El verano tiene su punto positivo y también negativo en relación con el ámbito familiar.

Tenemos más tiempo para compartir con aquellos que queremos, sin embargo, parece que la convivencia se vuelve una carga para aquellas parejas que se separan justamente en los meses de vacaciones al tener que pasar más momentos en común.

A lo largo del año, algunas parejas tienen horarios laborales tan incompatibles que han perdido la costumbre de disfrutar del tiempo de ocio o de algo tan cotidiano como un desayuno en común. Las estadísticas muestran que las separaciones crecen de forma vertiginosa en el verano y eso que con la crisis también existen expertos que explican que hay parejas que no se separan por temas económicos.

Para evitar que el verano se convierta en un lastre para la pareja merece la pena tomar la actitud adecuada. En primer lugar, es bueno que cada uno tenga su espacio y sus momentos de paz y de calma para disfrutar de la intimidad. Respetar los espacios de cada uno favorece mucho más el disfrute de los planes conjuntos en los que puedes ir al cine, salir a cenar a un restaurante, dar un paseo o charlar.

Del mismo modo, cuando nos centramos mucho en los defectos de los demás corremos el riesgo de no darnos cuenta de nuestras propias carencias y de nuestros errores. Aprende a observar las virtudes de tu pareja, cuida de los pequeños detalles de la convivencia, sé generoso y verás cómo te resulta más fácil recuperar ese romanticismo inicial que a veces muere como consecuencia de la rutina o de la monotonía.

No todo el mundo disfruta igual del verano porque también hay personas que no soportan el calor y el efecto de las altas temperaturas. En este caso, puedes organizar un viaje a la montaña o a algún lugar en el que haga fresco.