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trastorno bipolar, psicosis maníaco-depresiva, trastorno afectivo

¿En que consiste el trastorno o desorden bipolar?

El trastorno bipolar es un trastorno de salud mental que anteriormente se llamaba psicosis maníaco-depresiva. La afección generalmente se caracteriza por un estado de ánimo que "oscila" desde un estado depresivo en el que un individuo puede sentirse deprimido y letárgico a una fase maníaca que puede hacer que se sienta hiperactivo y euforico.

En una persona sana, los cambios de humor generalmente son transitorios y duran unas horas o un día. Sin embargo, en el caso del trastorno bipolar, los estados de ánimo pueden durar semanas o meses, siendo el estado de ánimo normal la excepción.

Síntomas del trastorno bipolar

La fase depresiva

A menudo es la fase depresiva la que ayuda a identificar a una persona con trastorno bipolar. La mayoría de los pacientes son inicialmente diagnosticados con depresión y el tratamiento se inicia antes de que se manifieste la fase maníaca. La depresión generalmente se caracteriza por:

  • Sentimientos de inutilidad, tristeza, infelicidad, desesperanza o vacío.
  • Pérdida de interés en actividades que anteriormente se disfrutaban.
  • Dificultad para dormir y permanecer dormido o períodos de sueño inusualmente largos.
  • Pérdida de apetito.
  • Pensamientos suicidas.

La depresión puede estar presente en diversos grados y puede ser grave, moderada o leve. La forma leve de depresión generalmente se caracteriza por un estado de ánimo bajo (distimia) que puede durar semanas.

La fase maníaca

La fase maníaca se caracteriza típicamente por sentimientos de excesiva felicidad, dificultad para dormir debido al estado de emoción o excitación, hiperactividad, euforia, conducta desordenada. La psicosis también puede aparecer, y el paciente experimenta alucinaciones o delirios.

Las personas que experimentan una fase maníaca pueden asumir muchas actividades o proyectos, pero no pueden realizar actividades orientadas a objetivos debido a una tendencia a distraerse fácilmente. La fase maníaca también puede llevarlos a gastar excesivamente en cosas que realmente no necesitan. Además, esta fase a menudo se caracteriza por una mayor cantidad de comportamientos de alto riesgo que incluyen tener sexo impulsivo con personas desconocidas o realizar inversiones comerciales espontáneas.

-Hipomanía

La hipomanía es un estado de mayor energía y actividad que es de menor intensidad que durante la fase maníaca. Los síntomas generalmente duran alrededor de una semana y no requieren manejo de emergencia.

-El estado mixto

El estado mixto es cuando existen síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Un individuo puede, por ejemplo, sentirse lloroso durante una fase maníaca o experimentar patrones de pensamiento acelerados y excitados durante una fase depresiva.

El trastorno bipolar se diagnostica si una persona tiene varios síntomas maníacos o depresivos la mayor parte del día, con pocas fases de estado de ánimo estable. Los cambios de humor deben ocurrir diariamente o casi todos los días durante un período de al menos una a dos semanas para que se confirme el diagnóstico.

Diagnóstico y tratamiento del desorden bipolar

El trastorno bipolar se evalúa utilizando pruebas psicológicas y un examen detallado del historial de síntomas, y la duración de los episodios depresivos y maníacos. La incapacidad para dormir es una complicación común tanto en la fase maníaca como en la depresiva. Durante las fases maníacas, la persona puede sentirse demasiado "conectada" o excitada para dormir, mientras que durante las fases depresivas puede sentirse demasiado baja y triste para dormir.

También se recomienda un escáner cerebral y análisis de sangre de rutina. Estas pruebas pueden ayudar a detectar afecciones cerebrales como un tumor cerebral o un accidente cerebrovascular que también pueden causar síntomas de alteración de la salud mental. La sangre también se analiza para controlar los niveles de hormonas, como la hormona tiroidea.

