Cómo responder cuando tu hijo pregunta si el conejo de Pascua es real

Las mañanas de Pascua pueden ser muy mágicas cuando ves que tus hijos se despiertan y descubren que el Conejo de Pascua ha venido la noche anterior y les ha dejado deliciosas golosinas y juguetes. Pero cuando se hacen mayores ya sabes el tipo de preguntas a las que te vas a enfrentar en Semana Santa. Así que, cuando llegue ese momento, ¿Cómo piensas decirle a tus hijos pequeños que el Conejo de Pascua no es real?

Cómo responder cuando tu hijo te pregunta si el Conejo de Pascua es real

Si tu hijo te pregunta "¿Es real el Conejo de Pascua?", entonces aquí hay algunas maneras de tener esa conversación y hacerles saber quién es el verdadero conejo de Pascua que deja todas esas golosinas para ellos.

Jamás hagas que todo gire en torno a ti

Ver crecer a tu hijo puede ser duro y preguntas difíciles como "¿Santa Claus es real?" o "¿El conejo de Pascua es real?" son signos de transición. Cuando tu hijo haga preguntas como éstas, no debes dejar que tu juicio se vea empañado por tu deseo de que el niño siga siendo siempre pequeño e inocente. Los niños no pueden seguir siendo jóvenes para siempre y momentos como éste son una gran oportunidad para ayudarles a dar pasos hacia su adolescencia de forma totalmente honesta.

La honestidad es la mejor política

Puede que quieras mantener viva la creencia, al menos durante unos meses más, pero si tu hijo te hace esta pregunta, debe ser porque la ha oído de otros niños de su clase que querían respuestas a la misma pregunta. Y, cuando tu hijo te hace esta pregunta y tú insistes en que la existencia del conejo es cierta, entonces sólo estás posponiendo lo inevitable. Además, esto es como un examen. Seguro que todos los padres dedican mucho tiempo a sermonear a sus hijos para que sean siempre sinceros, y ahora te dan la oportunidad de hacer lo mismo y ser sincero con ellos.

Las mentiras blancas están bien a veces

En la mayoría de los casos podrás saber si tu hijo está preparado para descubrir la verdad sobre los conejos de Pascua. Por ejemplo, pueden hacer preguntas de otra manera como "Una niña de la clase me dijo que los conejos de Pascua no son reales. Pero eso está mal, ¿no?". Con este tipo de preguntas, el pequeño "comprobará" algo en lo que cree completamente. Si crees que tu hijo no está realmente preparado para escuchar la verdad, no pasa nada por dejar que siga creyendo durante unos meses más. Tu hijo preguntará de forma insistente y directa cuando esté preparado para los hechos, como por ejemplo: "¿Es real el Conejo de Pascua? Sí o no", y esta vez, podrás decirle la verdad.

Suavizar el golpe

Si acabas de decirle a tu hijo la verdad sobre el conejo de Pascua, pero hay niños más pequeños que todavía creen en él, invita al mayor a algo que podrías llamar "el club de los adultos". Explíquele al niño por qué no debe ir a contárselo a su hermano menor y que ahora forma parte del mantenimiento del secreto del conejo. Refuerza la importancia de mantener el secreto y por qué es una gran responsabilidad para él. Esto ayudará al niño mayor a gestionar sus sentimientos sobre la verdad y le entusiasmará formar parte de la conservación del secreto y garantizar que la magia siga viva en la familia.

Confía en tu instinto

Si todavía no estás segura de revelar la verdad, no preguntes a los demás, ni busques en Internet, confía en tu propio instinto. Como madre, seguramente sabrás cuándo es el momento adecuado y cómo se debe decir la verdad. Sólo recuerda que ningún adulto de este planeta sigue creyendo en el conejo de Pascua, lo que significa que todos se han enterado en algún momento y han sobrevivido.

¿Y si el niño se siente engañado al saber que el conejo de Pascua no es real?

Los mitos y los cuentos son importantes porque ayudan a desarrollar la imaginación de los niños. Pero los niños según se van haciendo mayores deben conocer la verdad. Si tu hijo se siente un poco engañado tras escuchar la verdad, no te preocupes, sólo está un poco decepcionado y se le pasará pronto. Puedes darle la noticia de una forma agradable, como "El conejo de Pascua es como las otras cosas en las que creías pero que ahora sabes que no son reales, como el monstruo que hay debajo de tu cama". A continuación, podrías explicarle por qué celebráis la Pascua y asegurarle que esto no cambiará ninguna de las tradiciones de vuestra familia. Sólo recuerda mantener una conversación ligera y tranquila, ya que la mayoría de los niños se ponen nerviosos sólo cuando tú te pones nerviosa.

El hecho de que los niños cuestionen la existencia del Conejo de Pascua es una buena señal, ya que demuestra su crecimiento. Si sigue creyendo en él incluso después de cierta edad, podría ser un signo de inmadurez socio-emocional, que podrías comentar con su profesor o pediatra.

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