Poesías Infantiles

Las poesías infantiles aportan a los más pequeños de la casa vocabulario nuevo, estimulan la memorización y la atención.

Además el niño descubre la entonación y la musicalidad de las palabras. Una excelente opción para enseñarles divirtiéndose con estos recursos educativos.

cuentas lechera

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

Las cuentas de la Lechera

-Levántate, Carmela;
bastante has descansado,
y hay que madrugar mucho,
que es día de mercado.

-Ay, madre, madrecita,
ay, madre, ¡qué he soñado!
Una fortuna grande
en sueños he ganado.

-Los sueños, hija mía,
son ilusiones cortas;
agarra la lechera
y a ver cómo te portas.

Poesías Infantiles Bill el Pecas

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

Bill el Pecas

Soy Cheriff de Pecas City
y estoy sólo en mi oficina
por si viene algún bandido
y se arma la tremolina.

Soy un agente muy serio
con los modales muy finos,
los buenos son mis amigos
y a los malos doy castigo.

Rin… rin… suena el aparato…
¿Qué dice usted que pasó?
¿Asaltó la diligencia
el malvado Barrigón?

el gnomo

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

El Gnomo

Tomy es un lindo gnomo
de gorrito encarnado
que vive en una seta
en el bosque encantado.

Una noche tranquila,
muy feliz y contento,
se dispone a leer
su más bonito cuento.

Pero de pronto entran
en su linda casita
dos preciosas libélulas
moviendo sus alitas.

 sonatina, la princesa esta triste

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Sonatina - Rubén Darío (1867-1916, Nicaragua) Con vídeos de la poesía recitada y canción con ilustraciones

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. 
La princesa está pálida en su silla de oro, 
está mudo el teclado de su clave sonoro, 
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. 
Parlanchina, la dueña dice cosas banales, 
y vestido de rojo piruetea el bufón. 
La princesa no ríe, la princesa no siente; 
la princesa persigue por el cielo de Oriente 
la libélula vaga de una vaga ilusión.

Poesías Infantiles - Memorias del Circo - Ramón López Velarde

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

Memorias del Circo - Ramón López Velarde (1888-1921, México)

Los circos trashumantes,
de lamido perrillo enciclopédico
y desacreditados elefantes,
me enseñaron la cómica friolera
y las magnas tragedias hilarantes.
El aeronauta previo,
colgado de los dedos de los pies,
era un bravo cosmógrafo al revés
que, si subía hasta asomarse al Polo
Norte, o al Polo Sur, también tenía
cuestiones personales con Eolo.
Irrumpía el payaso
como una estridencia
ambigua, y era a un tiempo
manicomio, niñez, golpe contuso,
pesadilla y licencia.

coche pombo

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

El Coche - Rafael Pombo

¡Triqui!
¡Traque!
¡Juipi!
¡Juape!
¡Arre!
¡Hola!
¡Upa! ¡Vivo!, ¡Carambola!

Así del pescante,
feroz, jadeante,
se explica el cochero
de un coche viajero
que alzando humareda
y atroz polvareda
veloz bamboleante,
más brinca que rueda.

poesias para niños

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

La Sirenita

Una sirenita linda
vive en aguas de cristal
tiene colita de plata
y collares de coral.

Celebra su cumpleaños
e invita a sus amiguitos
los marineritos peces,
valientes y formalitos.

Es perfecta cocinera
y pone al horno un pastel
que luego comerán todos
con un vasito de miel.

El Abanico de la Verdad

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

El Abanico de la Verdad

En un lugar de Castilla
habitaban Olga y Rosa.
Olga era fina y hermosa
altiva y vanidosilla.
En cambio, su hermana Rosa,
era modesta y sencilla
y aunque algo fea y chatilla,
era también muy graciosa.

A una anciana que vivía
en la más triste pobreza,
Rosa, llena de terneza,
su soledad socorría
con su dulce compañía.

Cuidaba de su alimento,
le daba abrigo y calor.
La ancianita, a tanto amor,
mostraba agradecimiento,
con lágrimas de contento.

luzbelin

Recursos Educativos - Poesías Infantiles

Luzbelin

Luzbelin es un diablillo
muy travieso y juguetón
Ya veréis lo que "por pillo"
le ocurrió en una ocasión.

A los niños asustaba
y con muy mala intención
sus globitos reventaba
sin ninguna compasión.

Tras de un árbol se escondió
y sacando el tridente
en el suelo lo apoyó
aguardando impaciente.

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