y amor. El bebé en los brazos de su madre tiene todo lo que necesita, se siente seguro y no quiere nada ni a nadie más.

Esta fase es variable en duración según cada niño. Lo importante es no tener prisa, tener apoyos en los que la madre pueda delegar otras tareas o responsabilidades.

¿Cómo podemos mejorar esta situación y ayudar a nuestro bebé?:

Los padres deben conocer perfectamente esta etapa, no ponerse nerviosos y dar al bebé toda la seguridad y confianza requeridas.

Practicar juegos de esconderse bajo una manta para después aparecer, el “cucu-tras” y similares. De este modo conseguiremos que el niño se muestre tranquilo y confiado a pesar de que no esté viendo en ese momento a su madre. Es como si se tratara de un pequeño entrenamiento. A medida que el niño crezca, se puede aumentar el tiempo que la madre permanezca escondida, para posteriormente pasar a salidas muy cortas, o estar en otra habitación de la casa.

Lo importante es respetar el tiempo de cada bebé, sus sentimientos y necesidades. Poco a poco esta angustia irá desapareciendo a medida que vayan madurando.