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Es normal que en verano se cometan más excesos de lo normal y se descuide la alimentación. Las vacaciones y el buen tiempo invitan a viajar, ir a la playa, hacer salidas nocturnas, etc. Esto conduce a comer mal y más de la cuenta, siendo habitual que consumas precocinados, conservas y todo tipo de chucherías.

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Esto hace que se agoten depósitos de nutrientes encargados de darte energía, cómo son el hierro o la vitamina C. Estos malos hábitos alimenticios adquiridos durante el verano pueden ser la causa de tu cansancio, decaimiento o somnolencia.

Si después del verano te sientes con un bajón físico y mental, sigues estos consejos:

Añade a tu desayuno un zumo natural de naranja o de uva.
Acompaña tus comidas siempre con ensalada o verdura.
Consume legumbres y sustituye el pan, la pasta y el arroz por su equivalente integral, te aportará vitaminas del grupo b y fibra.
Para el postre elige fruta.
Condimenta tus platos con azafrán, nuez moscada, canela guindilla, pimienta... Además de aportar sabor a tus platos, actúan como suaves estimulantes y ayudan a tratar los problemas de desgana e inapetencia.
Hay plantas tonificantes que pueden ayudarte a vencer la debilidad y el cansancio:

  • Ginseng: recomendado para personas mayores con falta de vitalidad y en casos de mucho cansancio.
  • Guaraná: ayuda a superar la falta de motivación, despeja la mente, mejorando la capacidad de atención y el rendimiento intelectual. Abstenerse hipertensos.
  • Nuez de cola: despeja la mente y ayuda a superar la falta de sueño.
  • Yerbamate: aporta fuerza y energía.
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