La verdad es que existen diferentes modelos de vida, y más con la evolución social del paso de los años.

Mientras que hace no mucho tiempo era habitual que cualquier mujer que estaba soltera más allá de los cuarenta años (e incluso antes) fuese vista como una especie de fracasada por no haber encontrado el amor, la realidad es que afortunadamente, las cosas están cambiando con el beneficio positivo que produce este hecho desde un punto de vista emocional.

Está claro que pensar que se es más feliz por vivir en pareja es un auténtico error. Lo que te hace más feliz en primer lugar es vivir en coherencia  con la opción que tú has elegido. Si elegiste casarte, entonces, serás feliz solo si la otra persona es adecuada para ti, si sabe comprenderte, ayudarte a corregir tus defectos, te impulsa a crecer y afrontar cualquier límite. 

Del mismo modo, existen chicas con una gran vocación por la pareja e  incluso, con un gran instinto maternal que no han logrado conseguir su sueño de encontrar el amor y formar una familia. En este tipo de casos, la soledad se vive en cierto modo, con frustración, tristeza y desolación. Pero está claro que ninguna vida es perfecta por ello, merece la pena que te esfuerces en observar todo lo bueno que conseguiste e intentes minimizar aquello que tal vez, no puedas alcanzar. Sí me gustaría matizar que no existe una edad única para conocer el amor, es decir, en el momento más inesperado puedes conocer a esa persona que cambie tu vida y tu corazón para siempre. No importa que tengas cuarenta, cincuenta o sesenta años. Lo que importa es encontrar a ese ser especial.

Pero lo más importante es que aprendas a ser feliz en base a tus circunstancias. Es decir, en la medida de lo posible, deja de lado cómo te hubiese gustado que fuese tu vida y empieza a disfrutar, sencillamente, de lo que tienes.

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