La realidad es que existen diferentes emociones que son más o menos gratificantes desde un punto de vista emocional. Por ejemplo, a nivel anímico, te sentirás mucho mejor cuando sientes alegría, gozo, satisfacción, paz interior, plenitud… que cuando te dejas arrastrar por la tristeza, la rabia, el rencor o la culpa.

La culpa es una palabra que en sólo cinco letras consigue transmitir todo el peso que experimentan aquellos que no pueden perdonarse a sí mismos por un hecho de su pasado.

La culpa puede arrastrarse durante años, por ello, siempre es bueno liberarse a tiempo, entender que el ser humano actúa siempre como mejor sabe en base a su madurez. Está claro que hoy no harías las mismas cosas que ayer, pero nunca olvides que hoy eres un poco más sabio que ayer pero menos que mañana. Es decir, el conocimiento propio de la experiencia es un grado que te ayudará a crecer y a mejorar a nivel vital. Disfruta de la vida y del ahora. Sin duda, puede que para superar un problema grave del ayer tengas que necesitar de la ayuda de un psicólogo que te escuche y que te oriente. No te preocupes porque pedir ayuda no es un signo de debilidad sino de fortaleza mental y también de humildad.

El perdón es el medio por el que podrás llegar a liberarte de la culpa. En caso de que lo necesites, no lo dudes y vuelve a pedir perdón a la persona a la que crees que pudiste herir. Pero en cualquier caso, debes estar preparado para que el otro no pueda darte su perdón. Es libre, en cualquier caso, eso no debe condicionarte a ti a la hora de perdonarte a ti mismo porque todos somos humanos y todos cometemos errores.