Madre agobiada y cansada

¿Te ha pasado alguna vez que acuestas a tus hijos, te sientas por fin en el sofá y, en lugar de descansar, empiezas el repaso? «Hoy he gritado. Le he puesto dibujos para poder cocinar. Esa otra madre lleva a sus hijos a natación, inglés y ajedrez, y yo no llego ni a prepararles una merienda decente». 😩

Si te suena, quédate. Lo que sientes tiene nombre (aunque no sea oficial), le pasa a muchísimas madres y, spoiler: Casi nunca tiene que ver con lo buena madre que eres, sino con lo exigente que se ha vuelto el listón. 💛

¿Qué es el síndrome de la impostora materna?

Es la versión maternal del famoso síndrome del impostor: La sensación persistente de que no estás a la altura, de que lo que haces no cuenta y de que, tarde o temprano, alguien se dará cuenta de que no sabes lo que haces. Y todo esto a pesar de que tus hijos están cuidados, queridos y bien atendidos.

Un par de aclaraciones importantes para que no te líes:

  • No es un diagnóstico clínico. El síndrome del impostor no aparece como trastorno en el DSM, el manual de referencia de la psiquiatría. Es un patrón de pensamiento, no una enfermedad.
  • No es nuevo. Las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes describieron el "fenómeno del impostor" en 1978, observando a mujeres con carreras brillantes que atribuían sus logros a la suerte. En la maternidad se le ha llegado a llamar momposter en medios y foros.
  • Dudar un poco es normal. Nadie nace sabiendo criar. El problema aparece cuando la duda es constante, te acompaña a todas horas y te impide disfrutar de lo que sí haces bien.

Señales de que podrías estar viviéndolo 🔍

No hay un test oficial, pero estas pistas suelen repetirse:

  • Minimizas tus aciertos («es lo mínimo») y agrandas tus fallos («soy un desastre»).
  • Te comparas con otras madres y siempre sales perdiendo.
  • Te cuesta aceptar un cumplido o una ayuda sin pensar que no la mereces.
  • Sientes que tienes que "compensar" cualquier cosa: trabajar, descansar, comprar comida preparada...
  • Te da miedo que alguien (suegra, pediatra, profe) descubra que no lo haces bien.
  • Terminas el día agotada y con la sensación de que, aun así, no ha sido suficiente.

¿Por qué te sientes así si lo estás haciendo bien?

Aquí viene lo que casi nadie te cuenta: la sensación de ser una mala madre rara vez nace de que lo seas, sino del contexto en el que crías.

Una encuesta de la ONG Make Mothers Matter a 9.600 madres de 12 países europeos, entre ellos España, dibuja ese contexto. Según recogió Infocop, el órgano de información del Consejo General de la Psicología de España, al menos el 63 % de las tareas domésticas y de cuidado las asumen las madres en solitario y el 41 % siente que su papel no está reconocido por la sociedad. En España, además, el estudio señala niveles de ansiedad del 42 % (frente al 32 % de media europea) y de burnout del 21 % (frente al 18 %), según publicó ¡Hola!. Más de siete de cada diez españolas dicen sentirse mentalmente sobrecargadas.

Traducido: No es que seas floja ni que te falte instinto. Es que llevas una mochila enorme y, encima, te piden que sonrías mientras la cargas. 🎒

Cómo las redes sociales amplifican la sensación de no ser suficiente

Las redes pueden ser un salvavidas (comunidad, consejos, sentirte menos sola a las 3 de la mañana). Pero también son un escaparate de vidas editadas donde todo el mundo tiene la casa recogida, los niños peinados y la paciencia infinita. ✨

La ciencia ya ha mirado esto de cerca:

