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Desarrollo Psicomotor y Emocional de 0 a 2 años

El desarrollo psicomotor y emocional está estrechamente relacionado con la adquisición de habilidades. Los avances en la etapa infantil van lográndose poco a poco, siguiendo una secuencia constante, lógica y progresiva. Hay grandes variaciones en la evolución de cada niño o niña, por lo que no existe un esquema muy rígido o estricto a seguir.

De 0 a 6 meses

El primer signo apreciable del desarrollo psicomotor del niño o niña es la sonrisa automática, que consiste en un esbozo de sonrisa que se dibuja en el rostro cuando se encuentra relajado, dormido o después de comer. Habitualmente se observa a la cuarta semana de vida, aunque en algunos niños o niñas puede detectarse antes. Más adelante, hacia el tercer o cuarto mes, aparece una sonrisa verdadera, voluntaria y activa, sonrisa social.

A los dos meses el bebé comienza a sostener la cabeza por breves momentos, a partir del tercer mes la mantiene de forma estable. Entre los seis y los ocho meses, ya pueden mantenerse sentados sin apoyo.
La manipulación es muy importante, pues indica una buena coordinación visual y motora, así como un aumento del interés por el entorno. A los cinco meses es habitual que el niño o niña coja objetos de forma simultánea y los cambie de mano.
Es importante establecer una relación afectiva positiva entre el niño o niña y los padres.
Es muy importante el contacto físico, hablarle, cantarle, etc. Y según van cumpliendo meses, llamar su atención buscando su respuesta y sonrisa, intentar que siga con la mirada objetos y colores llamativos, darle cosas con diferentes texturas, incitarle a buscar objetos, ofrecerle juegos con sonidos y colores intensos y sobre todo jugar mucho con ellos

De 6 a 12 meses

La edad en que los niños y niñas se ponen de pie y empiezan a andar sin apoyo es muy variable. Hay algunos muy precoces que lo hacen a los nueve o diez meses y otros más lentos entre los 14 y 16 meses.
En esta etapa descubre el entorno que le rodea y mantiene una relación afectiva muy fuerte con los padres, por lo que necesitará sentirse cerca de ellos frecuentemente.
A lo largo de esta etapa se pueden ir haciendo las siguientes actividades: Estimular el apoyo de los brazos, dar palmadas, hablarle, presentarle objetos nuevos y vistosos, contarle cuentos, potenciar el gateo, juegos que fomenten su independencia como el cucu-trastras o esconderse, estimular la coordinación de sus manos, ayudarle a iniciar la marcha e ir estimulándole poco a poco, hacer torres de cubos, etc.

De 12 a 24 meses

Durante esta etapa el niño o niña continúa su desarrollo, adquiriendo las siguientes habilidades:

12 meses: Recorre solo pequeños trayectos y con pequeños puntos de apoyo, escucha las palabras con mayor atención y repite palabras familiares bajo la influencia de la imitación, expresa claramente rasgos de miedo, afecto, celos, simpatía, etc.

18 meses: Puede ponerse de pie prescindiendo de toda ayuda, Puede trepar a una silla o sofá, señala dibujos, arroja objetos, si se le pide verbalmente, señala la nariz, ojos, boca… Posee un vocabulario de 10 palabras, empieza a reclamar (mío, tuyo). A esta edad no sirve la disciplina severa ni la persuasión, ya que no existe el sentimiento de culpa.

24 meses: Es menos acaparador con su madre, su movilidad aumenta, sus juegos son en solitario, resiste más en una actividad, tiene un gran sentido de posesión con objetos y juguetes, los pronombres mío, tuyo, mí y yo se empiezan a usar en este orden, cuenta sus experiencias convirtiendo el pasado en presente o futuro, progreso del control manual.

Es muy conveniente motivar al niño o niña, participando en todos sus juegos, conversar con ellos y proporcionarles juegos y juguetes que estimulen su curiosidad y capacidad de investigación.

Consejos para estimular el lenguaje.

Darle tiempo para expresarse, Aprovechar todas las ocasiones para hablarle y comentar lo que hace o presencia, utilizar un lenguaje apropiado, no hablarle con demasiada rapidez sino alargando un poco las sílabas, respetando la puntuación y acompañándolo siempre con los gestos.

Comportamiento de los padres ante caprichos y desobediencias

No proteger demasiado al niño o niña para que pueda experimentar sus frustraciones. Enseñarle a distinguir entre necesidad y capricho.
Los niños y niñas deben aprender a jugar sólos o con amigos y amigas.
Las normas de comportamiento deben ser consensuadas por ambos progenitores, evitando las actuaciones contradictorias.
Mantener con el niño o niña una actitud positiva, con frases de apreciación y valoración cuando corresponda, sin críticas continuas que le trasmitan inseguridad.
No imponer las cosas a través de castigos corporales o chantajes. Hay que explicar y tratar de convencer y si el niño no razona, debe mantenerse la posición tomada con firmeza y sin perder la calma.