ninos celosos

Cuando llega un hermanito a casa, muchos padres se enfrentan con un sentimiento temido y a la vez esperado, los celos.

Los celos infantiles son un comportamiento afectivo a través de los cuales los niños expresan su miedo a ser abandonados y su temor a perder a su referente, que suele ser la madre.

Los celos pueden empezar a aparecer a partir del año y medio de vida y esta conducta (totalmente normal) puede continuar hasta los siete años. Se ha comprobado que es más frecuente entre los niños que entre las niñas.

¿Qué pueden hacer los padres?, lo primero que deben tener en cuenta es que la conducta celosa desaparecerá espontáneamente. Es un comportamiento habitual y normal entre niños, más cuando llega un hermano pequeño a casa. Si el niño es inseguro, las posibilidades de que tenga celos aumentarán. Es muy importante trabajar la autoestima del niño, la seguridad en sí mismo. Elogiar sus actos, su conducta, si es generoso con el hermano, si le permite compartir sus juguetes. Los padres debemos siempre evitar las comparaciones, pues generan sentimientos negativos, envidias.

Es importante conseguir que cada hijo sea protagonista y asuma su papel en el seno de la familia. Esto fomenta la seguridad personal, la autoestima y el desarrollo personal de cada individuo.

Pero además es muy frecuente que entre hermanos aparezca la rivalidad, y se confunden con los celos. La rivalidad no es un comportamiento constante, sino variable. Habrá etapas en las que los hermanos se pelearán o enfrentarán mucho, mientras que en otras su relación será más pacífica, cordial y llevadera.

Para poder distinguirlo bien debemos tener presente que la característica principal de los celos es el temor a perder el cariño de otra persona, generalmente de la madre o el padre.

Los padres pueden ayudar para que esto no suceda:

  • Propiciar un clima familiar de igualdad, confianza y cariño.
  • Hacer participar por igual a los hijos en las actividades familiares, desde atender las labores domésticas, hasta las salidas y escapadas familiares.
  • Promover juegos de mesa, charlas de sobremesa, actividades donde todos los miembros de la familia participen y todos tengan su papel y rol individual.
  • Enseñar a pedir perdón cuando algo se ha hecho mal, las disculpas entre hermanos evitarán muchos malos entendidos. Normas de educación básicas como pedir las cosas por favor, o dar las gracias favorecen un comportamiento más fluido y menos tenso.
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