Otras Poesías

Poesías variadas sin clasificar.

Recursos educativos - Poesías infantiles

Mi cole

Poesías infantiles sobre el colegio

Mi cole es muy grande,
muy grande, grandón;
más grande que un globo,
más grande que yo;
más grande, más grande
que Lola y Ramón.

Recursos educativos - Poesías infantiles

La cometa

Poesías infantiles, la cometa

Vientecillo, sopla un poco,
que hemos venido a jugar.
Sube mi cometa al cielo
y déjala planear.

Recursos educativos - Poesías infantiles

Mi casa

mi-casa

Mi casa es bonita,
mi casa es alegre,
y yo estoy contento
¡pues todos me quieren!

Recursos educativos - Poesías infantiles

Las hojas de otros libros

Las hojas de otros libros

Las hojas de los libros
de la tortuga,
son de lechuga.

Las hojas de los libros
de la cigarra,
hojas de parra.

Recursos educativos - Poesías infantiles

Molinos o gigantes

Molinos o gigantes

Reían los molinos.
Callaban los gigantes.
Los vio con su escudero
el caballero andante.

Gigantes o molinos.
Molinos o gigantes.
Con Don Quijote a cuestas
temblaba Rocinante.

Recursos educativos - Poesías infantiles

El juego de hablar bajito

 hablar-bajito

Es un juego muy bonito
el juego de hablar bajito.

Si grito me pongo feo
y me duele la garganta.
Además dice mi madre
que si grito no me aguanta.

Recursos educativos - Poesías infantiles

A la pereza

A la pereza

¡Qué dulce es una cama regalada!
¡Qué necio, el que madruga con la aurora,
aunque las musas digan que enamora
oír cantar un ave la alborada!

Recursos educativos - Poesías infantiles

A una amiga

A una amiga

Un queso, Carmen bella, me enviaste,
paisano del ilustre Calatrava,
y después una caja de guayaba...
lo dulce y lo salado: ¡qué contraste!

Recursos educativos - Poesías infantiles

Panorama

panorama 

Un parque inmenso:
con sus glorietas,
sus avenidas
y sus misterios.

Un verde estanque:
con su agua inmóvil,
con sus barquillas
y con sus ánades.

Recursos educativos - Poesías infantiles - Poemas fantásticos

La gallina de los huevos de oro

huevos-oro

Érase una gallina que ponía
un huevo de oro al dueño cada día.
Aun con tanta mala ganancia contento,
quiso el rico avariento
descubrir de una vez la mina de oro,
y hallar en menos tiempo más tesoro.
Mató, abrió el vientre de contado;
pero, después de haberla registrado,
¿Qué sucedió? Que muerta la gallina
perdió su huevo de oro y no halló mina.

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