La verdad es que hoy día, la mayoría de las mujeres optan por compatibilizar el cuidado de la familia con el trabajo, es decir, con el éxito profesional.

Una decisión que también implica una lucha interior ya que muchas mujeres confiesan sentirse en cierto modo, culpables por no poder estar todo el tiempo que quisieran con sus hijos. En una sociedad en la que cualquier persona debe de dar lo máximo de sí misma tanto en el plano personal como en el profesional, la verdad es que no es nada fácil encontrar el equilibrio y poder disfrutar el presente al máximo.

Pues bien, aunque los casos de mujeres que ejercen como amas de casa ha disminuido como consecuencia de la igualdad de derechos dentro del ámbito laboral entre ellos y ellas, la realidad es que es una opción totalmente respetable, admirable y que está basada en la libertad. Sin embargo, no es nada fácil ser ama de casa por varias razones. En primer lugar, es un trabajo poco valorado y reconocido. Y digo esto no sólo porque no se gana un sueldo por hacerlo sino porque muchas veces, la mujer ni siquiera siente el agradecimiento de su pareja o de sus familiares más cercanos. Por otra parte, es una labor muy rutinaria la de limpiar, hacer la comida, fregar los platos… y así sucesivamente un día tras otro.

Esta es una de las razones por las que muchas mujeres se sienten un tanto apáticas, tristes y también cansadas. Cualquier ama de casa debe de delegar responsabilidades, es decir, debe pedir la ayuda de su marido y de sus hijos (cuando ya tienen cierta edad) para que también se implique en el cuidado del hogar. Cuida de ti misma, sal con tus amigas, haz planes y disfruta de tu vida social porque te lo mereces.