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perdida bebe

Existe un porcentaje no despreciable de mujeres que pierden a sus hijos por distintas causas, cuando están a punto de nacer o nada más nacidos. Partos prematuros, errores médicos, complicaciones de último momento. ¿Qué ocurre después?.

Nadie sabe muy bien cómo ayudar a esos padres o qué actitud tomar. Los duelos por las muertes perinatales a veces no son reconocidos ni expresados públicamente. Pero ese bebé existía para esa familia, y su pérdida necesita un duelo posterior.

En algunos casos ese duelo se ve entorpecido o ignorado por la presión médica, social o incluso familiar. Al igual que cuando se sufre la pérdida de un ser querido, un familiar o un amigo, el duelo perinatal tiene varias fases: negación, incredulidad, confusión, shock, enfado, rabia, tristeza, depresión, añoranza, desesperación, culpa y vergüenza. No siguen necesariamente un orden. Pero es bueno conocerlo y asumir que hay que pasar por ello para poder, ya no superarlo, sino aprender a vivir con ello.

Cuando una madre recibe una mala noticia acerca de su bebé aún no nacido, los expertos recomiendan ante todo inducir un parto vaginal. Es muy importante por varios motivos. Desde el punto de vista físico esto asegura una mejor recuperación de cara a siguientes embarazos y partos. Desde el ámbito psicológico el poder dar a luz a ese hijo las ayuda a sentirse realizadas y más tranquilas por haber tenido la oportunidad de parir a ese hijo.

Cuando un hecho así sucede, los hospitales o clínicas tienen un papel fundamental, ya que el apoyo a esos padres dolientes comienza en el mismo momento del ingreso, o del parto. Los profesionales sanitarios deben estar formados e informados de cómo actuar en esos casos, para de ese modo poder ayudar a las familias en esos difíciles momentos.

Gestos como no mezclar madres dolientes con madres parturientas, apoyo psicológico, explicaciones médicas, información de grupos de apoyo, son fundamentales y necesarios en estos casos.

En hospitales de nueva creación ya se habla de “circuitos de duelo”, dentro del área maternal. No se mezclan padres que han perdido un bebé con otras famitas, y se asigna un espacio concreto para dicho duelo. Esta iniciativa debería ser copiada por muchos hospitales maternales a fin de facilitar la recuperación de la familia.

Por doloroso que sea debemos darnos cuentas que estos casos suceden, y cuando esto pasa los profesionales sanitarios han de estar capacitados para poder afrontar y ayudar a los padres. Se debe asumir que se trata de un duelo, y apoyar a las familias lo máximo posible.