Una vez que se descartan otras condiciones médicas, se realiza una evaluación detallada de la salud mental, por lo general por un un psiquiatra. Se evalúan los antecedentes familiares del paciente de trastorno bipolar u otras enfermedades mentales como la esquizofrenia o la depresión, así como los síntomas del paciente, incluida su duración, desencadenantes del inicio y la gravedad. La historia puede obtenerse tanto del individuo en cuestión como de su familia, parientes cercanos o cónyuge.

El tratamiento del trastorno bipolar se centra en reducir la gravedad de los episodios maníacos y depresivos y ayudar a los pacientes a llevar una vida lo más cercana posible a la normalidad. No existe una cura conocida para la afección y el tratamiento por lo general implica una combinación de medicamentos y asesoramiento o psicoterapia.

Si no se trata, las fases maníacas o depresivas pueden durar meses e incluso hasta un año. Las fases depresivas son particularmente dañinas, ya que pueden llevar a pensamientos suicidas e insta a actuar sobre ellos. Con el tratamiento, los síntomas generalmente desaparecen después de alrededor de tres meses y se restablece el estado de ánimo estable.

Esquema de tratamiento

Medicación antidepresiva

Se utilizan medicamentos como estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos y antipsicóticos. El litio, generalmente se prescribe por períodos de 6 meses, ayuda a prevenir episodios de manía y depresión. El uso de litio puede provocar efectos secundarios graves, como vómitos y diarrea, por lo que es necesario controlarlo periódicamente. Además, el medicamento no debe suspenderse bruscamente, ya que puede provocar un brote de síntomas. Los antidepresivos ayudan a controlar la depresión y previenen pensamientos suicidas, mientras que los antipsicóticos pueden reducir la psicosis.

Los medicamentos anticonvulsivos también pueden actuar como estabilizadores del estado de ánimo.

Habitos saludables: Las modificaciones de estilo de vida incluyen ejercicio regular, una dieta sana y equilibrada, reducir la ingesta de cafeína y alcohol y dejar de fumar o cualquier abuso de sustancias.

Las intervenciones terapéuticas para el trastorno bipolar incluyen:

La psicoterapia, la terapia cognitivo-conductual y el asesoramiento ayudan al paciente a sobrellevar la depresión y brindan asesoramiento sobre cómo llevar una vida lo más normal posible.

Terapia conductual cognitiva o asesoramiento: Estos enfoques tienen como objetivo alterar el pensamiento negativo y los patrones de comportamiento que conducen a la dificultad para hacer frente a la condición.

Orientación centrada en la familia: Este enfoque está dirigido a familiares y cuidadores, proporcionándoles apoyo y orientación para hacer frente a los impactos del trastorno bipolar en las relaciones familiares. La persona que padece el trastorno bipolar, su pareja y los miembros de su familia deben entender la importancia de cumplir con los medicamentos, como los estabilizadores del estado de ánimo, y ser capaces de identificar los síntomas de un episodio de depresión o manía severa que se aproxima.

Terapia de grupo: Asesorar a las personas como parte de un grupo puede mejorar su capacidad para sobrellevar los síntomas de su enfermedad. Identificarse con otras personas que padecen trastornos similares puede aliviar los sentimientos de aislamiento o soledad que puede causar la convivencia con enfermedades mentales. Además, los programas basados ​​en habilidades pueden ayudar a los pacientes a aprender a lidiar con los efectos secundarios de los medicamentos, problemas en el lugar de trabajo y problemas de relación.

Terapia electroconvulsiva (TEC): La TEC se usa en casos graves de trastorno bipolar, donde la medicación y/o la psicoterapia no han podido ayudar a un individuo. Se administra un relajante muscular y un anestésico para que el procedimiento sea indoloro y sin ansiedad. En promedio, los tratamientos con TEC duran entre 30 y 90 segundos y el paciente generalmente se recupera después de alrededor de 5 a 15 minutos. Algunos efectos secundarios del procedimiento incluyen confusión, desorientación y pérdida de memoria.