  • Universidad de Nebraska-Lincoln (2024). La investigadora Ciera Kirkpatrick trabajó con 464 madres primerizas y vio que ver contenido idealizado de momfluencers aumentaba la ansiedad y la envidia, sobre todo en las madres con una alta tendencia a compararse, que acababan confiando menos en su propia capacidad como madres. Ella misma lo explica con un ejemplo muy gráfico: igual que con el cuerpo se usan filtros y ángulos, en la maternidad se recoge el desorden antes de grabar.
  • Universidad Estatal de Ohio. Un estudio con 127 madres encontró que las que sentían más presión por ser "madres perfectas" publicaban más sobre sus bebés y reaccionaban con más intensidad a los likes. Las que más publicaban en Facebook mostraban más síntomas depresivos nueve meses después del parto (los propios autores recuerdan que hay que interpretarlo con cautela).
  • Estudio australiano (Padoa y colaboradores). Con 201 madres, comprobó que en las perfeccionistas el problema no era tanto cuánto tiempo pasaban en redes, sino el hecho de compararse: Esa comparación se asociaba con más síntomas de ansiedad y depresión.

Es decir: No se trata solo de "usar menos el móvil", sino de cómo lo usas y a quién sigues. Compararte con un fragmento de la vida de otra persona es competir en una carrera donde tú corres con todo el barro y ella solo enseña la foto de la meta. 🏁

La crianza de alta exigencia: El bucle que te deja sin energía

Las redes echan gasolina, pero el fuego ya estaba encendido. La socióloga Sharon Hays bautizó en 1996 la "maternidad intensiva": la idea de que una buena madre debe estar siempre disponible, ser la experta absoluta en su hijo, y volcar tiempo, dinero y energía emocional en cada decisión, mientras trabaja y mantiene la casa en orden. Un estudio con 181 madres de niños de hasta 5 años (Rizzo, Schiffrin y Liss, 2013) lo midió: creer que la madre es el progenitor esencial se asoció con menos satisfacción vital, y vivir la crianza como algo muy difícil, con más depresión y estrés. Es una muestra pequeña y de correlaciones, pero encaja con lo que cuentan muchas madres.

Así funciona el bucle, y seguro que lo reconoces: 🔄

  1. Subes el listón. "Una buena madre hace X, Y y Z".
  2. Te esfuerzas al máximo para cumplirlo, a costa de dormir, descansar o tener vida propia.
  3. Te agotas y, tarde o temprano, algo falla (un grito, una tarde de pantallas, un cumpleaños sin tarta casera).
  4. Aparece la culpa: "Si fuera buena madre, no me pasaría".
  5. Subes el listón otra vez para compensar... y vuelta a empezar.

Cuando este círculo se mantiene en el tiempo puede acabar en burnout parental, un síndrome de estrés crónico que aparece cuando las demandas de la crianza superan los recursos de los que dispones. La literatura científica sitúa su prevalencia entre el 5 % y el 8 % en países occidentales, y el perfeccionismo parental está identificado como uno de los factores de riesgo. Estudios con población hispanohablante también encuentran puntuaciones más altas en madres que en padres.

Y ojo con una cosa: El burnout parental no es lo mismo que el síndrome de la impostora, aunque se retroalimentan. Uno es agotamiento; la otra es una voz interna que te dice que no vales. Muchas veces vienen juntos.

Qué dice la psicología para salir del bucle

No hay una fórmula mágica, pero sí estrategias con respaldo psicológico. Elige una o dos para empezar; no hace falta convertir esto en otro proyecto perfecto. 😉

1. Abraza la idea de la "madre suficientemente buena"

El pediatra y psicoanalista británico Donald Winnicott acuñó este concepto a mediados del siglo XX: los niños no necesitan una madre perfecta, sino una madre suficientemente buena, que acierta la mayor parte de las veces, se equivoca otras tantas y repara. Los pequeños fallos incluso les enseñan a tolerar la frustración. Respira: puedes fallar y seguir siendo una madre estupenda.

2. Pon los pensamientos a juicio

Desde la terapia cognitivo-conductual se trabaja con una pregunta sencilla: ¿qué pruebas tengo de que esto es verdad? Si piensas "soy una mala madre", escribe en un papel las pruebas a favor y en contra. Seguramente te sorprendas con la lista de "en contra": tus hijos comen, juegan, se sienten queridos, te buscan cuando se hacen daño... Eso también cuenta.

