Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Recursos educativos - Cuentos sobre el agua

¿Qué pasó en la laguna?

Cuentos sobre el agua

Había una vez una laguna muy hermosa con agua clara y transparente, parecía un espejo.

Allí vivían muchos animales: ranas y renacuajos, nadaban patos, se veían garzas y unos cuantos peces.

Todos eran muy buenos vecinos, todas las mañanas se saludaban y salían a buscar su alimento.

Así vivieron un día y otro, un mes y otro, un año tras otro.

Sin embargo, algo raro pasó y nadie sabía bien qué era.

Algunos vecinos comenzaron a mudarse de laguna y otros desaparecieron. Pero allí estaban en un costadito la rana Sarita y la mojarrita Inés.

-¿Quién tose?- preguntó la mojarrita Inés.

-Soy yo, cog, cof, la rana Sarita, ¿cómo te va?

-A mi bien, ¿pero a ti qué te pasa?

-Me pasa que aquí ya no puedo vivir. Este lugar cada día está más sucio y oscuro. Ya no puedo respirar.

-¡Me lo vas a decir a mi! Si esto ya parece un basurero – decía la mojarrita que, al nadar, iba esquivando latas de bebidas, cáscaras de frutas, bolsas de plástico, papeles, y todo tipo de basuras.

La rana Sarita se quedó callada por un momento mientras trataba de limpiar su piel, pero le era muy difícil, tenía manchitas negras por todo el cuerpo.

-Pero tú puedes salir a la superficie y tomar un poco de aire puro y limpio, en cambio yo… - le dijo la mojarrita.

La rana le hizo caso y al salir del agua vio un humo negro, renegro que venía de la fábrica cercana, pero más aún se sorprendió cuando vio un tubo grueso que desembocaba en el agua. Todo era triste, no había hojas, ni plantas alrededor de la laguna. Ya el aire y el agua no eran los mismos. Entonces la rana Sarita se dio cuenta de que eran algunos hombres los que envenenaban su aire y su agua.
Fue, se lo comentó a la mojarrita Inés y juntas tomaron una pequeña pero importante decisión: reunieron a todos los habitantes dela laguna: mojarritas, peces, sapos, patos, y garzas. Hicieron carteles, juntaron la basura y hasta le escribieron una carta a los dueños de las fábricas. En los carteles y en el último párrafo de la carta podía leerse este mensaje: “Todavía es posible salvar la Tierra”.