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Las llamadas "normas sociales" parece que ya no están de moda. Muchas de ellas vienen de tiempos muy antiguos y pensamos que son costumbres caducas. Incluso muchos las evitan pensando que es preferible exhibir una actitud personal que le muestre ante los demás como una mujer o un hombre de "ideas propias". Se trata de un grave error.

Aunque en las películas siempre da muy buenos resultados, en el mundo real, ante una persona con educación, que jamás le llamará la atención sobre su actitud, quedará como un patán o un mentecato. Imagínese que ocurrirá si de esa persona depende su futuro empleo o un ascenso en el trabajo actual.

Estas normas se establecieron para evitar problemas, situaciones tirantes y conflictos que, además deben demostrar ante los demás nuestra valía personal, el respeto que tenemos por nuestros semejante y el autocontrol que poseemos.

En muchas ocasiones nuestra inteligencia será medida por cómo seamos capaces de aplicarlas.

Si no le indican el vestuario no intente impresionar con su ropa. En una boda, por ejemplo, no olvide que los que deben destacar son los novios y los padrinos, no intente sobresalir tanto que lo puedan confundir con uno de ellos. Tampoco caiga en el exceso contrario y lleve una ropa capaz de hacerles pensar que no se ha cambiado para la ocasión.

La puntualidad es importante. La cortesía permite un retraso máximo de diez minutos. Jamás se presente antes de la hora fijada.

Si decide llevar un pequeño regalo, o las circunstancias lo obligan, procure que no sea un postre o una botella de vino; a no ser que tenga la confianza necesaria con sus anfitriones o lo haya convenido antes con ellos. El regalo debe entregarse a la señora de la casa, y solo se lo dará al señor si la fiesta esta dedicada a él.

Los hombres se saludan estrechándose la mano de forma firme pero sin apretar en exceso. Es muy desagradable notar una mano fofa y sin vigor. Las mujeres deben besarse al saludarse, siempre sin prácticamente rozarse para evitar estropear el maquillaje. Tanto hombres como mujeres, cuando saluden a la anfitriona, pueden besarla si tienen confianza con ella, de lo contrario una ligera inclinación de cabeza será suficiente.

En las presentaciones debe presentar a la persona más joven a la de más edad, el caballero a la dama y la de menor rango social a la de mayor.

Coma o beba con moderación. Cuando no quiera algo simplemente diga "no, gracias" evitando gesticular o hacer muecas. No pregunte por los ingredientes de un plato mientras come. Si está muy interesado en la receta puede preguntar por ella después, siempre que esté seguro de que la anfitriona es la que lo cocinó.

Si necesita ir al baño no se le ocurra anunciarlo con comentarios "graciosos"; simplemente diga "¿me disculpan un momento?

Puede provocar sin intención un pequeño accidente, como derramar el vino, manchar un vestido o romper una copa; entonces pida disculpas y ofrézcase con sinceridad a reparar el daño causado, siempre sin insistir demasiado.

A la hora de la despedida diga "adiós" con sencillez y sin hacerlo largo. No se quede a solas con las personas que le han invitado. Simplemente agradezca la invitación y si le ha gustado algo no lo elogie en particular, no se refiera a algo específico, realice el elogio en general por la fiesta.