hábitos de alimentación saludable, para promover la salud y prevenir enfermedades.

Recomendaciones sobre hábitos de alimentación saludable, para promover la salud y prevenir enfermedades.

La creación de hábitos alimentarios sanos durante la infancia es muy importante por los siguientes motivos:

  • Una alimentación equilibrada contribuye a un correcto crecimiento y desarrollo del niño.
  • La adopción de buenos hábitos alimentarios durante la infancia, favorecerá el mantenimiento, en la edad adulta de los mismos, contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y algunos tipos de cánceres.
  • Un niño que no se alimenta de forma equilibrada puede sufrir trastornos de nutrición: anemia, sobrepeso, obesidad, desnutrición y otros como caries, problemas de aprendizaje y de conducta.
  • Unido a una buena alimentación es muy importante realizar actividad física. Los niños adquieren los hábitos alimentarios, principalmente en la familia, a través de los modelos que les ofrecen sus padres, hermanos, abuelos y otros adultos significativos de su entorno, por ello es muy importante nuestro ejemplo; dichos hábitos comienzan a establecerse/ adquirirse en la niñez temprana, a partir del segundo año de vida; se consolidan antes de los 10 años y persisten, en gran parte, en la edad adulta. Es muy importante hacer por lo menos una comida en familia al día.

Otras recomendaciones para toda la familia:

  • La dieta equilibrada (en energía y nutrientes) debe contemplar 3 comidas principales y 1-2 ligeras (merienda y recreo).

  • La dieta cuanto más variada, más equilibrada. Ofrecerles repetidamente los nuevos alimentos antes de concluir que no les gusta. Está demostrado que un niño necesita entre 8 a 10 exposiciones a un alimento determinado para poder observar un aumento de su aceptación (la familiaridad y la exposición repetida aumenta su consumo). Las dietas con poca variedad de alimentos pueden ser deficitarias en nutrientes. Preparar pequeñas raciones, los platos que sean atractivos a la vista (colores, formas). 0frecer los nuevos alimentos con otros que le gusten y le sean familiares. Prepararles los alimentos con técnicas culinarias y presentaciones distintas.

  • Es muy importante entre 1-3 años aprender a masticar correctamente: introduciendo pequeñas cantidades de comida, con paciencia y tiempo; ensalivando correctamente, incluyendo de forma progresiva alimentos con texturas diferentes. La masticación favorece también el desarrollo del aparato fonador, con el que articulamos / producimos palabras.

  • Reducir el consumo de sal, así como el consumo de azúcar.
  • Limitar el consumo de productos de pastelería, chucherías, bollería, patatas fritas, “ganchitos”… por su riqueza en grasa saturada (sobre todo de coco y palma), ácidos grasos trans, colesterol y sal. Estos productos tienen mucho contenido energético y escaso valor nutritivo. Son productos de fácil acceso, muy publicitados, baratos y eso hace que sean consumidos, en exceso por la población. Además corremos el riesgo de que estos alimentos les sacien y no coman a su hora (comida, cena, merienda) lo que deben comer. Tampoco se deben utilizar como sustitutos de la merienda o “almuerzo/recreo”.
  • Evitar el consumo de bebidas blandas (refrescos, zumos comerciales), por su escaso valor nutricional y por la cantidad de azúcares que contienen. Las bebidas recomendadas son el agua, la leche y los zumos naturales.
  • Si su hijo come en el colegio deberá conocer su menú, para así poder complementar su dieta con el resto de comidas que realiza en su casa.

  • Se aconseja el consumo de productos frescos y del tiempo y cuando ello no sea posible los alimentos congelados.

  • Evite el consumo de comidas preparadas/precocinados.
  • Es recomendable estimular la práctica de la actividad física apropiada a su edad.
  • No cometa el error de no darle a su hijo los alimentos que a usted no le gustan.
  • Establecer un horario regular de comidas y realizar alguna en familia; comer despacio y sin distracciones (TV, video, juegos). La hora de la comida o cena debe ser lo más distendida y agradable posible.

  • Los niños pequeños no comen bien si están muy cansados y hay que tenerlo en cuenta para establecer los horarios de juegos y comidas. Tampoco comen bien si antes han comido snack, chucherías...

  • No forzar a un niño a que coma o coma más. No se debe ser ni muy permisivo, ni muy rígido e inamovible; no se deben utilizar los alimentos como premio o castigo. Tampoco hay que felicitar al niño que come bien. El que el niño intente agradar a los que le rodean con el acto de comer puede desembocar en una sobrealimentación.

  • Chucherías: tienen muchos azúcares y grasas, sin embargo no suelen contener nutrientes esenciales. Es decir “engordan pero no alimentan” (calorías vacías). Además cuando se consumen chucherías se reduce el apetito y posiblemente la comida que se haga a continuación sea incompleta.

  • Merienda y almuerzo (recreo): no deben interferir negativamente en el proceso de digestión de la comida del mediodía o de la cena, por ello se aconsejan pequeñas cantidades, evitando así que pierdan el apetito. Hay que cuidar no sólo el tipo de alimentos sino la ración de los mismos. No obstante, las cantidades a ingerir dependerán de las necesidades de cada persona y de la actividad desempeñada. Se aconseja variar cada día: fruta, bocadillo pequeño, lácteos, frutos secos no fritos y sin sal...

  • Acostúmbreles a lavarse las manos antes de comer y a cepillarse los dientes después de comer.

  • No se deje “engañar por la publicidad”. Los alimentos que se publicitan no siempre son los mejores desde un punto de vista nutritivo.

  • Cuando compre alimentos lea la composición de los mismos: evitar consumir aquellos alimentos que contengan grasas parcialmente hidrogenadas o no especifique el tipo de grasa utilizada en su elaboración. Los aceites más saludables son: aceite de oliva (preferible), girasol o maíz.
  • Cocine sano: reduzca los fritos e incremente los alimentos cocinados a la plancha, hervidos o asados. Acostúmbreles a los sabores naturales; evite condimentar los platos con salsas industriales, no utilice los caldos concentrados (cubitos). Evite los preparados de (purés, sopas, salsas).

  • Cuando se coma fuera de casa, evitar los sitios/lugares de “comida basura”.

Fuente: LaRiojaSalud

¿Cuánto amor sientes por ti? Ámate y cuídate

También puedes leer: 

Alimentación y cocina sana para toda la familia