3. Háblate como le hablarías a tu mejor amiga 💬

La investigación sobre autocompasión (la psicóloga Kristin Neff es de las más citadas) la asocia con menos depresión, ansiedad y estrés (hay metaanálisis que lo respaldan), y los programas para entrenarla han dado mejoras moderadas en ensayos controlados. No es ser blanda contigo; es dejar de tratarte con una dureza que no usarías con nadie más.

4. Haz limpieza en tu feed 🧹

Si una cuenta te hace sentir peor cada vez que la abres, tienes permiso para silenciarla. Y si quieres seguir en redes, busca perfiles que muestren la crianza real, con sus días malos incluidos. Recuerda, además, que lo que ves es una selección, no la vida entera.

5. Cuéntalo en voz alta

Las personas que sienten esto suelen callarlo por miedo a que las juzguen, y así el pensamiento crece en la oscuridad. Habla con tu pareja, una amiga, otras madres o tu matrona o pediatra. Descubrir que otras sienten exactamente lo mismo es, a menudo, el primer gran alivio.

6. Reparte la carga (no es un capricho, es salud)

Si gran parte del trabajo invisible (agendas, médicos, cumpleaños, ropa, comidas) recae sobre ti, el cansancio y la culpa se multiplican. Poner nombres y apellidos a las tareas y repartirlas es una de las medidas más efectivas, aunque no sea una cuestión de "pensar en positivo".

7. Celebra lo pequeño

La psicología señala que reconocer los logros propios es clave para frenar los pensamientos de impostora. Al acabar el día, anota tres cosas que has hecho bien como madre. Aunque sea "hoy les he dado un abrazo largo cuando lo necesitaban". Eso es crianza de la buena.

¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional? 🧠

Hablar con un psicólogo o psicóloga sanitaria es buena idea si:

  • La sensación de no valer dura semanas y no mejora.
  • Notas ansiedad, tristeza profunda, irritabilidad constante o insomnio que no se explica por el cansancio normal de criar.
  • Te sientes desconectada de tus hijos o de ti misma.
  • Estás en el posparto y algo no va bien. La depresión posparto es frecuente y tiene tratamiento.

Tu centro de salud, tu médico de cabecera o tu matrona son un buen primer paso. Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida en España) o al 112 si es una urgencia. No tienes que aguantar sola.

Preguntas frecuentes sobre el síndrome de la impostora materna

¿Es normal sentirme mala madre?

Sí, es muy habitual, sobre todo en los primeros años y en etapas de cambio. Sentirlo no significa que lo seas; suele indicar que te importa hacerlo bien.

¿Es una enfermedad?

No. El síndrome del impostor no es un diagnóstico oficial, aunque puede convivir con ansiedad, depresión o burnout, que sí requieren atención.

¿Las redes sociales son las culpables?

No son la causa única, pero los estudios apuntan a que la comparación que fomentan pesa mucho, sobre todo si ya eres perfeccionista o te comparas por naturaleza.

¿Cómo sé si es burnout parental?

Si, además de dudar de ti, sientes un agotamiento intenso, distancia emocional con tus hijos y la sensación de ser otra persona respecto a la madre que eras, merece la pena consultarlo con un profesional.

¿Esto afecta a los padres?

Sí, aunque las investigaciones muestran que las madres lo experimentan con más frecuencia, probablemente por la presión social y el reparto desigual de cuidados.

Lo que te llevas de este artículo ✅

Si tienes que quedarte con una idea, que sea esta: sentirte una impostora no demuestra que lo seas, demuestra que vives en un entorno que exige demasiado. No necesitas ser perfecta; necesitas ser presente, cariñosa y suficientemente buena. Y eso, si has llegado hasta aquí leyendo sobre cómo hacerlo mejor, ya lo estás siendo. 💪

Si te ha servido, compártelo con esa amiga que también anda dándole vueltas. A veces, saber que no estamos solas es la mitad del camino.

Fuentes consultadas

Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional de la salud.