Educación para la Salud-bucodental en la infancia

¿Qué es un diente?

La parte de los dientes que nosotros vemos es la corona, y aquella que no vemos es la raíz; el límite entre ambas se llama cuello. El diente no está colocado directamente sobre el hueso maxilar, sino dentro de un hueco que hay en el hueso y se llama alvéolo.

El diente está formado por esmalte, dentina, cemento y pulpa.

El diente está formado por esmalte, dentina, cemento y pulpa.

El esmalte es muy duro, más aún que los huesos, cubre la corona y, gracias a él, los dientes brillan, además los protege del frío y del calor, pero tiene un gran enemigo: La caries.

La dentina se encuentra debajo del esmalte, no es tan dura como él, y su misión es proteger a la pulpa, que es la parte más vital del diente, donde se encuentran los vasos sanguíneos que nutren al diente y los nervios que le dan sensibilidad. Vasos y nervios entran y salen por el ápice del diente.

La pulpa es muy sensible, si la caries llega a afectarla, el diente duele mucho, y necesita un tratamiento urgente.

El cemento cubre la raíz del diente como el esmalte cubre la corona; su misión es fijar el diente al alvéolo.

La caries puede ocasionar focos infecciosos; éstos, a su vez, ocasionan problemas a distancia; por ejemplo, pueden desencadenar crisis de reumatismo articular agudo, enfermedades de la piel, neuritis por propagación de dolores reflejos, etc. Por eso, un diente enfermo puede hacer enfermar al individuo.

Los problemas más frecuentes en la boca de los escolares son la caries dental y la inflamación de las encías o gingivitis, la causa es común para ambas: Falta de higiene.

Es muy importante la educación en salud buco-dental de los niños, y así lograr la adquisición de hábitos correctos de higiene oral. Se le puede informar a través de charlas, medios audiovisuales y juegos, sobre la necesidad del cuidado de la boca, y enseñarles la forma de hacerlo.

¿Cómo se producen las caries?

Con los restos de los alimentos que quedan en la boca, las bacterias fabrican ácidos, éstos atacan al esmalte que cubren los dientes. Además, las bacterias se quedan pegadas a la superficie, y si no hacemos nada para echarlas, continúan atacando hasta que destruyen el diente.

Así aparecen las caries, también pueden formarse flemones e inflamaciones de las encías, por lo que éstas sangran con facilidad y duelen.

Para impedir el ataque de las bacterias, lo primero es eliminarlas, tenemos dos armas poderosas: El cepillo y la pasta dentrifica con fluor. Pero el cepillo tiene que llegar a todos los rincones; si no, no será eficaz.

Para cepillarte bien:

Cepíllate primero la parte de delante de los dientes, los superiores hacia abajo y los inferiores hacia arriba, es decir, desde la encía al borde del diente, haz lo mismo por dentro, sin olvidarte  las muelas del final, asegúrate de haber cepillado todos los dientes, y ahora cepíllalos por donde masticas.

Para que los niños se cepillen los dientes todos los días, es importante:

Que tengan un cepillo de dientes sólo para ellos y pasta dentífrica con flúor.

Que se les reconozca cuando se lavan los dientes, haciéndoles notar lo limpios que quedan y lo bien que huele su boca.

Lo más importante es darles ejemplo.

Recuerda:

Cepilla tus dientes todos los días después de cada comida al menos durante 2-3 minutos. Nunca olvides hacerlo antes de acostarte.

Los alimentos ricos en azúcares son perjudiciales para los dientes, pues facilitan la aparición de caries. Intenta evitarlos y siempre que los consumas es importante cepillarse bien después.

El flúor fortalece el esmalte de los dientes, haciéndolos más resistentes a las caries. Conviene que hagas enjuagues semanalmente en el colegio o en casa supervisado por tus padres.

Acude regularmente al dentista, él te ayudará a conservar tus dientes sanos.

Fuente: MadridSalud

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