¿Por qué los niños tienen miedo a la oscuridad?

La oscuridad total es como una amenaza para tu hijo. Miedo a un "monstruo" acechando en las sombras o simplemente miedo irracional... el que solía dormirse tan fácilmente en la oscuridad ahora se niega a que la luz se apague. ¿Cómo reaccionar ante el miedo de un niño a la oscuridad? Te lo contamos.

Pocos niños escapan del miedo a la oscuridad. Frecuente entre las edades de dos y cinco años, esta ansiedad combina varios parámetros. Existen soluciones simples para calmar a tu hijo y superar este miedo a la oscuridad.

Miedo a la oscuridad: la oscuridad es una fuente de inseguridad para los niños

Que un niño se sumerja en la oscuridad puede crear una sensación de inseguridad. Imposible controlar su entorno, comprobar que ningún monstruo merodea, encontrar su peluche, la dirección de la cama o simplemente el camino al baño... Los límites han desaparecido, lo que lleva a la ansiedad en el niño. Estar en la oscuridad se convierte en una vasta trampa en cuyo corazón, desorientado, el niño se siente totalmente indefenso.

Es generalmente cuando los ruidos familiares han cesado y la casa se sumerge en el silencio que el niño se sentirá más perdido.

El miedo a la oscuridad también suele estar presente cuando el niño sufre de un miedo a la separación, que se acentúa cuando se le acuesta. Así, el niño tiene miedo de la oscuridad porque está solo en su habitación, sin sus padres.

Pero este miedo también puede ser la reacción de un niño que quiere pasar más tiempo con sus padres. Por ejemplo, quiere más atención de ti a la hora de dormir, quiere otro cuento, quiere volver contigo, quiere dormir contigo... El miedo a la oscuridad se usa entonces para esto.

¿Cómo debes reaccionar si tu hijo tiene miedo de la oscuridad?

Si tu hijo tiene miedo a la oscuridad, lo mejor es levantarse, encender una luz en su habitación, si te dice que alguien lo vigila detrás de la cortina, comprueba con él que está completamente seguro. Tranquila, se volverá a dormir.

No dudes en instalar una pequeña luz nocturna en su habitación o acostúmbrate a dejar la luz del pasillo encendida por la noche. Entre la oscuridad y la penumbra, la diferencia es importante: una es una fuente de ansiedad, la otra es tranquilizadora.

Para preparar al niño para la separación a la hora de acostarse, organiza su sueño con un pequeño ritual: Leer un cuento, inventar una historia entre los dos, cantar una canción, un abrazo, etc. Además, acepta lo que le tranquiliza, como un pulgar, un chupete o un peluche.

Finalmente, si una pesadilla lo despierta, pídele que te cuente su pesadilla y tranquilízalo, quédate con él hasta que recupere la calma y déjalo volver a dormir solo.

¿Cómo superar el miedo a la oscuridad?

El verdadero desafío, sin embargo, es ayudarle a controlar y superar este miedo. Y esto se hace a través del diálogo y las palabras:

  • Busca identificar de dónde viene su angustia.
  • Anima a tu hijo a encontrar respuestas.
  • Tómalo en serio sin dramatizar la situación.

En la práctica, invítalo a describir su miedo, pregúntale qué es lo que precisamente le hizo temer para identificar todos los aspectos de este. Demuéstrale que entiendes su ansiedad, sin asociarte a ella.

También puedes ayudarle a hablar de un miedo que tenía y ha superado, por ejemplo, dormir en una casa que no sea la suya o nadar en el mar durante las vacaciones. Dale tiempo para recordar esta victoria sobre sí mismo.

Por último, ayúdele a identificar sus recursos si los necesita: por ejemplo, el interruptor de la luz nocturna, al alcance de la mano: "Si quieres, puedes encenderla". Puede pedirle que elija por sí mismo una solución que le tranquilice (encender una luz nocturna, dejar la puerta abierta, iluminar el pasillo, etc.).

No obtendrá la victoria en una noche, pero así es como gradualmente superará sus miedos infantiles y avanzará serenamente hacia su vida adulta.

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